Medicinas colombianas: válvula de escape ante la crisis

Foto: Andrea Salas/PANORAMA

Los anaqueles de las farmacias zulianas están parcialmente abastecidas de medicamentos traídos de Colombia , aunque se encuentran a precios dolarizados, representan un paliativo para los pacientes ante la aguda crisis farmacéutica que atraviesa el país desde hace unos años, así señala el diario PANORAMA en una publicación.

La nota también expresa que los tarantines se encuentran “plagados” de estos medicamentos en el  mercado de Las Pulgas, en Maracaibo, sino que también las cadenas privadas los expenden.

“Con el Decreto de Emergencia Económica se abrió la frontera para que ingresaran medicamentos colombianos sin registro sanitario y sin algún tipo de control. El gobierno regional quitó todas las barreras sanitarias; ni siquiera se tomaba en consideración lo que tenía que ver con la parte arancelaria, con las aduanas”, criticó el presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos, en entrevista con el diario.

El decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica fue prorrogado por novena vez el pasado 16 de mayo por el presidente Nicolás Maduro, con el objetivo de “asegurar a la población el disfrute pleno de sus derechos (…) y el acceso a los alimentos y otros productos esenciales para la vida”, según reza el artículo 1. En consecuencia, permite el establecimiento de “políticas de evaluación, seguimiento y control de la producción, distribución y comercialización de productos de primera necesidad”, entre ellos, las medicinas.

El presidente de Fefarven expresó al diario que actualmente no hay “luz verde” en la frontera colombo-venezolana, “el daño está hecho porque mucha gente que traía medicamentos por el Zulia, ahora, probablemente, tiene sus canales irregulares para penetrar la región”.

Agregó Ceballos que, de acuerdo con la Ley de Medicamentos, los fármacos que son distribuidos a la población deben ser eficientes, seguros y de calidad. Y estos requerimientos desaparecen en los tarantines de Las Pulgas que ofrecen una variedad descomunal de medicamentos: antihipertensivos, antidiabéticos, antiepilépticos, antibióticos, por nombrar algunos.

El equipo del diario Panorama expresó en la nota que realizó un  recorrido en el popular mercado, donde encontraron una importante cantidad de fármacos vencidos,  entre los cuales mencionaron “Glibenclamida colombiana (para diabéticos), en 3 mil bolívares, que caducó en octubre de 2016. Al igual que un Benicar (para hipertensos) que expiró en junio del mismo año”.

Además tuvieron contacto con comerciantes del mercado donde le expresó uno de ellos que “el contrabando lo maneja todo” y que a Las Pulgas llegan los vendedores de estos productos. “Los mismos bachaqueros venezolanos se traen un buen cargamento de Colombia y le ‘mojan’ la mano a los guardias en la frontera”, detalló.

El diario PANORAMA también realizó enlace con Onésimo Martínez contralor sanitario del Zulia y expresó frente a esta situación que: “La entrada de medicamentos de manera ilegal por el estado es histórica, no sucede solo ahora. Se trata de la frontera más activa de América Latina y por eso es difícil de controlar. Pero la mayoría de las medicinas entró, gracias al decreto, con un aval”.

Martínez hizo énfasis en la carencia de estudios estadísticos, los niveles de comercialización legal e ilegal en la región son muy distantes. “El tráfico ilícito no representa ni el 0,1% frente al lícito; es prácticamente insignificante”, además precisó que es basado en mediciones propias de su equipo.

El Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria del Zulia mantiene activos a sus funcionarios en las aduanas aéreas, marítimas y terrestres para mantener “el control que ha ido avanzando”. Aseguró él contralor sanitario del Zulia.

Otros de los puntos que reflejó la nota fue la de los precios indiscriminados que pagan los usuarios que llegan a los lugares clandestinos, debido a que lo toman como opción para escapar de la escasez que registra el 85% de  las farmacias, información que puntualizó la Federación Farmacéutica Venezolana.

Cuando en una farmacia se puede conseguir un Valsartán colombiano en Bs 12 mil, en puestos ilegales está en 25 mil. Antibióticos como el Ciprofloxacino, que cuestan 10 mil, los expenden al doble. “Yo ya me cansé de buscar el Exforge (antihipertensivo), me tuve que ir a Las Pulgas y pagué 30 mil bolívares, cuando en una farmacia no hubiese gastado ni siquiera 7 mil”, lamentó Orangel Pérez, quien dio su opinión al diario y criticó que “los policías ven las situación y dicen que no se pueden meter”.

Según PANORAMA otro aspecto que preocupa a la población es la proliferación de fármacos del vecino país que tienen marcado “Uso institucional”. Freddy Ceballos sostuvo que “no se sabe cuál es la procedencia de esos productos que eran de Colombia, para instituciones públicas, hospitales, y los vendieron aquí en Venezuela. Esos medicamentos fueron dispensados por el Seguro Social y no son para la venta”.

El contralor sanitario del Zulia señaló que venderlos representa “una violación a la normativa”. Comentó que la institución Sanitaria se incautó hace un tiempo de estas medicinas, pero que “en el Zulia desde hace tiempo no se reciben denuncias de este tipo”.

En una visión contrapuesta, el diario consultó al profesor  Eduardo Samán, farmacéutico, exministro de comercio y expresidente de Indepabis, donde argumentó: “Cuando se importan estos productos es para uso en clínicas u hospitales. Eso no significa que son gratuitas en Colombia, sino que son fabricadas para ser comercializadas a hospitales o clínicas, ellos privatizaron su sistema de salud y cobran por esas medicinas. Es un privado que las fabrica, pero no son gratuitas, por ningún lado dice prohibida su venta”.

Explicó que la presencia de esta categoría de medicamentos en el país se debe a que farmacias venezolanas compraron a laboratorios colombianos un excedente de la producción, en el marco del decreto de Emergencia.

Para finalizar, el diario concluye que la Fefarven espera que el Gobierno asigne las divisas al sector farmacéutico, pues desde octubre no lo hace. De esta manera, así devolvería a los pacientes la accesibilidad y disponibilidad de medicinas, para garantizar así uno de los derechos fundamentales, que está estipulado en el artículo 83 de la Constitución, la salud.

 

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