Argentina-Comercialización de los medicamentos: “Quieren llevarnos al modelo chileno, que es un oligopolio

El 25 de noviembre se cumplieron tres décadas de la sanción de la ley provincial 10.606. Info BLANCO SOBRE NEGRO dialogó con Roberto Fernández, ex senador provincial y especialista en el tema. Es, además, autor del proyecto que busca frenar el desembarco de las grandes cadenas farmacéuticas en Buenos Aires. ¿Qué consecuencias económicas acarrearía la instalación de las grandes compañías de ventas de medicamentos en la Provincia? ¿En que consiste el modelo chileno? Walmart y Carrefour, en el negocio de los medicamentos.

por Juan Jose Pfeifauf @JosePfeifauf

 

MedicamentosA fines de noviembre de 1987, la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires sancionó la ley 10.606, conocida popularmente como la “Ley de Farmacias”, que regula el funcionamiento de esos comercios en el territorio bonaerense.

En el primer artículo la normativa establece que la farmacia es un “servicio de utilidad pública” para la dispensación de los productos destinados al arte de curar, así como a la preparación de fórmulas magistrales y oficinales, material aséptico, inyectables, productos cosméticos o cualquier otra forma farmacéutica con destino a ser usadas en seres humanos.

Respecto a la distribución de los locales de venta de productos, el artículo 3 detalla que “se autorizará la habilitación de una farmacia por cada 3.000 habitantes por localidad, tomándose como base los datos arrojados por el último Censo Nacional de Población”. Asimismo, precisa la separación mínima entre una de otras: “Deberá existir entre las farmacias una distancia no inferior a los 300 metros, medidos de puerta a puerta por camino peatonal”.

Las farmacias, que, según la ley, se denominarán con el apellido del propietario y funcionarán en locales independientes, podrán ser propiedad del farmacéutico; de una sociedad de responsabilidad limitada; o de sociedades en comandita simples, recalcando que ningún socio podrá participar de más de tres sociedades propietarias de farmacias.

En la última sesión de la Cámara de Diputados de la Provincia, un proyecto de ley del diputado Lisandro Bonelli, aclarando un artículo de la conocida ley 10606, generó cruces con el oficialismo de Cambiemos y finalmente fue rechazado.

A 30 años de la sanción de la ley, y ante la posibilidad de su modificación para habilitar el ingreso de las grandes cadenas, Info BLANCO SOBRE NEGRO entrevistó al ex senador de Tres Arroyos (FPV) Roberto Fernández, especialista en el tema, quien en 2009 presentó un proyecto de ley para reglamentar las franquicias farmacéuticas.



IBSN: ¿Cómo se gestó el proyecto de reglamentación de las cadenas de farmacias?.

Roberto Fernández: En el 2009, presenté el proyecto de la ley de franquicias de farmacias, que logró media sanción en senadores y nunca se aprobó en diputados. Se buscaba reglamentar las franquicias en la provincia de Buenos Aires y le ponía un freno al desembarco de compañías como Farmacity. En la actualidad, hay mucho lobby para modificar la ley de farmacias.

En el año 2002, con la sanción de la “Ley Ginés González García” o “Ley de los Genéricos” se cambia el eje de la fuerza en la negociación. Antes, normalmente, los visitadores médicos se encontraban con los profesionales de la salud y estos recetaban los medicamentos a cada paciente. Era el médico, con acuerdo de los laboratorios, quien recomendaba el medicamento a la persona. Cuando se sanciona la ley, que concreta un abaratamiento de los productos, quien tiene la posibilidad de determinar qué laboratorios recomienda o vende es el farmacéutico. Entonces, se desató una guerra entre laboratorios y las cadenas de farmacias.

La ley de farmacias, que el 25 de noviembre pasado cumplió tres décadas de vida, establece tres cuestiones básicas: determina la distancia entre un local y otro; prohíbe la formación de sociedades anónimas y tiene en cuenta la densidad poblacional para la instalación de las mismas.


Usted afirma que en el negocio farmacéutico quieren que Argentina adopte el modelo chileno: ¿En qué consiste ese modelo?

Básicamente, el modelo funciona con tres o cuatro cadenas que tienen la importación, fabricación, distribución y comercialización de todos los medicamentos. Esas tres cadenas son Farmacias Cruz Verde SA, Farmacias Ahumada y Salcobrand. Es decir, los laboratorios están asociados a las cadenas de farmacias.

Estas tres firmas comerciales se carterizaron y determinaron el precio de todos los medicamentos, con lo que lograron incrementar sus ganancias exponencialmente. Ya no existe competencia entre cadenas de farmacias y los laboratorios. Ahumada es trasnacional; las otras dos son de capitales chilenos.


Es decir, el modelo funciona como un oligopolio…

Si, exactamente. Es un gran negocio. En el 2015, el grupo bancario JP Morgan intentó que las dos compañías trasandinas como Cruz Verde SA y Salcobrand vendieran sus activos y fue el intermediario con los CEOS de Walmart. En Argentina, esta compañía es conocida por los hipermercados, pero en Estados Unidos es la segunda empresa en ventas de medicamentos.


¿Cuáles son las consecuencia en Chile del mercado oligopólico de los medicamentos?

Cruz Verde, Ahumada y Salcobrand controlan casi la totalidad del mercado trasandino. En sus locales se venden 9 de cada 10 medicamentos que consumen los habitantes. En 1980, en Chile había 1900 farmacias independientes; hoy, apenas alcanzan a 600, mientras que las tres cadenas mencionadas anteriormente manejan cerca de mil farmacias. El negocio de las farmacias se ha ido diversificando, desde la original venta de medicamentos, pasando por productos de higiene y belleza, a otros de consumo más diverso.


¿En Argentina cuál es la situación?

Está Farmacity, que es una compañía fundada por el funcionario del Gobierno Nacional Mario Quintana. Esta empresa junto a la cadena de farmacias Vantage tienen el 50 por ciento del mercado de la venta de medicamentos en Capital Federal.

En el año 2012, Carrefour decidió vender sus farmacias a la cadena Vantage, ante la imposibilidad del holding de expandir sus cadenas como consecuencia de las fuertes regulaciones en el mercado farmacéutico. La inversión del grupo en este rubro implicó la apertura de algunos locales en la Capital Federal, pero nunca pudo hacer pie en la Provincia.

Vantage, que logró expandirse en 1990 y llegó a contar con 150 comercios, tiene un modelo de imitación del drugstore norteamericano en sus locales. Las razones de la venta, según adujeron sus propietarios, obedeció a que no podían competir con la cadena Farmacity, que en la actualidad tiene más de 200 locales en el país.

En el 2015, las farmacias Vantage, que pertenecían al laboratorio Biosidus, se vendieron al grupo “Soy tu farmacia”, que comanda la familia Lluibaroff. El grupo comprador comenzó su actividad en Quilmes y luego se extendió.


La Justicia no ha permitido el desembarco…

En todas las instancias judiciales Farmacity no obtuvo un fallo favorable que le permitiera modificar la ley de farmacias, especialmente, en el tema vinculado a las sociedades anónimas. En las presentaciones judiciales, ellos llegaron hasta la Suprema Corte de Justicia de la Provincia y perdieron. El abogado patrocinante de la mencionada cadena de farmacia era el nuevo juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos Rosenkrantz.



Roberto Fernández teme que se modifique la ley que acaba de cumplir 30 años. Afirmó sobre el final de la entrevista: “Si se instalaran las grandes compañías farmacéuticas generarían lo mismo que ocurre con las grandes cadenas de supermercados, que contribuyeron al cierre de los pequeños comercios. Los megacentros de venta te van a vender desde una gaseosa, un medicamento, un par de anteojos, o una olla, y hasta podrán realizar cargas de tarjetas para el transporte. Pasan a formar parte de un hipermercado y no se va a justificar a un profesional verificando la comercialización de los medicamentos”.


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