La pira es alimento de nuestra identidad 

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Caracas, 09 Abr. AVN.- En nuestras ciudades de clima templado crecen muchas plantas que son cortadas llamándolas monte, ignorando el valor y las propiedades que contienen. Una de esas es el Amaranto, también conocida como Yerba Caracas o Pira, la cual cuenta con una gran cantidad de beneficios nutricionales y medicinales, además de algunos usos industriales.

Los habitantes originarios de Caracas la utilizaban como alimento, dado que su valor nutritivo es equivalente al de la espinaca. Pero va mucho más allá: sus hojas y tallos poseen un potencial de oxigenación cerebral y corporal, superior incluso a muchos medicamentos. Es antiinflamatorio, previene el cáncer, combate la fatiga, la anemia y el estrés, y también activa la memoria, explica la página web de la FAO. Tomado en infusión o comido en ensaladas, el amaranto es una de las yerbas menos conocida y más útil.

La pira es utilizable desde su espiga hasta la raíz, por lo que de ella se pueden obtener diversas formas de alimento como harina, té y bebidas, entre muchas otras, y es considerada un pseudo cereal, debido a que tiene un sabor y una cocción similares a las de los cereales. No en vano, esta planta fue declarada por la Organización para la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés) alimento con mayor poder nutricional para el consumo humano.

El amaranto se cultiva en el continente americano desde tiempos inmemorables, atribuyéndosele a los mayas ser los primeros en utilizarla y quienes transmitieron estos conocimientos a los pueblos azteca e inca. Especialmente en los pueblos andinos, la pira llegó a ser un cultivo de primer nivel.

Se estima que cuando los españoles llegaron a América la producción anual de granos de amaranto superaba las 15 mil toneladas y que era utilizado como moneda de cambio.

El consumo de esta yerba se arraigó más entre los aztecas, quienes llegaron a considerarla un alimento ritual. Tras la colonización, su producción y consumo se redujeron drásticamente, pues su cultivo fue poco a poco sustituido por rubros europeos.

Cuentan los relatos proporcionados por don Juan de Pimentel (1964) en la Relación de Nuestra Señora de Caraballeda y Santiago de León (1578): “Tomó el nombre esta provincia de Los Caracas, por lo arriba dicho, y esta nación de indios Caracas, tomó este nombre porque en su tierra hay muchos amarantos, que en su lengua llaman Caracas”.

Una planta tradicional y autóctona de las tierras americanas, que a pesar de ser subestimada en el mundo moderno, aún puede ser recuperada su utilización, conociendo sus beneficios y dándole el uso adecuado en la alimentación de la familia venezolana.

Nada de transgénicos

Para cultivar la pira es necesario conseguir sus semillas y sembrarlas en una maceta de 7,5 cm de profundidad.

Cuando las plantas comiencen a crecer y estén lo suficientemente grandes como para manejarlas, es necesario transplantarlas a otro almácigo de la misma profundidad, pero a una distancia de 4 a 5 centímetros entre cada una. Cuando las plantas alcancen unos 5 centímetros de altura, se deben volver a transplantar a un nuevo almácigo con una distancia de medio metro entre una y otra.

Luego de un tiempo aparecerán las espigas coloridas. Si al frotarlas las semillas se desprenden es el momento de suspender el riego. Al pasar tres días ya es momento de cosecharlas. Tras ello se deben cortar los tallos cercanos al suelo, ponerlos boca abajo en una funda y colgarlos a secar. Cuando las espigas estén bien secas, quita las semillas y colócalas en un recipiente seco para conservarlas.

En Caracas, estas semillas y plantas se pueden encontrar el primer sábado de cada mes en la Feria Conuquera Agroecológica del Parque Los Caobos.

FIN/AVN/RRO

Origen: La pira es alimento de nuestra identidad | AVN

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