Pensar que el omeprazol protege al estómago es un error mayúsculo y un riesgo para la salud de la población

Un estudio pionero, realizado por nefrólogos pertenecientes a la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), aborda los riesgos de automedicarse con este tipo de fármacos. Médicos de Atención Primaria advierten sobre su uso.

/Zaragoza
Medicamentos genéricos más vendidos: omeprazol, amlodipino, simvastatina y paracetamol.Asier Alcorta

Los medicamentos genéricos -sin marca comercial- han ganado terreno en los últimos diez años hasta representar casi la mitad de los envases (45,76%) que las farmacias aragonesas dispensan, y a la cabeza de este ranquin, en Aragón, se sitúa el omeprazol, un fármaco cuyo uso ha desbancado a principios activos tan solicitados como el paracetamol, la simvastatina (para combatir el colesterol o los triglicéridos) o el ácido acetilsalicílico. “El omeprazol es uno de los fármacos más utilizados en patologías gástricas y esofágicas en Aragón y el resto de España, pero es un medicamento que se ha mal conceptuado a nivel popular, conocido como ‘protector gástrico’extendiéndose entre la población la idea de que cuando se toma otro medicamento está bien tomarloEste es un error mayúsculo y un riesgo para la salud de la población“, advierte el doctor Manuel Ángel Antoñanzas, médico de Atención Primaria y coordinador del centro de salud Delicias Sur de Zaragoza.

Esta semana, un estudio pionero realizado por nefrólogos pertenecientes a la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y Fresenius Medical Care sobre una muestra de 2.242 pacientes tratados en 40 centros españoles de hemodiálisis muestra que el uso de estos fármacos inhibidores de la bomba de protones (IBP) se asocia con hipomagnesemia, un trastorno en el que se presenta un nivel bajo de magnesio en la sangre, y con exceso de riesgo de mortalidad en pacientes en hemodiálisis. Los resultados de esta investigación, que ha sido publicada en la prestigiosa revista científica ‘Kidney Internacional Reports‘, ha llevado a sus autores a concluir que “el equilibrio entre posibles efectos negativos y positivos debe ser considerado antes de la exposición a largo plazo a estos medicamentos“, así como que el tratamiento con INB sea “monitorizado regularmente” y prescrito “únicamente cuando esté indicado”.

Omeprazol, el genérico más usado

Pensar que el omeprazol protege al estómago es un error y un riesgo para la salud de la población

En la actualidad, los inhibidores de la bomba de protones (IBP), como el omeprazol, son uno de los medicamentos más prescritos y su uso acrítico para tratar síntomas que no son causados por una enfermedad subyacente relacionada con el ácido es un problema generalizado. De entrada, los investigadores matizan que estos fármacos son “extraordinarios” porque fueron capaces en su día -junto con unos antibióticos- de erradicar la úlcera de estómago. “Antiguamente en cada hospital se hacían tres o cuatro intervenciones de úlcera duodenal o gástrica, y gracias a estos inhibidores y al tratamiento antibiótico para erradicar el germen responsable se erradicaba la úlcera en dos semanas y estas se dejaron de operar. Esto es un avance absolutamente extraordinario desde el punto de vista médico; el problema reside en que, como se puede observar en los datos del consumo del fármaco, se ha producido un crecimiento sin precedentes y en la inmensa mayoría de los casos sin indicación alguna“, advierte el doctor Ángel Luis Martín de Francisco, del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

Investigaciones recientes no centradas en enfermos en hemodiálisis ya habían sugerido que los IBP podrían recetarse de manera inapropiada a entre el 50% y el 80% de los pacientes mayores de 65 años que ingresaban en residencias o en hospitales por agudización de enfermedad. Asimismo, estos estudios habían asociado el uso de IBP con complicaciones como la deficiencia de vitamina B12, trastornos neurológicos, deficiencias de absorción de magnesio, riesgo de fractura y neumonía. Además, estudios recientes habían demostrado también un aumento de los riesgos de enfermedades cardiovasculares (CV) y muertes por esta causa.

Riesgos de automedicarse 

En consecuencia, los hallazgos de este último estudio apuntan a la necesidad de un programa educativo sobre el abuso innecesario del consumo de estos medicamentos llamados popularmente omeprazoles (omeprazol, pantoprazol, esomeprazol…etc.). “Aunque se trata de estudios observacionales y no existen estudios aleatorizados prospectivos, estas asociaciones deben llevar a que la población y los educadores sanitarios insistan en el cuidado de estos fármacos que no deben ser consumidos de una forma tan abusiva”, subrayan los investigadores, que insisten en mantener la prescripción de estos medicamentos para indicaciones “robustas”, como tratar las complicaciones del exceso de ácido en el estómago (como por ejemplo la úlcera duodenal, y evitar el sangrado y la perforación de la úlcera gástrica) o evitar las complicaciones secundarias que se asocian con el consumo reiterado de antiinflamatorios no asteroideos (ibuprofenos). Pero a largo plazo -añaden- hay muy pocas indicaciones para su uso, que se limita al reflujo gastroesofágico, la úlcera crónica y el sangrado preventivo en pacientes seleccionados.

A juicio del doctor Antoñanzas, médico de Atención Primaria de Zaragoza, su uso debería ser siempre “bajo prescripción” dado que se trata de un “medicamento de uso exclusivamente médico -y no de uso doméstico-” que puede producir muchos efectos adversos e interacción con otros fármacos, desde anticoagulantes ansiolíticos, pasando por anticonceptivos antiepilépticos.

“El omeprazol es un medicamento que como cualquier otro tiene sus efectos e interacciones con otros medicamentos pudiendo producir desde insuficiencia hepática a otras dolencias“, indica. Así, entre sus efectos adversos -añade este especialista– no es raro que afecte al hígado o que produzca también dolores de cabeza y otros problemas relacionados con el magnesio, al dificultar la absorción de este y otros minerales -como la vitamina B12- con relativa frecuencia.

Solo bajo prescripción médica y en muy pocos casos a largo plazo

Las personas que estén tomando omeprazol de una forma continuada sin una causa clara -como un problema de reflujo gastroesofágico, problemas inflamatorios en el estómago, duodenales, una úlcera o esofagitis- que no se automediquen y que consulten con su médico si se lo podría retirar. Hay muchos pacientes que lo llevan de una forma rutinaria porque han pensado que protege a su estómago y ese es un error mayúsculo“, insiste el doctor Antoñanzas al aclarar que no hay que recurrir a ningún ‘protector gástrico’ -como se conoce popularmente- cuando se toma cualquier medicamento, ni muchísimo menos, sino que existen algunos fármacos de la familia de los antiinflamatorios que, en función del paciente, la edad, la patología que pueda tener y sus antecedentes de otro tipo de enfermedad gastrointestinal, se podría plantear algún fármaco complementario para evitar los riesgos de estos antiinflamatorios. “Pero el omeprazol tiene efectos adversos importantes, que llamamos ‘riesgos de seguridad’, y que con el tiempo vamos viendo que se presentan por su uso tan extendido entre la población“, apostilla este especialista.

Por su parte, el doctor Ángel Luis Martín, investigador principal de este estudio pionero en España, considera que se trata de un tema que “debería tener cierta alarma sanitaria”, con indicaciones precisas para tratar los procesos concretos. “Hay una manía del ‘por si acaso’, para que no te haga daño el estómago, que rodea su consumo, y las consecuencias pueden ser graves”, sentencia este investigador.

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