Moritz Bleibtreu: “Las farmacéuticas buscan nuevas enfermedades para aprovecharse económicamente”

PEDRO DEL CORRAL /Madrid

‘La cara oculta de la luna’ se estrena, en España, este viernes.

El actor alemán, conocido por sus papeles en ‘Guerra Mundial Z’ o ‘Múnich’, reflexiona en ‘La cara oculta de la luna’ sobre el efecto de las drogas en hombres de éxito

Dice Moritz Bleibtreu que en Alemania existe una enfermedad conocida como síndrome de Burnout que no existe en otro país. También que sólo está tipificada allí para que la industria farmacéutica saque todo el rendimiento posible. “¿Cómo es posible que haya una enfermedad que sólo existe en una determinada zona?“, se pregunta el actor. “La respuesta es que la industria farmacéutica desarrolla medicamentos para enfermedades que no existen y que se tiene que inventar. Entonces, busca constantemente nuevas enfermedades para aprovecharse económicamente”. Esta disyuntiva moral es una de las que se plantean enLa cara oculta de la luna, el thiller psicológico de Stephan Rick, en la que Bleibtreu narra la historia de Urs Blank, abogado que de repente se ve atormentado por el suicidio de un hombre de negocios al que arruinó hace tiempo.

En su particular huida y búsqueda de nuevas experiencias, pierde el control de su vida y empieza una confrontación con un empresario farmacéutico. “El problema principal”, explica el actor conocido por sus papeles en Guerra Mundial Z o Múnich, “era cómo visualizar el proceso de transformación a través del viaje del personaje, porque todo lo que experimenta en su cuerpo es muy fácil de escribir pero luego lo único que puedes hacer es abrir mucho los ojos a la hora de actuar y dejarte llevar”. Así, esa rebelión de la parte más salvaje de la personalidad, la quiebra de la moral y el eclipse de la conciencia entran en conflicto en el filme.

Para Bleibreu, en ese sentido, hay dos sentimientos que están dentro de todo ser humano: la empatía -que se ve claramente en los niños- y el odio -como mecanismo de autodefensa-. “El cómo se pasa de uno a otro está muy presente en la historia”, afirma sobre la cinta, basada en el bestseller homónimo del escritor Martin Suter. “El desencadenante puede ser un problema, experiencias concretas o, como en este caso, las drogas. Todo cerebro se rige por una serie de reglas químicas y cuando éstas se desbarajustan, es peligroso”. Aun así, reconoce, aunque sea bueno tener prejuicios hacia ellas, siempre ha existido la necesidad de expresar y nivelar la rabia, la ira y otros sentimientos de esta forma. “Las drogas son algo que hay que tomar con cautela, como todo en esta vida. No hay que condenarlas a muerte, pero tampoco prohibirlas al 100 por 100 porque siempre han sido una parte de la sociedad. Lo que hay que ver es cómo hay que integrarlas en la sociedad”.

Él, personalmente, tiene mucho miedo a las drogas alucinógenas. Es algo que nunca tocaría. “Mi cerebro es demasiado creativo para ese tipo de sustancias”, sostiene el ganador del Oso de plata en Berlín en 2006 por Las partículas elementales. Aunque a la hora de posicionarse sobre su legalización o no, prefiere mantenerse al margen. “Es algo muy complicado que los actores intenten expresarse políticamente sobre ese aspecto. Yo, desde luego, no lo voy a hacer porque, además, no soy la persona adecuada para dar ese tipo de consejos”. Aunque sí que le gustaría que no se pasase a la condena o la prohibición completa, sino que la sociedad abriese la mente hacia ellas. “Son, han sido y serán una parte esencial de la sociedad y no hay que demonizarlas. Simplemente, hay que tratar de adaptarse”.

Por eso, considera que el concepto de droga tiene que redefinirse. “Cuando a alguien le duele la cabeza se toma una aspirina, ¿verdad? Y en Estados Unidos, seis de cada 10 niños toman prozac porque se lo recetan. Hay muchos tipos de drogas y más de los que la gente piensa. Y todas ellas lo son. Sólo porque unas generen un tipo de efectos y otras otros diferentes no significa que unas sean drogas y otras no”, concluye el actor que, a pesar de que en sus inicios quisiera ser cómico, reconoce sentirse más atraído por el drama. “Lo que hay que hacer es mirar más detenidamente lo que hacemos con cada una de ellas”.

Origen: ELMUNDO

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