Escasez de medicamentos contra el paludismo dispara reventa ilegal de pastillas en Bolívar

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Los precios oscilan entre 40 mil y 200 mil para el tratamiento anti palúdico en todo el estado BolívarFOTO WILLIAM URDANETA – ARCHIVO

La distribución irregular de medicamentos contra el paludismo continúa en Ciudad Guayana, mientras que el número de contagios no parece disminuir, desde que en 2016 el Ministerio de Salud afirmara que la epidemia creció en 60 por ciento en todo el estado Bolívar.

“Antier a mi papá le repitió el paludismo (por Plasmodium) vivax. Le dieron tratamiento solo para tres días y que después se haga la prueba”, denunció Alejandro Pérez, vecino de Pozo Verde.

No ha tenido suerte, tampoco, al intentar de obtener medicamentos en el módulo Las Manoas, en San Félix. El problema de recibir tratamiento solo para tres días es que “es un proceso volver a hacerse la prueba ahí (módulo Pozo Verde). Te vas a anotar a las 3:00 de la madrugada y vienen atendiéndote a las 11:00” de la mañana, siempre que haya energía eléctrica.

El resultado lo entregan al día siguiente. Es decir, el paciente pierde un día de tratamiento, si lo requiere, solo por el trámite de la prueba de laboratorio. Pero la espera puede ser de mucho más, cuando la distribución de medicinas anti palúdicas se vuelve escasa.

Reventa por las nubes

Aunque la distribución de medicinas anti palúdicas es exclusiva del Estado, por ley, y por convenios con la Organización r (OPS), en el estado Bolívar ha aumentado la reventa ilegal de las pastillas, mientras en los módulos desaparecen.

“La gente dice que lo están desviando los mismos del Instituto de Salud Pública”, denunció Pérez

Ha escuchado de ofertas entre 25 mil y 30 mil bolívares por un kit de los fármacos, dentro de la comunidad de Pozo Verde.

Ángel Gómez, vecino de Ruiz Pineda, otro asentamiento de esta parroquia rural, aseguró que los 14 días de tratamiento los ofertan en el centro de San Félix desde 40 mil bolívares, “¿Y con qué dinero uno paga eso?”.

Gómez se cansó de protestar y de “pegar carreras para el módulo, para que me digan que no hay pastillas. Eso es mentira que dicen que todo está normal”. “Uno tiene que estar yendo todos los días para ver qué es lo poquito que dan”, lamentó.

“Tengo un muchacho de 12 años tumbado en la cama con paludismo, tomando plantas”, como infusiones de bral “para la fiebre”, y otra de ajo, limón y café “para desparasitar, porque nos han dicho que el paludismo lo da un parásito”, que transporta el mosquito Anopheles.

Al otro lado de la ciudad, en el sector Puerto Libre de Puerto Ordaz, vecinos denunciaron tener tres casos confirmados de paludismo y no encontrar las medicinas ni en los módulos de Core 8 y Castillito.

La solución para el nieto de Miguelina González fue “mandar a comprar el tratamiento a El Dorado (municipio Sifontes) y me quitaron 100 mil bolívares”, dijo la semana pasada.

Esta cantidad de dinero tuvo que gastar para poder sanar a su nieto, hecho que denunció, mientras protestaba por meses sin recibir comida a precio subsidiado, a través del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Se conoció de otro caso de compra de medicamentos desde Puerto Ordaz en Sifontes, en donde el vendedor ofrece el servicio en 200 mil bolívares, más 100 mil adicional por el flete.

En Sifontes, municipio del sur donde hay la mayor cantidad de casos de paludismo en el país, el tratamiento malárico es vendido ilegalmente hasta en una grama de oro, valorada actualmente entre 225 y 300 mil bolívares.

Versión oficial

El coordinador del ambulatorio de Pozo Verde, Juan Carlos Pino, indicó que la semana pasada “ha mejorado la distribución de medicamentos y se está entregando a los pacientes.

Esta semana entregaron pastillas todos los días, menos el jueves. La queja de los pacientes es el sistema controlado de facilitar fármacos para tres días, lo que prolonga el padecimiento físico por tener que regresar tantas veces a madrugar a un ambulatorio donde no hay certezas.

Según Pino, la escasez de Primaquina que privó en los últimos meses ya mermó con esta nueva distribución. Sin embargo, personas como Ángel Gómez, que viven alejadas del módulo de Pozo Verde, ya no optan por aventurarse a conseguir el tratamiento.

“En mi calle, la calle Esperanza de Ruiz Pineda, hay cinco personas con paludismo y ninguna tiene tratamiento ni los 40 mil bolívares para comprarlo por fuera. ¿Qué es lo que está mejorando?”, resintió.

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