Aporte del agua de mar no puede ser visto como simple “modismo”

Luego de estudios realizados y otras líneas de investigación en marcha, María Luisa Di Bernardo Navas, farmacéutica y especialista en Toxicología, tras perseverar sólo expresa satisfacción por los logros obtenidos.
Por: Yanet Escalona @YanetEscalona
María Luisa Di Bernardo sabe que hace ocho años, a instancias de una colega zuliana, comenzó a investigar sobre el tema, pero aún no le ve final. / Foto: JHONNATAN BENITEZ | @jhonnaphoto

Cuando se avanza en cualquier proyecto individual o colectivo, y al final se ven resultados positivos, sólo queda impregnarse de optimismo. En esa onda se observa a la investigadora María Di Bernardo Navas, especialista en Toxicología Forense; Magister Scientae en Química Aplicada; doctora en Química Analítica y coordinadora de Toxicología Forense de la Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de Los Andes (ULA), en el estado Mérida.

Las líneas de investigación que desde hace casi una década adelanta sobre las bondades terapéuticas del agua de mar, cada vez toman más cuerpo e indican que, más allá de un simple “modismo”, se demuestra con base científica esa potencialidad.

-Se lo comentaba a Yasmín Morales (su colega) que el hecho de que hayamos llegado hasta aquí y que tengamos bastantes fundamentos se llama constancia y perseverancia. En el tiempo hay que ser constante, agrega más introspectiva hacia sí misma que mar adentro.

Indica que el tiempo y el curso de la investigación también les ha obligado a estudiar aún más, y aprender de quienes poseen más conocimientos. “Lo hemos logrado en el caminar de la investigación y hemos tenido que buscar soporte y ayuda como todo ser inteligente”.

Investigar en el país implica costos y doble esfuerzo, pero siguen remando, y en búsqueda de apoyos diversos. De hecho hasta laboratorios internacionales que de hace tiempo investigan sobre las potencialidades del agua de mar, ya los han contactado.

SIN MERCANTILISMO
Esta investigadora andina se cuida de no caer en el “mercantilismo”, ni hacer ver que esta temática obedezca a una “moda” o tema del momento. “A la gente hay que demostrarle con base científica por qué existe ese efecto terapéutico del agua de mar. Sin dudas, no es un ‘modismo’ sino una terapia, y su aplicación debe ser bajo la supervisión de médicos, ya sean tradicionales, u homeópatas. Incluso tiene que tener una presentación farmacéutica.

No podemos permitir que ocurra lo que está pasando con la flor de jamaica, el noni o la moringa que evidentemente tienen sus bondades, pero no se ha respetado la parte científica. Cada cosa tiene su actividad, y lo importante es que con el agua de mar hemos logrado dilucidar científicamente cada una de esas cualidades”, explica, al admitir que al igual que muchos escépticos, ella misma tenía sus dudas, “más por ignorancia, que por inculta”, agrega.

La línea de investigación ha incluido desde el determinar todas las propiedades físicas-químicas del agua de mar (la venezolana), hasta hacer muestreos en costas del centro y oriente del país, para determinar cómo es la mejor manera de recolectarla y usarla. “Nos dimos cuenta que el agua de mar presenta unas condiciones de temperatura, de conductividad, de densidad que son las que le dan la propiedad terapéutica… además de todos los elementos de la tabla periódica”.

Tiene propiedades de regeneración multiorgánica; es decir, que puede tener actividad terapéutica a nivel de todos los sistemas del organismo humano y seres vivos en general.
En general, el agua de mar es útil para mantener el ecosistema en armonía “y nosotros formamos parte de ese ecosistema”, indica. En este primer estudio evidenciamos que, el PH del agua de mar es alcalino y ningún medio alcalino es propio para la formación de bacterias o microorganismos. Por lo tanto, no se puede contaminar sino que se descontamina a través de un proceso de osmosis.

Recomienda por ello, que para recolectar el agua de mar que se va a consumir con uso terapéutico, se someta a un proceso de reposo de 72 horas, para que baje la sedimentación.

Aclara que si bien los mares tienen polución, ésta es producto humano, de los desechos de la industria. “Es polución, pero no contaminación. Por lo tanto, todas las bacterias que van al agua de mar se eliminan, por su alcalinidad, y eso está comprobado con propiedades física-químicas”, precisa la especialista, a quien una colega periodista ya la ha bautizado coloquialmente como la “sirenita”; esa que investiga, explora, y se apasiona.

Origen: .: El Sol de Margarita :.

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