Se agudiza escasez de medicinas de alto costo en Maracaibo

Andrea Salas / panored@panodi.com
Foto: Milko Marín
Norma Machado no concilia el sueño. Su cuerpo está en su casa, pero sus pensamientos están en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo, donde se encuentra su hijo José Machado, de 34 años. Él padece de esquizofrenia y cada día se agrava por no recibir su tratamiento completo.

“José tiene 10 días aislado porque cada vez se pone más agresivo. El Seguro Social de Sabaneta me daba todos los medicamentos, pero, desde hace dos años casi nunca tienen”, lamenta.

El joven, encerrado en un cuarto, desnudo, descompensado y casi irreconocible para sus familiares, lleva tres meses sin recibir el beneficio que otorga el ente oficial  a los pacientes con enfermedades crónicas, cuyos tratamientos representan un gasto muy elevado y no los venden en las farmacias regulares.

El trastorno esquizofrénico, caracterizado por una distorsión del pensamiento, percepciones,  emociones,  lenguaje,  conciencia de sí mismo y la conducta, según la OMS, entra dentro de las patologías que cubre el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), al igual que la artritis reumatoidea, osteoporosis, enfermedades hematológicas, bipolaridad, hipertensión pulmonar y nefropatías, entre otras.

Solo para seis días de medicación de José, Norma debería gastar 26 mil bolívares. En consecuencia, un mes representaría pagar Bs 130 mil, sin contar los fármacos que no se encuentran, como el Lamictal (antiepiléptico). “Solo cuento con la pensión y no tengo a nadie que me ayude. Por eso, muchas veces no le puedo comprar ni siquiera la mitad de las medicinas. Eso me da mucho dolor”, manifiesta la madre.

La frustración también se apodera de Elí Morales, de 31 años, quien sufre de anemia falciforme. Su cuerpo produce glóbulos rojos con una forma anormal. Con las manos vacías, sale de la Farmacia de Alto Costo de Maracaibo. Ya perdió la cuenta de las veces en las que un “no” aniquiló la posibilidad de estabilizar sus niveles de hemoglobina. “Tengo cuatro meses sin tomar la pastilla, me dicen que no ha llegado. Varias veces me han hospitalizado con la hemoglobina por el piso”, explica.

El caso de los pacientes con cáncer no escapa de esta realidad. La lista de fármacos que esperan se hace interminable. Renato Rincón, coordinador de la Fundación Grupos de Acción Popular Amistad (Fundagupa), apunta que la Farmacia de Alto Costo los tiene “paralizados”. “Al menos ocho tipos de ampollas, entre ellas Cisplatino y Carboplatino, no son suministradas desde septiembre. A veces hay algunas, pero si no está completo el tratamiento, no las entregan”, asegura.

“Me detectaron cáncer de mama en agosto de 2016, pero solo pude hacerme una quimioterapia porque después no hubo más. En el mercado negro me piden 1 millón de bolívares por cada ampolla, pero no los tengo”, cuenta, decaída, Glenda Portillo, de 55 años.

Sobre esto, Renato Rincón refiere que algunos pacientes oncológicos con posibilidades económicas viajan hasta Maicao, en Colombia, para adquirir sus medicinas, que, al cambio, salen entre Bs 180 mil y 200 mil, cada una.

Pero Dayana Ortega, con tiene cáncer de mama, comenta que de cuatro medicinas que le corresponden, la farmacia le da una o dos. “Algunas veces, como hoy, me las dan todas”, dice.

A juicio del político y farmacéutico Eduardo Samán, el listado de medicinas de alto costo en Venezuela es demasiado amplio. “Cuando aquí se dan alrededor de 230 medicamentos de alto costo, en otros países se dan 89, 90 o hasta 100. Nuestra lista es excesiva y nuestra cobertura es mucho mayor”. No obstante, considera que el suministro de fármacos es una labor que el Gobierno nacional no ha descuidado.

Por su parte, los hemofílicos, quienes reclamaban desde noviembre del año pasado por la falta de entrega de los medicamentos para controlar la coagulación de la sangre, precisan que desde febrero mejoró la distribución en la Farmacia de Alto Costo. “Les  dan las dosis de emergencia completas, para factor 8, usado para la hemofilia tipo A”, puntualiza Carmen Montiel, coordinadora de la Asociación Venezolana para la Hemofilia (AVH), filial Zulia.

Sin embargo, para los pacientes con hemofilia tipo B y adquirida, quienes requieren factor 9 y 7, el escenario no es el mismo. Cuando presentan una hemorragia “les toca colocarse hielo”. Algunos de los 380 hemofílicos que hay en el Zulia tienen que trasladarse hasta Caracas en busca de su tratamiento.

Pero uno de los aspectos que más preocupa a Montiel es que desde hace dos años suspendieron la profilaxis. En consecuencia, “la mayoría de los enfermos presentan secuelas irreversibles. Tienen las articulaciones dañadas y están discapacitados”, lamenta. Además, denuncia que en 2016 fueron “19 los hemofílicos que murieron en el país por complicaciones derivadas de la falta de profilaxis y de dosis de emergencia”.

Los pacientes renales crónicos se suman a la lista de afectados. “Desde hace dos años estamos protestando. Hace un mes nos llevaron kits y soluciones, pero la Heparina (anticoagulante), el ácido fólico, las vitaminas y proteínas hemos tenido que comprarlas”, manifiesta Diover Rosales, nefrópata.

Quienes han recibido trasplantes de riñón denuncian irregularidades en la entrega,  calificando de “arbitraria”  la decisión en la Farmacia de Alto Costo de “darles, irregularmente, medicamentos a unos sí y a otros no”, en los casos de ciclosporina, por ejemplo, que se suma a la difícil situación y al elevado riesgo de perder el riñón trasplantado que viven cuando no reciben la dosis completa, como ha venido sucediendo también desde el último año.

Tal es el caso de una paciente que pidió el anonimato para evitar represalias. “La última vez, en la cola se corría el rumor de no había Ciclosporina, después vi cuando comenzaron a entregar, incluso de 25 miligramos (otorgan también de 50 y de 100), pero cuando me tocó el turno, como tomo 150 miligramos diarios, las de 25 no me las dieron porque el récipe decía 50 y me dijeron que que no había ni de 50 ni de 25, cuando yo misma vi cuando daban las de 25”.

Prograf, Certican y CellCept son otros de los inmunosupresores que estos pacientes no reciben regularmente desde hace año y medio en Maracaibo.

Para obtener respuesta oficial, PANORAMA conversó personalmente con la directora de  la farmacia en la capital zuliana, Isaura García, quien dijo que no estaba autorizada para declarar. Se le envió la solicitud vía email, pero no respondió.

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