Viagra cumple 20 años en plena decadencia comercial

La pastilla que revolucionó la vida sexual de millones de hombres quiere recuperar mercado frente a los competidores genéricos con un producto que se pueda vender sin receta

Cajas y cartón de pastillas de viagra

Viagra nació por pura casualidad o serendipia, cuando los voluntarios de un ensayo clínico para tratar males cardiacos notaron un número inusitado de erecciones. En breve celebrará sus 20 años, pero con otros tantos competidores online y a pie de calle que han aflojado su vigor en el mercado. Sus dueños tratan de que vuelva a ser una máquina de ganar dinero mediante la dispensación sin receta, como las aspirinas.

Con 40 millones de recetas a sus espaldas, las ventas de la famosa pastilla azul que revolucionó la vida sexual de millones de hombres han caído un 25% (400 millones de euros) desde 2012. Ese fue el último año en que su patente seguía en funcionamiento en todo el mundo.

Pero, además, este diciembre la farmacéutica estadounidense Pfizer ha visto caducar el derecho en exclusividad que mantenía en EEUU, donde tuvo su principal mercado en 2016 con una facturación de 1.000 millones.

Reino Unido al rescate

Reino Unido será el primer país que admitirá venderla sin prescripción a partir de la próxima primavera. Sus autoridades lo justifican alegando que así se evitará que los usuarios adquieran productos similares no regulados y con garantías en el extendido mercado negro que opera en internet.

Las autoridades británicas aseguran que la búsqueda de estos fármacos cuenta con 24 millones de visitas en internet y que son utilizadas por más de seis millones de súbditos de Isabel II.

Pero dentro de la Agencia Británica del Medicamento también hay opositores a la dispensación libre. Consideran que muchos consumidores ocultarán información médica al personal de farmacia con tal de obtener el fármaco.

Imagen de pastillas de viagra de la marca Pfizer

Imagen de pastillas de Viagra de la marca Pfizer

Los facultativos tienen claro que no puede ser dispensado a quienes sufran enfermedades cardiacas severas o riesgo de enfermedad cardiovascular, a los que tiene problemas agudos de hígado y riñón o toman medicinas con las que puede haber interacciones.

Estados Unidos y otros países de Europa son el siguiente reto para una venta libre, a la mitad de los precios actuales. Los farmacéuticos serían los responsables de evaluar si el peticionario es apto o no para administrarse el tratamiento.

Mercado bajo en España

También se planteará en España. Las autoridades sanitarias eluden pronunciarse, de momento, pero los colegios de médicos​ se oponen a la venta sin su prescripción y control.

Ignacio Moncada, jefe de Urología del Hospital La Zarzuela, en Madrid, advierte de que hay muchos hombres cuya disfunción eréctil es un síntoma centinela de una patología de base subyacente (diabetes, hipertensión, colesterol alto o trastornos cardiovasculares) y no lo saben. “Por ello, deben acudir al especialista antes de tomar este medicamento por primera vez y someterse a una evaluación anual de su médico”, defiende.

Según datos oficiales, las ventas de Viagra original son de 133.000 cajas al año, que suponen unos ingresos de seis millones. La versión genérica cuesta la mitad (6 euros) y multiplica casi por cuatro sus ingresos.

Lejos están los tiempos en que la famosa pastilla, gracias a campañas de promoción que utilizaron al mismísimo Pelé, llegó a ser utilizada como moneda de cambio e incluso para pagar a espías y soldados mercenarios. Este mercado sigue teniendo un posible público de más de 300 millones de hombres que tienen algún tipo de disfunción eréctil.

Tabú y peligros

Aunque han aparecido pastillas fin de semana, sin interacciones con el alcohol y erecciones garantizadas durante 36 horas, así como eficaces tratamientos con láser, Viagra sigue teniendo su público. Especialmente para encuentros sexuales esporádicos. Fue el primer fármaco que ha mejorado la vida sexual de millones de varones en todo el mundo y ha levantado considerablemente el tabú que rodeaba la impotencia.

Pero los expertos aseguran que aún pervive el estigma y, por eso, ha crecido el mercado ilegal para obtenerlo sin pasar por el médico. El pasado año las autoridades británicas se incautaron de píldoras falsas por valor de 17 millones de euros. En España, solo en el primer trimestre de este año la Guardia Civil ha confiscado 109.234 pastillas.

La Sociedad Española de Farmacología y el Ministerio de Sanidad detectaron, tras la bajada de precios, un uso entre jóvenes durante el fin de semana para potenciar el acto sexual. El departamento que dirige Dolors Monserrat incluso lanzó una campaña en medios digitales para concienciar de los riesgos.

El principio activo de estos medicamentos, explican los especialistas, es a primera vista inofensivo, ya que “simplemente actúa como dilatador de los vasos sanguíneos del pene”. Pero pueden tener graves efectos para la salud si se mezcla con alcohol, cocaína y otras drogas. Se han atribuido numerosos ingresos hospitalarios a este uso indebido.

Hombres, 26 – Mujeres, 0

Imagen de una pastilla de viagra femenina / EFE

Imagen de una pastilla de viagra femenina

Para cuándo la viagra femenina es algo que los medios de comunicación y muchas mujeres llevan tiempo preguntándose. Como en las enfermedades vinculadas con el pudor, las investigaciones se han desarrollado con cierto secretismo. Pero el resultado es que hay 26 fármacos para activar la sexualidad masculina y ninguno “realmente eficaz” en la versión femenina.

Diez años de investigación no han terminado de cuajar en los laboratorios. En 2015 se logró un medicamento llamado Flibanserina, un cóctel de cuatro ingredientes naturales, que trata la disfunción sexual femenina con un mecanismo de acción diferente. Pero no potencia el rendimiento sexual por sí mismo, aunque promete elevar la libido para incrementar el número de relaciones satisfactorias.

Demanda femenina

El hándicap es que el público femenino objetivo es más reducido. Se centra en mujeres con trastorno de deseo sexual que aún no han llegado a la menopausia. Además, su eficacia se ha demostrado moderada y los efectos secundarios son numerosos.

Pero el problema persiste. Varios estudios internacionales señalan que el 40% de las mujeres entre 18 años y 59 años padecen alguna tipo de disfunción sexual, un porcentaje que con la menopausia se dispara al 86%.

“Hay enormes lagunas de conocimiento sobre la sexualidad femenina, faltan tratamientos eficaces y falta investigación”, recuerda Francisca Molero, presidenta de la Federación española de Sociedades de sexología. “Los avances médicos en este campo han estado en su mayoría enfocados a mejorar la salud sexual de los varones. La demanda de la mujer es clave”, anima la codirectora del Institut de Sexología de Barcelona.

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