Nos venden enfermedades

Estudios actuales advierten sobre cómo la industria farmacéutica inventa nuevas enfermedades para garantizar sus enormes negocios. Exageran dolencias menores elevándolas a categorías de enfermedad.

Como estrategia, inducen a la gente a creer que: menopausia, colesterol, disfunción eréctil temporal, intestino irritado, falta de vitaminas, minerales, proteínas, estrés, fatiga y más, son de atención urgente o de automedicación. El consumo promedio de medicina inútil es de $ 600 por persona cada año. Existe tráfico de enfermedades y una sociedad medicalizada. La ansiedad, por ejemplo, es tratada de forma indiscriminada, pues se encargaron de subir sus índices del 3 al 13%.

De 500 empresas farmacéuticas del mundo, 10 acumulan las mayores ganancias y 25 controlan 50% del negocio. Lo logran con presión publicitaria exagerada, monopolio de patentes, reducción de investigación eficaz; forzando leyes de apoyo a sus finanzas, dificultando el acceso a medicamentos reales, poniendo precios altos o represalias comerciales a fármacos genéricos, o crean falsas epidemias, involucran a médicos e incluso manipulan datos.

Las ganancias van de $ 37 a 47 mil millones anuales, en un contexto comercial de $ 840 mil millones. Según indican, obtener un fármaco les cuesta $ 1.300 millones, pero los estudios evidencian solo $ 60 millones, siendo el 70% y 80% de la inversión proveniente de dinero público. Además, solo 20% de productos sirven para mejoras terapéuticas. Se estima en 60% los medicamentos inútiles.

En contraste, la realidad es de 2 mil millones de personas sin acceso a la salud y sin un compromiso mundial para combatir enfermedades serias, como malaria, tuberculosis y otras. Para desmontar esta cruzada inmoral donde ya no hay individuos sanos, sino entes potencialmente enfermos (consumidores), se plantea: modificar las financiaciones públicas, garantizar abastecimiento y uso racional de medicamentos eficaces, controlar el marketing, desarrollar investigación pública para problemas propios, promover el derecho público a la salud sin anteponer el interés empresarial y financiero. (O)

Origen: Nos venden enfermedades

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