Teva: la crisis de los genéricos

El estancamiento de las ventas y la erosión de los precios golpean al líder mundial del sector

Teva: la crisis de los genéricos
Trabajadores de Teva protestan ante las oficinas del primer ministro Beniamin Netanyahu contra el cierre de la fábrica de Jerusalén (Abir Sultan / EFE) 
Barcelona

Como Saturno devoraba a su hijos, la industria de los genéricos devora a sus empresas. Y ni siquiera el líder del sector, la compañía israelí Teva, ha sido capaz de aguantar la presión de un modelo de negocio basado en la continua erosión de precios en un momento en que las unidades vendidas no crecen como antaño porque no hay tantos fármacos superventas que pierdan su patente y porque su cuota de mercado ya es muy alta y copan cerca del 60% del mercado en los países más desarrollados del mundo.

Teva, icono de la industria israelí, anunció hace unas semanas su propósito de despedir a 14.000 personas, el 25% de sus trabajadores en todo el mundo, dentro de un plan de ajustes de costes para revertir el deterioro de la empresa, que había perdido la mitad de su valor en bolsa en los últimos doce meses.

La firma despedirá a 14.000 personas, 1.750 en Israel, y cerrará la fábrica de Jerusalén

Jorge Bagán, socio responsable de Ciencias de la Vida y Salud de Deloitte, destaca que, en el caso de Teva, a la erosión de los precios de los genéricos se han añadido problemas específicos: una deuda de 35.000 millones de dólares (1,4 veces su facturación anual), asumida principalmente por la compra de su competidora estadounidense Actavis, y la pérdida de la patente de un medicamento propio contra la esclerosis múltiple, Copaxone, que le aportaba el 40% de sus beneficios.

El plan de Teva para superar su crisis incluye el cierre de fábricas (entre ellas la de Jerusalén), la venta de algunas unidades de negocio, la suspensión del dividendo y de los bonus de trabajadores y directivos. El recorte afectará “sólo” a 1.750 trabajadores en Israel (exactamente un 25% de su plantilla) pero ha causado un auténtico terremoto político y social: el primer sindicato israelí, Histadrut, convocó media jornada de huelga general así como paros parciales en Teva e incluso el primer ministro Beniamin Neta-nyahu declaró que utilizará todos sus medios para mantener abierta la fábrica de Jerusalén. Teva fue durante años el primer empleador de Israel, es todavía el mayor exportador, pero más aún fue el primer caso de éxito económico internacional y eso la convirtió en un símbolo para el país. Además, según los sindicatos, se ha beneficiado de exenciones fiscales por valor de 6.000 millones de dólares en la última década. Kare Schultz, un ejecutivo danés fichado de Novo Nordisk en octubre como presidente de la empresa para intentar reflotarla, no se ha mostrado dispuesto a rectificar, pero ha retrasado el cierre de la planta de Jerusalén hasta el 2019.

Las ventas del sector se han estancado y las rebajas de precio dejan los márgenes en el 3%

Bagán destaca que “la presión en los precios de las medicinas continuará, porque los gobiernos necesitan hacer sostenibles los sistemas sanitarios. Y en las empresas de genéricos el 70% de los costes son de fabricación y distribución, por lo que sólo pueden mantenerse rentables bajando costes o concentrándose, para lograr economías de escala”. Según los datos de EvaluatePharma, el sector sigue atomizado, con 20 grandes firmas importantes y sólo las dos mayores, Teva y Sandoz, con una cuota de mercado de dos dígitos. Y las ventas, además, se han casi estancado desde el 2014, y alcanzaron el año pasado los 79.000 millones de dólares.

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, director general de Aeseg, la patronal española de fabricantes de genéricos, señala que la caída del precio de los genéricos en muchos casos llegan a su límite: el punto en que las empresas que los fabrican no cubren costes. Con muchos medicamentos con precios de venta por debajo de los 2 euros, el sector tiene ya unos márgenes similares a la gran distribución, de apenas el 2% o 3%, en un entorno de costos
fijos crecientes (de electricidad, agua, salarios, etcétera). “Cuando un genérico sale al mercado plantea una rebaja de al menos el 40% sobre el medicamento de marca, pero al cabo de 2 o 3 años aumenta y supera el 70%, y los precios siguen bajando. Esta dinámica sólo se puede mantener incrementando los volúmenes de ventas, y los gobiernos habrían de ser más sensibles y potenciar la prescripción de genéricos para que sea posible” señala.

20 años del sector en España

Los genéricos empezaron a venderse en España hace 20 años y tras un periodo de crecimiento explosivo entre el 2010 y el 2015, impulsados por el gobierno para recortar el gasto farmacéutico, ha parado su crecimiento, hasta el 0% el pasado mes de diciembre. El director general de Aeseg, Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, señala que en España los genéricos suponen el 40% de las unidades vendidas, frente al 62% de la media europea, con un valor a precio de laboratorio de 2.000 millones de euros. Rodríguez destaca que el 70% de los genéricos que se venden en España se fabrican aquí, un porcentaje inusual en Europa, de forma que el sector mantiene 9.000 puestos de trabajo directos y 23.000 indirectos.

Origen: Teva: la crisis de los genéricos

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