Cáncer: el nuevo negocio entre Cuba y EUA – El Horizonte

Por: Placido Garza

¿Les dice algo el nombre de Jack Andraka? Seguramente, no. Pero, apuesto a que éste sí: Raúl Castro Ruz.

Les platico:

Los principales laboratorios farmacéuticos del mundo, obtuvieron en el 2016, ganancias por $80 mil millones de dólares.

Esta cifra equivale a la mitad de las reservas en dólares de México y es igual al PIB de todos los países centroamericanos –exceptuando a Panamá– más dos del cono sur.

Obtuve esa información con cruce de datos de los principales motores de búsqueda de la red, porque tales laboratorios cotizan en las bolsas de valores de varios países.

Trescientas marcas farmacéuticas controlan el 90% de la producción de medicamentos en todo el mundo.

$30,000 millones de dólares de la utilidad que obtuvieron los 25 principales laboratorios, corresponden a diagnósticos, medicamentos, tratamientos y atención de pacientes con diferentes tipos de cáncer.

Sus ingresos aumentarán un 20% en el 2017, según sus reportes a las bolsas de valores correspondientes al segundo trimestre de este año.

Esto quiere decir que sólo en atención del cáncer, las principales farmacéuticas del mundo obtendrán este año $30,000 millones de dólares en utilidades.

Son datos correspondientes sólo a 25 marcas. Si conociéramos la información fiscal de las restantes, hablaríamos de trillones de dólares.

A sus 19 años de edad, Jack Andraka, está haciendo temblar a la industria farmacéutica mundial, debido a que inventó un sensor que detecta y trata en su etapa más temprana el cáncer de páncreas, uno de los más mortíferos, y una rara forma de cáncer de piel que se ramifica a otras partes del cuerpo humano mediante el sistema linfático.

A esa última variante de cáncer se le conoce como “S’s”, acrónimo de sun y stress, porque la “prueba Andraka” demostró una conexión entre ambos factores.

Este diagnóstico se logra con una eficiencia de casi el 95% en el laboratorio de pruebas y hasta ahora, la FDA, agencia estadounidense de Administración de Alimentos y Medicamentos, no le ha dado su autorización.

Por ésa y otras razones, el prototipo de dicha prueba y el respectivo tratamiento, fueron rechazados por los laboratorios a los que Jack contactó en busca de apoyo. Ni uno solo lo aceptó.

Para desgracia de Trump, el único que levantó la mano fue el gobierno cubano.

Fuentes muy cercanas a Jack con las que contacté en Maryland, donde sigue viviendo, me dijeron que se trata de un proyecto comandado por un equipo de médicos que le reporta directamente a Raúl Castro.

En un reciente viaje a Cuba, por ninguna parte pude obtener indicios de este negocio en ciernes entre cubanos y norteamericanos.

La información proviene del lado de colaboradores indiscretos de Jack, que a lo mejor están filtrando el dato para que llegue subrepticiamente a otros socios.

Tienen dos años trabajando en forma conjunta, y aún sin el permiso de la FDA, están sometiendo la “prueba Andraka” a tratamientos experimentales que no utilizan para nada la nociva e invasiva quimioterapia.

La “visión” de negocio del emprendedor hermano de Fidel, hace que tales tratamientos tengan que ser pagados por voluntarios diagnosticados con esas dos formas de cáncer.

Aunque la prueba es costosa, la lista de espera es interesante.

Pese a que la información relativa al caso se maneja con un perfil muy bajo, sería interesante saber por qué los medios de comunicación, las agencias de información, las redes sociales, las asociaciones médicas públicas y privadas, los órganos gubernamentales de información y los propios gobiernos de todo el mundo, no difundieron lo que ocurrió en la Feria Intel Internacional de Ciencia 2012.

En ese evento, Jack presentó su descubrimiento urbi et orbe.

Es difícil de entender, porque se supone que el fin de medios, agencias, redes, asociaciones médicas y gobiernos, es el bien común.

El rechazo de los laboratorios es comprensible; pero el de estos entes públicos y privados, no lo es.

A menos que sean todos ellos, tan mercenarios como los laboratorios que lucran con la vida de millones de personas.

Sin demeritar en lo más mínimo el gran logro de Jack, algo me dice que las bases de su invento son bien sabidas y conocidas por los laboratorios y gobiernos desde hace muchos años.

Y si como sospecho, se hicieron de la vista gorda, fue porque algo como esto les hubiera borrado muchísimos ceros a la derecha en sus ganancias.

Origen: Cáncer: el nuevo negocio entre Cuba y EUA – El Horizonte

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