EEUU: Cómo los cupones gratuitos para los pacientes ayudan a los laboratorios a subir los precios hasta un 1000 por ciento

Matt Schmitt, profesor asistente de UCLA Anderson School of Management, es el coautor de un estudio que halló que los cupones que cubren los copagos de los pacientes impulsan a las compañías farmacéuticas a cobrar “el precio más alto posible” (Gary Coronado / Los Angeles Times).

Horizon Pharma cobra más de $2.000 por un mes de suministro de un analgésico recetado que es la combinación de dos medicamentos baratos disponibles por separado en el mostrador.

Otra compañía, Novum, vende un pequeño tubo de una crema para erupciones de la piel -que contiene dos medicinas baratas y bien conocidas- por casi $8.000.

¿Cuál es la clave del plan de negocios de estas compañías que aumentan los precios en 1.000% o más?

La respuesta: los cupones que ofrecen el analgésico de Horizon, Vimovo, y la crema para la piel Alcortin A, de Novum, casi de forma gratuita para el paciente, mientras que dejan que el sistema de salud de los EE.UU. pague gran parte del precio.

Los expertos advierten que los cupones, cada vez más utilizados por decenas de empresas, están aumentando drásticamente la factura de la medicina del país. Ese costo se extiende a la mayoría de los estadounidenses a través de primas de seguros más altos e impuestos necesarios para pagar por los programas de salud del gobierno.

El éxito de Horizon y Novum para emplear esta estrategia demuestra cómo el sistema complejo y poco transparente de los EE.UU. para pagar por drogas recetadas permite que los ejecutivos fijen precios extraordinarios por medicinas económicas, que han estado en venta hace años. Los cupones impiden tanto a pacientes como a médicos conocer el precio verdadero del medicamento.

“A través de un cupón, el fabricante puede hacer que su droga de alto costo luzca tan barata como estos medicamentos de venta libre”, explicó Matt Schmitt, profesor asistente de Anderson School of Management, de UCLA.En dos informes recientes, Schmitt, junto con profesores de Harvard y Northwestern, mostraron cómo los cupones impulsaron a las firmas a cobrar “el precio más alto posible”.

Los especialistas encontraron que el gasto en 23 medicamentos vendidos mediante cupones había sido de $2.7 mil millones más alto durante cinco años de lo que habría costado sin el uso de cupones. En 2007, un cuarto de las ventas de medicamentos de marca provinieron de medicinas respaldadas por cupones de copago, afirmó el grupo de expertos. En 2010, esa proporción se había duplicado “y la disponibilidad de cupones estaba desenfrenada”, señalaron.

Al impulsar los precios, las empresas pueden aumentar sus ingresos sin gastar más en investigación para descubrir nuevos medicamentos. Horizon, por ejemplo, ha incrementado el precio de Vimovo ocho veces en los últimos dos años. Los aumentos elevan la línea de fondo corporativa, y a menudo la remuneración de los ejecutivos.

El año último, el directorio de Horizon entregó al presidente ejecutivo Tomothy Walbert un paquete de salario por valor de $93.4 millones, un aumento de diez veces respecto del año anterior.

Novum, fundada el año pasado y propiedad de un pequeño grupo de inversionistas que no publican sus cifras financieras, vendió más de $85 millones en Alcortin A este año -hasta fines de julio pasado-, según QuintilesIMS, una firma que rastrea los gastos en medicamentos. Antes de que Novum comprara la droga de otra compañía, las ventas anuales de la crema dermatológica eran de menos de $4 millones.

De los tres medicamentos que Novum vende, Alcortin A es, por lejos, el más popular.

Geoffrey Curtis, vicepresidente sénior de comunicaciones corporativas de Horizon, respondió en un email que los cupones ayudan a los pacientes a obtener los medicamentos necesarios. “Nuestro objetivo es proporcionar acceso a las medicinas que los doctores prescriben, limitando la carga financiera a los pacientes”, señaló el ejecutivo. También señaló que el precio al por mayor del analgésico de la empresa, Vimovo, “no es un reflejo del costo para los pacientes”.

Rand Walton, vocero de Novum, se negó a responder preguntas acerca de su crema dermatológica. En un comunicado, señaló que Novum es propiedad “de un grupo de inversionistas con ideas afines, que creen en el modelo de negocio de la compañía, el cual provee acceso fácil y asequible a las terapias”.

Algunos grupos de defensa de pacientes apoyan los cupones de la industria, una posición que ha amortiguado levemente la protesta acerca de los precios de las medicinas. “Los cupones de copago son una herramienta que nuestros gerentes de casos seguirán usando hasta que no haya necesidad de ellos”, afirmó Caitlin Donovan, de organización National Patient Advocate Foundation. El grupo, financiado en parte por compañías farmacéuticas, dirige un programa para ayudar a los pacientes a pagar los medicamentos.

Alcortin A es una combinación de hidrocortisona y una droga antibacteriana llamada iodoquinol, ambas descubiertas hace muchas décadas. El gel también incluye un compuesto de la planta aleo vera, similar al que se vende para calmar quemaduras solares. Su etiqueta explica que es “posiblemente” eficaz para tratar el eczema y otras condiciones de la piel.

Vimovo, de Horizon, es una combinación de naproxeno, un analgésico genérico que se vende bajo la marca Aleve, y la versión genérica de la medicina para la acidez estomacal Nexium. Ambos son de venta libre. Algunos médicos sugieren tomar las dos medicinas juntas para evitar las úlceras estomacales, un efecto secundario peligroso de los analgésicos, como Aleve, conocido como NSAIDS.

Al precio al por mayor, o de lista, de Vimovo es de $34 por tableta. El analgésico se toma dos veces al día, por un costo total de $68. Si un paciente comprara naproxeno y Nexium -de venta libre- en la farmacia, un día de dosis costaría apenas 57 centavos.

Horizon compró los derechos para vender Vimovo y elevó rápidamente su precio, de $115 -por 60 tabletas- a $799, el 1º de enero de 2014, según datos de Truven Health Analytics. Después de otros siete incrementos, la droga ahora se vende por $2061.

Curtis, el ejecutivo de Horizon, afirmó que la droga combinada vale su precio porque disminuye el riesgo de un paciente de sufrir úlceras potencialmente mortales. “Asumir que uno puede sustituirlo secuencialmente con una medicina de venta libre o con genéricos es inexacto”, escribió en su email.

La estrategia de comprar una medicina tradicional y elevar su precio se ha vuelto tan común en la industria farmacéutica que los analistas de Wall Street lo llaman “comprar para aumentar”.

El año último, ejecutivos de Valeant Pharmaceuticals International y Turing Pharmaceuticals debieron presentarse ante un comité para explicar sus fuertes aumentos en medicamentos comprados a otras compañías.

Novum compró los derechos de venta de Alcortin A en la primavera de 2015, y pronto el precio aumentó de $189 a $2.496, según Truven. El costo saltó a $3.489 en enero y a $7.968 el 12 de septiembre pasado.

Los expertos sostienen que sería mucho más difícil para las compañías farmacéuticas aumentar fuertemente los precios sin los cupones. Al hacerlo, derrotaron una de las pocas herramientas que el sistema de salud del país tiene para intentar que los médicos no receten medicinas de alto precio cuando es evitable.

Las aseguradoras suelen poner copagos más altos para los medicamentos caros y de marca, en un intento por conseguir que los pacientes tomen alternativas genéricas, más baratas. Con los cupones, sin embargo, los pacientes y médicos no deben preocuparse de estos copagos más altos.

Los expertos sostienen que el amplio uso de los cupones está llevando, de todas maneras, al aumento generalizado de las primas. “Esto está incrementando el costo para todo el mundo”, afirmó Steve Miller, director médico de Express Scripts, el mayor gestor de beneficios de medicamentos recetados para aseguradoras y empleadores.

El año pasado, los costos de medicamentos para los pacientes cubiertos por las pólizas de seguros privados aumentaron casi un 16%, según S&P Global Institute.

Los pacientes pueden encontrar cupones en sitios de internet y en anuncios de medicamentos en revistas. Los vendedores de los laboratorios entregan puñados de ellos a las oficinas de los médicos. Las consultoras integran los cupones en los servicios de prescripción electrónica, para que los médicos los vean en sus móviles.

Los cupones se envían a la farmacia con la receta del paciente. Las compañías farmacéuticas han contratado a empresas que se especializan en hacer el proceso rápido y fácil para los pacientes y los médicos.

Horizon señaló que gastó más de $1.000 millones el año pasado en cupones y en otras asistencias financieras para pacientes.

La estrategia de cupones de las empresas sólo funciona si las aseguradoras continúan incluyendo los medicamentos en sus listas de medicinas cubiertas, conocidas como formularios, y pagan por el costo que los cupones no cubren. Algunas aseguradoras, como Express Scripts, han intentado poner obstáculos a los medicamentos con precios exorbitantes al eliminarlos de sus formularios. Pero Horizon y otras han logrado mantener el número de prescripciones en aumento pese a esos recortes.

Con la ayuda de los sistemas electrónicos de prescripción, Horizon hace que los médicos envíen la orden de la medicina con unos pocos toques en su dispositivo móvil para hacer el pedido por correo a las farmacias asociadas con la empresa, según su reporte anual presentado en 2014. La farmacia envía las píldoras a los pacientes al día siguiente.

Las farmacias de pedidos por correo completan el papeleo requerido por las aseguradoras cuando los médicos indican que los pacientes necesitan medicinas que han sido excluidas del formulario. Ejecutivos de Horizon explicaron a los inversionistas y analistas que se han rechazado menos recetas para el pago de las aseguradoras cuando éstas se envían a través de las farmacias de pedidos por correo.

Miller, de Express Scripts, aseguró que la firma había descubierto que las farmacias de pedido por correo reenviaban los reclamos que habían sido originalmente rechazados. El fármaco es tan barato de fabricar, señaló, que si sólo algunas de las recetas son eventualmente aprobadas por las aseguradoras las empresas ganan dinero de todos modos. “Hay gente que comercia con los enfermos”, señaló Miller. “Es muy desafortunado”.

Los médicos redactaron más de 95,000 prescripciones para Vimovo en los primeros tres meses del año, según Horizon. Se trata de un 40% más que en los mismos meses pero de 2015. Curtis mencionó que la decisión de qué farmacia utilizar se toma “entre el médico y el paciente”. Como incentivo para emplear farmacias que realicen pedidos por correo, Horizon garantiza que el paciente recibirá la prescripción incluso si su aseguradora no paga.

Breast Cancer Action, un grupo de defensa de pacientes que no acepta donaciones de compañías farmacéuticas, se opone a los cupones alegando que pueden llevar a los enfermos a emplear medicinas con mayores riesgos o que no son las mejores para su condición. “El sistema permite que las empresas luzcan como buenos ciudadanos corporativos”, afirmó Karuna Jaggar, directora ejecutiva del grupo, con sede en San Francisco. Pero en realidad “se trata de un programa velado para aumentar los ingresos”.

“Los cupones no son la respuesta” a los altos precios de los medicamentos, remarcó Jaggar. “Debería haber controles de costos para asegurarse de que los pacientes no sean dejados de lado”.

La industria no entrega cupones a pacientes cubiertos por Medicare u otros programas federales de atención médica. Ello ocurre porque el gobierno federal ha visto durante mucho tiempo los cupones como comisiones ilegales para que los médicos prescriban medicinas de alto precio.

Esa prohibición creó duras sorpresas para algunos pacientes que, aseguran, necesitan las drogas. Jim McCamphill, de 71 años y residente de Venice, Florida, aseguró que Alcortin A es la única medicación que funciona para su recurrente erupción cutánea.

Su doctor le facilitó una muestra gratis, relató, pero ahora, aunque él intenta limitar su uso, la medicación se está terminando y su farmacéutico le informó que los pacientes de Medicare -que no pueden usar un cupón- el costo es de $9.373. “Se trata de comer o ponerse un ungüento”, afirmó McCamphill. “Es una desgracia. El sistema está tan pervertido, que es aterrador”.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis

Deja un comentario