El thriller psicológico que explora el lado oscuro de la industria farmacéutica

Un lobo se adentra en un frondoso bosque; poco después se oye un disparo y el animal yace inerte ante nuestros ojos. Mientras, una música tenebrosa suena de fondo. El arranque de La cara oculta de la luna juega a introducirnos en un mundo siniestro repleto de metáforas, formado por las diferentes capas que envuelve el turbio negocio de la industria farmacéutica, de las reuniones entre altos ejecutivos sin escrúpulos que solo miran por el bien de sus bolsillos y el de sus empresas.

Uno de esos tiburones financieros es Urs Blank, un ambicioso abogado experto en fusiones que vive en una gran ciudad alemana, rodeado de amigos a los que en realidad no aprecia y una mujer de rostro frío con la que mantiene una relación superficial. De alguna manera, Urs ha construido una vida vacía a su alrededor basada en subir escalones a nivel profesional a la misma velocidad que desciende su empatía hacia los demás.

Moritz Bleibtreu es el abogado protagonista
Moritz Bleibtreu es el abogado protagonista (Cada Films)

Un tipo de rictus serio y hastiado que tiene en su despacho la base de operaciones para ejecutar planes a su antojo, ponerse en forma y dejar al contrincante K.O a la primera de cambio. Un día, un hombre de negocios al que acaba de llevar a la ruina se presenta en su oficina y se pega un tiro a bocajarro delante de él. Con el rostro desencajado, el protagonista queda traumatizado e inicia a partir de entonces un camino hacia la autodestrucción en el que se deja arrastrar por la inapropiada compañía de una joven hippie que conoce en un mercadillo y que le introduce rápidamente en una aventura psicodélica.

Su primer viaje experimental con unas setas alucinógenas que llevan al “camino del conocimiento” no le sienta nada bien y se sumerge en el bosque como si estuviera poseído. Es allí, en medio de la oscuridad y deambulando perdido, cuando surge su Mr. Hyde y empieza a comportarse de una manera extremadamente violenta, incapaz de controlar sus acciones. En la búsqueda por conocer el origen de los hongos que ha ingerido se verá envuelto en una espiral de circunstancias enigmáticas.

El director alemán Stephan Rick ha adaptado para su segundo filme la novela superventas homónima que escribió el suizo Martin Suter en el año 2000 y que no tiene nada que ver con la película del mismo nombre del canadiense Robert Lepage en 2003 o la de ciencia ficción dirigida por D.J. Webster en 1990. La cara oculta de la luna es un thriller psicológico que explora en aquellos aspectos desconocidos de uno mismo que despiertan cuando uno menos se lo espera.

Pero también describe la falta de ética de empresarios con mucho poder, de fusiones estratégicas para dominar el mercado (en el caso que se describe hay un interés crucial en la fusión de dos empresas farmacéuticas), de la codicia y la mala praxis de personajes pérfidos que manipulan y comercializan medicamentos envenenados sin el mínimo sentimiento de culpa.

Lucille convencerá a Urs para que experimente con setas alucinógenas
Lucille convencerá a Urs para que experimente con setas alucinógenas (Cada Films)

Esta historia que nos explica Rick cuenta con elementos que captan nuestra atención desde un primer momento gracias a una potente puesta en escena y una fotografía extraordinaria que refleja el ambiente sórdido de la trama. Y luego están esos psicópatas que visten traje y corbata, miran por encima del hombro y se mueven en escenarios desde donde dirigen con su batuta el destino de los que no pueden alzar la voz.

Vaya, sería algo así como ver al mismísimo demonio encarnado en la piel de ese lobo hierático que se enfunda el veterano Jü̈rgen Prochnow, protagonista de la aclamada El submarino (1981) de Wolfgang Petersen, que aquí ejerce de malo malísimo con pulso firme y escopeta en mano.

Jürgen Prochnow y Moritz Bleibtreu protagonizan esta producción alemana
Jürgen Prochnow y Moritz Bleibtreu protagonizan esta producción alemana (Cada Films)

Al otro lado de la función y llevando todo el peso interpretativo encontramos a Moritz Bleibtreu, el actor alemán más reconocido en el panorama cinematográfico actual, que se convierte en ese atormentado letrado a la deriva que lucha contra sus pulsiones agresivas a la vez que intenta redimirse de sus ‘pecados’.

La película, que lanza un guiño a Pink Floyd, se deja ver por su trabajo de denuncia contra las multinacionales deshumanizadas y aporta grandes dosis de misterio, aunque es una pena que el fallido guión no logre levantar del todo el telón y se quede a medias a la hora de dibujar un relato de suspense creíble. Eso sí, la industria farmacéutica y sus tejemanejes salen mal parados, se mire como se mire.

El filme explora en aquellos aspectos desconocidos de uno mismo y describe la falta de ética de muchos empresarios

Origen: El thriller psicológico que explora el lado oscuro de la industria farmacéutica

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