Inmunoterapias más sofisticadas y potentes frente al cáncer 

Células dendríticas con EVIR capturando antígenos tumorales de los exosomas.
Células dendríticas con EVIR capturando antígenos tumorales de los exosomas.

Los nuevos receptores de antígenos tumorales artificiales potencian, y mucho, la actividad de las células dendríticas, con lo que se amplifica la respuesta inmune frente al cáncer.

Las inmunoterapias constituyen una de las opciones terapéuticas más prometedoras en la lucha contra el cáncer. No en vano, estas inmunoterapias son capaces de ayudar al sistema inmune a reconocer los antígenos tumorales y, por tanto, a detectar y destruir los tumores. Tal es así que, como han demostrado numerosos estudios, resultan muy efectivas en el tratamiento de diversas enfermedades oncológicas. Pero no en demasiados casos. Y es que el número de pacientes con tumores sólidos que logran la curación con estas inmunoterapias es muy limitado. Por tanto, y en aras de vencer al cáncer de una vez por todas, es necesario potenciar la eficacia y precisión de estas inmunoterapias. De ahí la importancia de un estudio llevado a cabo por investigadores de Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), en el que se muestra cómo el uso de ‘receptores internalizadores de vesículas extracelulares’ (EVIR) puede mejorar, y mucho, la efectividad de estos tratamientos.

Como explica Michele De Palma, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Methods», «nuestro estudio abre la puerta al desarrollo de inmunoterapias más sofisticadas y potentes frente al cáncer. La tecnología EVIR puede interceptar un fenómeno natural, esto es, la liberación de exosomas por los tumores, para el beneficio del paciente. Y es que esta tecnología utiliza los exosomas pro-tumorales como si fueran ‘nanovehículos’ de transporte de los antígenos tumorales, lo que facilita el reconocimiento y ataque de los tumores por el sistema inmune».

En busca de los exosomas
La presencia de un antígeno, es decir, de toda molécula –por lo general, una proteína, en este caso de una célula tumoral– identificada por el organismo como ‘extraña’, desencadena una respuesta del sistema inmune para anular la amenaza. Una respuesta en la que las células dendríticas juegan una labor crucial. No en vano, son las células inmunitarias encargadas de capturar y ‘presentar’ los antígenos a los linfocitos T asesinos –o ‘células NK’– para que ataquen y destruyan al invasor –como sería una célula cancerígena.

Por tanto, las células dendríticas juegan un papel clave en la respuesta inmune. También en el caso del cáncer. Tal es así que el uso de ‘vacunas de células dendríticas’ se presenta como uno de los tipos de inmunoterapia más prometedores en la lucha frente a los tumores sólidos. Para ello, se toman células dendríticas del paciente, se las ‘alimenta’ con antígenos tumorales, y se vuelven a inyectar en su dueño. Todo ello con el objetivo de potenciar la capacidad de las células dendríticas para inducir la activación de linfocitos T asesinos contra el tumor, por lo general muy hábil a la hora de esconderse del sistema inmune.

Pero, estas vacunas de células dendríticas, ¿funcionan? Pues sí, pero no demasiado bien. O al menos, en un número muy limitado de ocasiones. Una falta de eficacia que se explica por la metodología utilizada en su desarrollo. Por ejemplo, los antígenos tumorales empleados para ‘alimentar’ a las células dendríticas no suelen ser tomados del paciente, sino de los cultivos de células cancerígenas de los laboratorios. El resultado es que estos antígenos tumorales del paciente y del laboratorio, si bien muy parecidos, no son totalmente similares. Un aspecto crucial dado que si los antígenos tumorales que ‘presentan’ las células dendríticas no son exactamente los mismos, las células NK no se activarán adecuadamente para reconocer y atacar al tumor.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues para solventar este problema, los autores han diseñado unos receptores artificiales denominados ‘receptores internalizadores de vesículas extracelulares’ (EVIR) que permiten a las células dendríticas captura de forma eficiente y selectiva los antígenos tumorales del propio paciente. Para ello, estos EVIR se introducen en las células dendríticas, donde reconocerán a los antígenos presentes en los ‘exosomas’.

Las células de todos los organismos vivos se comunican entre sí mediante la liberación de unas vesículas, los exosomas, permiten hacer llegar a sus vecinas distintos materiales –desde material genético como el ADN a proteínas y lípidos–. También las células cancerígenas, que utilizan estos exosomas para decir a sus células colindantes que se reproduzcan –desenfrenadamente– e, incluso, dejen el tumor para lanzarse a la conquista de otros órganos –la consabida ‘metástasis’–. Un fenómeno totalmente natural que puede, cuando menos en teoría, ser utilizado para vencer al cáncer. Y es que para el sistema inmune, el contenido de estos exosomas no es ni más ni menos que un antígeno tumoral. Pero hay que reconocerlo como tal. Y aquí entran en juego los EVIR.

Origen: Inmunoterapias más sofisticadas y potentes frente al cáncer • Diario Democracia

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