Análisis: ¿es tan prometedora la terapia que elimina el cáncer en ratones?

El experto en inmunología David Escors Murugarren analiza para Next la terapia presentada hace unos días que elimina el cáncer en la zona donde se inyecta y erradica los tumores en el resto del cuerpo.

Análisis: ¿es tan prometedora la inmunoterapia que elimina el cáncer en ratones?

Hasta hace no mucho tiempo, la aplicación de inmunoterapias contra el cáncer estaba apoyada únicamente por inmunólogos convencidos de su potencial para erradicar cánceres. El resto de investigadores oncológicos apostaban por nuevas quimioterapias y los llamados “inhibidores de kinasas”. De hecho, los oncólogos y las empresas farmacéuticas derivaban sus recursos en la generación de nuevos quimioterápicos y no en las inmunoterapias.

Se puede afirmar que todo esto cambió a partir de 2012 con los resultados publicados por el grupo de Suzanne Topalian utilizando unos tratamientos inmunoterápicos basados en el bloqueo de las interacciones PD-L1/PD-1 con anticuerpos. Los resultados positivos de estos trabajos sobre un gran número de cánceres no tenían precedentes, con la excepción de Ipilimumab (bloqueador de CTLA4), previamente obtenido y utilizado por el grupo de James Allison. Estos resultados no nos pillaban por sorpresa a investigadores como nosotros, que llevábamos varios años trabajando en estos temas incluyendo el bloqueo PD-L1/PD-1. Muchos grupos de investigación, incluidos el nuestro, opinábamos que la capacidad que tienen nuestras defensas de alcanzar cualquier lugar en nuestro organismo era fundamental para la erradicación de las metástasis. Y además hacerlo de una manera específica, sin afectar a células no cancerosas.

Investigadores biomédicos y farmacéuticas han volcado grandes recursos en nuevos tratamientos de inmunoterapia

Ahora es justo lo contrario. Oncólogos, investigadores biomédicos y empresas farmacéuticas han volcado grandes recursos en derivar nuevos tratamientos de inmunoterapia. Y para ello se están rescatando compuestos utilizados muchos años atrás, en combinación con nuevos anticuerpos que estimulan el sistema inmunitario. El trabajo publicado por el grupo de Ronald Levy es un ejemplo de esto. El trabajo en sí no tiene una gran novedad, dado que los compuestos basados en CpG (un tipo de ácidos nucleicos) y los anticuerpos estimuladores de OX40 se han utilizado muchísimo en trabajos preclínicos y clínicos. Entonces, ¿dónde está la gracia? La importancia radica en que se han administrado ambos simultáneamente dentro del tumor, y han actuado posiblemente mediante la activación de linfocitos T CD4 efectores a través del anticuerpo estimulador de OX40. Estos linfocitos pertenecen a nuestras defensas, y son los encargados de “ayudar” (linfocitos “helper”) a los linfocitos CD8 citotóxicos a matar las células tumorales. Dentro de los inmunólogos oncológicos hay una división de opiniones. Hay aquellos que sostienen que los linfocitos CD8 son los responsables de las capacidades antitumorales, y hay otros que piensan que los linfocitos CD4 están detrás de la actividad de los CD8. Este trabajo indica que posiblemente los linfocitos CD4 “ayudadores” deben “ayudar” eficazmente para que los linfocitos CD8 ataquen al tumor.

Además, los autores demuestran que los efectos no son locales en el tumor, sino que eliminan metástasis en otros lugares del organismo. Esto ya se ha observado con otros tratamientos de inmunoterapia, y sus resultados confirman la gran capacidad del sistema inmunológico de erradicar tumores. De hecho, en los círculos oncológicos-médicos, ya se está comenzando a hablar de posibles curaciones por inmunoterapia, aunque se diga con la boca pequeña.

Estos resultados confirman la gran capacidad del sistema inmunológico de erradicar tumores.

Concluyendo, el trabajo del grupo del Dr. Levy demuestra que la inyección de una combinación de compuestos inmunoestimuladores de forma local, en una lesión sólida bien localizada, genera una respuesta en todo el organismo haciendo que las defensas eliminen metástasis alejadas de la lesión original. Aunque estos resultados se han obtenido en ratón, es muy probable que funcionen de manera similar en pacientes con cáncer. Además, y sinceramente creo que aquí reside la importancia del trabajo, la activación de los linfocitos CD4 es fundamental para los efectos terapéuticos. Teniendo en cuenta que durante las últimas décadas se han obtenido una gran variedad de tratamientos inmunoterápicos, no pasará mucho tiempo en el que muchos cánceres tengan tratamientos que si bien no sean del todo curativos, conviertan al cáncer en una enfermedad crónica manejable. Y ya lo estamos viendo en el ámbito clínico.

David Escors Murugarren. Investigador Principal del grupo de inmunomodulación. Division of Infection and Immunity, University College London, Londres, Reino Unido y Centro de Investigaciones Biomédicas de Navarra-Navarrabiomed, Pamplona, Navarra.

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