Aquellos tiempos de las boticas en Guayaquil

Aquellos tiempos de las boticas guayacas
La botica Barcia, ubicada en el centro de la ciudad, todavía prepara las fórmulas de los médicos farmacéuticos. Archivo
Jorge Martillo Monserrate

Ahora que las boticas tradicionales están desapareciendo o no les resta más que ser parte de las grandes cadenas farmacéuticas, con algo de nostalgia como receta va esta recordación.

En aquellos tiempos, el mortero era el símbolo de las boticas. Era de cerámica, mármol, piedra o vidrio y servía para machacar, triturar; tenía que resistir la presión de disolver polvo, piedras. Transformarlos en tan finos para ser pesados en balanzas de alta precisión, porque se utilizaba la dosis que el médico consideraba en función de la enfermedad o edad del paciente, que podía ser un niño o un anciano.

Algunos eran en polvo, líquidos, cocciones o infusiones porque la base era la herbolaria (hierbas, raíces). Entonces se necesitaba hervirlas, transformarlas, macerarlas. Trabajo que realizaba el farmacéutico y sus ayudantes en riguroso aprendizaje. Porque el médico farmacéutico no puede fallar, pues el paciente se va directo al cementerio.

El eslogan de las boticas era: Prontitud, exactitud y economía. Estaban provistas de bancos y asientos, para que la gente esperara. A veces, en la preparación del medicamento, se de moraban una o dos horas.

En las boticas se exhibían las sustancias médicas en envases de vidrio de un ámbar oscuro para protegerlas del clima y la luz. El tapón de corcho se emplea hasta ahora.

En la Costa, durante las pestes y los inviernos, las boticas trabajaban durante las noches y en horas extras. Las personas venían a Guayaquil de otras ciudades o del campo donde no existían médicos ni farmacias.

Hasta casi la mitad del siglo anterior, los remedios o medicinas que se compraban en la botica del barrio eran los tradicionales purgantes, jarabes, gárgaras, gotas, pastillas, píldoras, obleas, parches, ungüentos, jabones, linimentos y demás preparaciones realizadas por boticarios y químicos.

Productos como el elixir Quinoide, para fiebres palúdicas, malaria; el jarabe de eucalipto y mentol compuesto para la tisis, tos ferina y bronconeumonía; las pastillas del Dr. Becker para afecciones de riñones y vejiga; las píldoras indianas vegetales del Wright, para el estómago; y el Mitigal, para la sarna de la piel.  Las píldoras de vida del Dr. Ross, para estómago, hígado e intestinos; las de Foster, para los riñones, y el vermífugo del Dr. Peery, contra las lombrices.

Y la folclórica medicina casera: el rabo de gato o las tijeras de acero serenadas para pasmar el orzuelo; agua de cangrejo contra la pezuña; aceite de lagarto para el asma; aceite de hígado de bacalao para los pulmones; el caldo de cabeza de bagre para mejorar la memoria; flor de zinc con limón para el mal olor de las axilas; concha perla con limón para las manchas oscuras; aceite de oliva para el dolor de oído y el clavo de olor para el dolor de muelas. ¡Qué remedios!

Acudían por los dolores de los ‘encuentros’

En esos tiempos, un parroquiano llegaba a la botica y solicitaba: Quiero que me dé algo para los dolores de los “encuentros”, porque en esas épocas se realizaban trabajos fuertes. La mujer se levantaba de madrugada a rayar, cocinar, lavar, labores en las que utilizaba la fuerza física. El hombre acarreaba agua y leña, montaba caballo durante largas jornadas. Eso daba lugar a los dolores y “los encuentros” eran las articulaciones, la cintura, las caderas, las rodillas, los tobillos, los hombros.

Para esos dolores había obleas, ungüentos o pomadas. Otros males eran el mal de ojo, los nervios, el vahído –así llamaban al desmayo–, la jumera, mareos, vómitos, etc.

Por parásitos y enfermedades en la piel existían los vermífugos a base de paico. Una guerra se armaba para que los niños tomaran esos jarabes, su olor los espantaba. Otros con aceite de ricino o almendra. Para las deficiencias había el aceite de bacalao y la emulsión Scott. (I)

 

https://www.eluniverso.com/noticias/2017/12/10/nota/6519283/aquellos-tiempos-boticas-guayacas

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