Así funcionan las plantas medicinales: cómo usarlas bien

MADRID

La fitoterapia consiste en el tratamiento médico de algunas enfermedades basado en el empleo de plantas y sustancias vegetales, y se practica desde hace más de 7.000 años. Para curar una gripe, para aliviar el estrés, para adelgazar o descasar mejor por la noche, “a veces sólo tenemos que dejar cuidarnos por la naturaleza”.

Así lo subraya la doctora en Farmacia y diplomada en aromaterapia y fitoterapia, la doctora Fabienne Millet en ‘Plantas que curan’ (Lunwerg editores), un manual lleno de consejos para saber cómo beneficiarte de las “numerosas virtudes de las plantas” medicinales en forma de tisanas, aceites esenciales, zumos o jarabes.

La experta defiende que las plantas medicinales se utilizan para curar diferentes dolencias o regular el organismo. “Se ocupan de los síntomas (la enfermedad), de las causas de la dolencia y de los desequilibrios del organismo. Permiten drenar el organismo y reforzarlos: lo que se denomina como atención y tratamiento del terreno, es decir, las características propias de cada individuo”, agrega.

Eso sí, avisa de forma tajante que las plantas medicinales poseen distintas propiedades (y/o intensidad de acción) dependiendo de si se usan en tisana, en cápsulas, macerado glicerinado o aceite esencial. “Es importante respetar específicamente las formas galénicas (tisana, cápsula en polvo, por ejemplo) y las dosis indicadas”, destaca Millet.

A su juicio, el ser humano se beneficia de las virtudes de las plantas desde tiempos “inmemoriales” y con el paso de los siglos se han ido perfeccionando los conocimientos, se han intercambiado experiencias y el corpus de remedios destinados a curar males más o menos graves “se ha ido ampliando considerablemente”.

PAUTAS A LA HORA DE UTILIZARLAS

Para aprender a utilizarlas, en primer lugar, la autora puntualiza que la expresión ‘droga vegetal’ hace referencia a la planta, o a la parte de la planta que posee las propiedades terapéuticas que se buscan. De hecho, indica que la planta raramente se usa entera. “Lo más habitual es que una parte posea el principio activo que proporciona la virtud terapéutica. Además, las distintas partes de una planta pueden tener diferentes aplicaciones”, agrega.

Millet explica que, por norma general, se aconseja utilizar una mezcla de plantas por dos razones: por un lado porque disminuye el riesgo de adicción a una especie en particular, y por otro porque permite atenuar el riesgo de que ciertas plantas tengan efectos secundarios.

Sobre cómo se preparan, la doctora en Farmacia indica que las maneras de utilizar una planta medicinal son “muy diversas” y dependen, a su vez, del uso que se le vaya a dar (interno o externo) y del modo de extracción de los principios. Así, distingue tres formas fundamentales de extracción:

1.- La infusión: Introducir la droga troceada en una infusionera o taza, llevar agua a ebullición y verterla en el recipiente. Dejar infusionar de 10 a 15 minutos. La infusión, a su juicio, es aconsejable para hojas, flores, plantas con aceites esenciales, o semillas, por ejemplo.

2.- La decocción: Llevar agua a ebullición e incorporar la droga troceada. Llevar de nuevo a ebullición y dejar infusionar de 10 a 15 minutos. Retirar la droga y filtrar. Es recomendable para tallos, raíces o madera.

3.- La maceración: Dejar la planta durante un cierto tiempo en contacto con un líquido extractor, normalmente en frío. Esto se debe a que algunos principios activos no pueden extraerse mediante infusión o decocción en agua, o a que estos pueden sufrir alteraciones a causa del calor. El líquido macerado puede ser distinto dependiendo del fin que se busque, por ejemplo aceite, alcohol, vino o incluso agua, por ejemplo.

Para escoger aquella que mejor nos convenga, Millet recomienda que lo mejor es acudir a un experto en la materia, a tu médico o farmacéutico, quien podrá aconsejarnos sobre cuál es la planta que más nos conviene.

“Las plantas medicinales deben usarse para una determinada acción. Tras realizar las preguntas pertinentes al paciente para entender qué males padece y sus especificidades, el fitoterapeuta siempre empieza prescribiendo un tratamiento de base, cuyo objetivo es reforzar las defensas del organismo y estimularlo con ayuda de plantas adaptógenas. Además, es aconsejable acompañarlo con un drenaje hepático”, sostiene.

En este contexto, enumera una serie de plantas y cuáles son sus beneficios: árbol de té para combatir el dolor de garganta, el catarro, la sinusitis, la gripe; argán para tener una piel bonita; cedro de atlas para combatir la celulitis; ciprés en tisana para combatir la gripe, mientras que en forma de aceite esencial para combatir la celulitis y la tos seca, además de la traqueítis, la afonía y la laringitis.

LA OPINIÓN DE LA OMS

Finalmente, sostiene que a partir del siglo XX, los efectos secundarios de los medicamentos de origen químico, especialmente para los pequeños males cotidianos, han dado lugar al renacimiento de la fitoterapia. Por ello, recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado organismos específicos destinados a recabar los usos tradicionales de las plantas medicinales, a validarlos desde el punto de vista científico, y a comprender mejor los mecanismos subyacentes.

En este sentido, este organismo internacional señala que existen pruebas empíricas y científicas que avalan los beneficios de diversas plantas medicinales en diversas afecciones crónicas o leves. “Algunas plantas medicinales han demostrado su eficacia contra afecciones potencialmente mortales; se considera que las combinaciones medicamentosas que contienen la hierba china ‘Artemisia annua’ son uno de los remedios más eficaces contra la malaria”, advierte por ejemplo.

Asimismo, constata la importancia de que los pacientes informen a sus médicos de que están tomando medicamentos tradicionales o complementarios, como las plantas medicinales, ya que pueden interactuar con otros medicamentos en determinados casos.

Origen: Así funcionan las plantas medicinales: cómo usarlas bien

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