España: Laboratorios y médicos, a la greña por el fin del secreto en sus relaciones

Por: Fernando Anido 

La definición de qué es transparencia, y cómo y en qué grado debe aplicarse, ha desatado un pulso entre los laboratorios y los médicos. Farmaindustria, la asociación que agrupa a casi 170 empresas farmacéuticas, publicará en junio de 2018 las transferencias de valor a los profesionales sanitarios “en materia de prestación de servicios y ayuda a la formación continuada”. Esto supone dar a conocer información de los médicos que acudan a cursos de formación que paga esta industria. A la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), donde se juntan cuatro decenas de sociedades que suman el mayor número de profesionales sanitarios del país, le disgusta la iniciativa, y cuestiona el uso de ese término en este contexto: “Transferencias de valor”.

Los profesionales sanitarios tienen la obligación de mantener una formación continua, y es ahí donde la industria farmacéutica sostiene que les apoya. Cuando los laboratorios descubren o desarrollan un medicamento, se lo presentan a los médicos. Esto les permite conocer un fármaco que puede ser capaz de mejorar el tratamiento que ofrecen a sus pacientes. El intercambio de información entre médicos y laboratorios suele realizarse en congresos que financia la industria farmacéutica. Esta relación ha sido siempre polémica.

Los medicamentos que se recetan no pueden publicitarse, según el Real Decreto 1416/1994, pero esta ley establece en su artículo 18 que los médicos pueden acudir a reuniones científicas patrocinadas. Es habitual que las farmacéuticas inviten a los médicos a viajes para asistir a congresos donde explican las novedades que han desarrollado. Una de las críticas usuales es que van con todos los gastos pagados en condiciones de lujo: una invitación que podría influir en los profesionales de la salud y hacer que sus intereses coincidan con los de los laboratorios. Facme y Farmaindustria consideran que ésta no es la razón detrás de estas reuniones. En eso coinciden, pero no en cómo deben ser las medidas de transparencia para eliminar el oscurantismo que se atribuye a los congresos de formación médica.

El presidente de Facme, Fernando Carballo, señala que el objetivo de un congreso médico, u otro tipo de sesiones organizadas por las Sociedades Científicas (SSCC), es “apoyar la comunicación de nuevos conocimientos a partir de la presentación de resultados de investigación, junto con la difusión del conocimiento, que es garantía de la actualización permanente de los especialistas”.

El papel de los laboratorios en este aspecto es “facilitar económicamente la tarea gracias a aportaciones que se realizan en forma de inscripciones o apoyo mediante bolsas de desplazamiento o estancia”, indica Carballo. En otras palabras: los laboratorios pagan el viaje y el alojamiento de los médicos que asisten a los congresos, pero no les dan dinero. El presidente de Facme defiende que las SSCC apuestan por la tarea de gestionar “de la manera más transparente posible estas aportaciones, incluyendo la rendición de cuentas del uso de estas contribuciones”.

También sostiene que el dinero de la industria farmacéutica para facilitar la formación de los médicos es bien recibido, pero destaca que no se puede declarar esta partida “como transferencia de valor al profesional, porque no es tal, ya que el profesional no recibe dinero para ello, sino que esta financiación permite la organización de esas necesarias actividades”.

El interés de los laboratorios

Farmaindustria se muestra tajante al defender su decisión de publicar de forma individualizada, y sin excepción, las llamadas transferencias de valor con los médicos: “Queremos transparencia total“. En junio de 2016 publicó los primeros datos y hará lo mismo en junio de 2017, pero en ambos años “se incluyen todavía publicaciones individualizadas y agregadas“. Su objetivo para 2018 es que esas ayudas económicas para formación continuada, que incluyen congresos y viajes, sean públicas en su totalidad de forma individual.

Para aplicarlo, Farmaindustria pretende que el profesional sanitario que quiera acudir a uno de los congresos de formación organizados por los laboratorios firme un contrato. Si el médico acepta, consiente que quede constancia de que ha asistido a un congreso y que está de acuerdo en que cualquier ciudadano podrá consultar esa información.

Carballo sostiene desde Facme que los médicos tienen su propia autorregulación, “tanto a nivel de Código Deontológico, bajo el paraguas de la Organización Médica Colegial, como de los diferentes marcos y códigos éticos de las SSCC”. Esa autorregulación “no está orientada, como la de Farmaindustria, a la propia industria, sino al terreno profesional y, en este sentido, somos los profesionales los más interesados en garantizar nuestra independencia“.

La autorregulación que defiende Farmaindustria al publicar sus relaciones con los médicos es lo que Facme cuestiona. Carballo explica que su federación “defiende la transparencia y el papel de las sociedades científicas a la hora de definir cuál es la mejor manera de fomentar la transparencia junto con la Administración, que debe fijar las reglas del juego, y en colaboración con otros agentes, como la industria farmacéutica”.

Un nuevo modelo formativo

El presidente de Facme recuerda que la formación continuada “es obligatoria para el profesional sanitario”, pero apoya que “debería pactarse con la Administración un nuevo modelo formativo en el que quede claro que la formación es útil para el sistema sanitario”. Dice que en España “falta desarrollar el detalle del modelo regulativo (no autorregulativo) que depende de la Administración, que debe establecer el detalle de la forma adecuada de relación de los profesionales y sus organizaciones con la industria“.

Y dentro de esta regulación, asegura, hay dos aspectos que se tienen que resolver: “Definir cuáles son los límites de la formación necesaria del profesional, distinguiéndola con claridad de la promoción de la industria; y que nuestras autoridades determinen cuál es la política de transparencia que debe ser aplicada a esos mismos profesionales”.

La iniciativa de Farmaindustria parte de su Código de Buenas Prácticas. Los laboratorios que se adhieren a él deben publicar sus relaciones con los médicos, que son informados en todo momento de este hecho. Las informaciones que verán la luz de forma individualizada en 2018 serán “las donaciones realizadas por la industria a organizaciones sanitarias; las aportaciones para actividades formativas y reuniones científico-profesionales, las retribuciones por servicios profesionales y las aportaciones en materia de I+D”. Farmaindustria indica que consultó con la Agencia Española de Protección de Datos si podía publicar la información de forma individualizada. Recibió el visto bueno.

A debate en el Congreso

Ciudadanos llevó al Congreso de los Diputados una proposición no de ley para que las transferencias de valor a los médicos destinadas a la formación estén libres de impuestos. Este partido político defiende que el dinero que gasta la industria farmacéutica permite “afrontar los gastos” de la formación continuada de los médicos, algo que “debería ser tarea del propio Sistema Nacional de Salud”. Esta proposición se aprobó en la Comisión de Sanidad del Congreso.

Para Facme, la medida “va en la línea del necesario avance regulatorio que se requiere. Tenemos plena confianza en la gestión de los ministerios de Sanidad y Hacienda para que quede claro, como estamos insistiendo, qué es promoción y qué es formación necesaria para el sistema, que no tendría ese carácter de tributación“.

Esta federación pide que se colabore” en dar un espacio temporal para que los desarrollos regulatorios de la Administración que tienen que ver con las reglas de la transparencia obligada y con la clara delimitación de formación y promoción puedan darse, sin poner en riesgo el actual modelo formativo”.

En este aspecto, Carballo considera que se ha trasladado “la imagen errónea de que son los profesionales los que se resisten a un modelo de transparencia que defiende la industria. La realidad es que las SSCC, con Facme a la cabeza, trabajan y trabajarán de la forma más decidida para liderar la máxima adecuación ética en las relaciones entre los profesionales y sus organizaciones con la industria”. Entre otros aspectos, se refiere a todo lo que tiene que ver con la “declaración universal de los conflictos de interés. Las sociedades científicas nos esforzamos no solo por la transparencia, sino también por progresar en los pasos siguientes, que son el ejercicio de responsabilidad y la rendición de cuentas”.

Origen: bez – Laboratorios y médicos, a la greña por el fin del secreto en sus relaciones

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