La primera terapia génica que cura en una sola dosis está a punto de aprobarse

Tras 27 años de investigaciones y un ensayo clínico en 18 pacientes que sobreviven a día de hoy, el tratamiento para el síndrome del “niño burbuja” está a punto

Un tratamiento pendiente de aprobación en Europa será la primera terapia génica que proporcione una verdadera cura para una enfermedad letal.

El tratamiento representa un hito para la tecnología del reemplazo genético, una idea que lleva tres décadas luchando por demostrar su seguridad y utilidad.

El tratamiento, llamado Strimvelis, propiedad del gigante de las farmacéuticas GlaxoSmithKline, está dirigido al síndrome de inmunodeficiencia combinada severa, una enfermedad poco común que deja a los recién nacidos prácticamente sin defensas contra los virus, bacterias y hongos. Se la conoce con el sobrenombre de “enfermedad de los niños burbuja” por un niño estadounidense cuya corta vida transcurrida dentro de un escudo plástico de protección fue retratada por una película en 1976.

El tratamiento difiere de cualquier tratamiento anterior porque parece ofrecer una verdadera cura lograda mediante la reparación genética. La terapia fue probada en 18 niños, el primero de ellos hace 15 años. Todos siguen vivos.

El ejecutivo de GlaxoSmithKline que lidera el desarrollo de terapias génicas, Sven Kili, afirma: “Me sentiría reacio de calificarlo de cura absoluta, aunque no hay motivos para creer que [los resultados] no durarán“.

El gigante británico de la industria farmacéutica obtuvo una licencia para el tratamiento en 2010 del Instituto San Raffaele Telethon para las Terapias Génicas de Milán (Italia), donde fue desarrollado y probado en niños por primera vez.

El pasado 1 de abril, los asesores europeos recomendaron que se permita el lanzamiento de Strimvelis al mercado. Si, tal y como se espera, GlaxoSmithKline gana esa aprobación formal, podrá empezar a comercializar el fármaco en 27 países europeos. La empresa tiene planes de buscar la aprobación del fármaco en Estados Unidos el año que viene.


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La ilustración artística de la terapia génica muestra un retrovirus que aloja una copia correcta de un gen humano. Crédito: Grant Thompson, GlaxoSmithKline.

GlaxoSmithKline es la primera gran farmacéutica que busca comercializar una terapia génica para tratar cualquier enfermedad genética. De tener éxito, la terapia podría marcar el inicio de una nueva etapa disruptiva de la medicina, en la que unos arreglos genéticos de una sola aplicación reemplacen las visitas a la farmacia y la dependencia vitalicia de medicamentos.

“La idea de que el paciente ya no tenga que preocuparse más y pueda ser normal resulta extremadamente atractiva para la gente“, afirma la fundadora y presidenta de la Fundación para Deficiencias Inmunes, Marcia Boyle, cuyo hijo nació con un trastorno inmune distinto, una de más de 200 enfermedades inmunes conocidas. Boyle matiza: “Soy algo cauta acerca de las terapias génicas porque hace mucho tiempo ya nos emocionamos, pero engañar a la Madre Naturaleza no resultó tan fácil como nos esperábamos“.

Hoy, varios cientos de terapias génicas se encuentran en fase de desarrollo, y muchas aspiran lograr auténticas curas para alguna de las aproximadamente 5.000 enfermedades raras causadas por errores en un único gen.

Los niños que carecen de una copia correcta de un gen llamado adenosina desaminasa empiezan, días después de nacer, a padecer unas peligrosas infecciones que amenazan su vida. El tratamiento actual para esta deficiencia inmune es un trasplante de médula, que de por sí a veces resulta letal, o una terapia vitalicia de costosas enzimas de reemplazo que cuestan 5.000 dólares (unos 4.380 euros) por vial.


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18 niños fueron curados del síndrome de inmunodeficiencia con el uso de una terapia génica en el Hospital San Raffaele en Milán.
Crédito: Grant Thompson, GlaxoSmithKline.

Strimvelis emplea una estrategia de “reparación y reemplazo”, llamada así porque los médicos primero extraen células madre de la médula del paciente para bañarlas con virus para transferir una copia correcta del gen de la adenosina desaminasa.

La pediatra y científica de la Universidad de Stanford (EEUU) Maria-Grazia Roncarolo, que lideró los experimentos originales de Milán, explica: “Hablamos de una terapia génica ex vivo; se extraen las células, se corrigen en un tubo de laboratorio, y se vuelven a introducir [al cuerpo del paciente]. Si quieres curar una enfermedad de por vida, tienes que introducir el gen a unas células madre“.

Algunas empresas intentan añadir genes corregidos mediante inyecciones intramusculares o intraoculares. Pero la estrategia de reparación y reemplazo podría generar un impacto mayor. Ya el año que viene, empresas como Novartis y Juno Therapeutics podrían buscar la aprobación de varios tratamientos para el cáncer que también utilizan una mezcla de terapias génicas y celulares para diezmar un tipo determinado de leucemia.

En general, las inversiones en las terapias génicas están en auge. La Alianza para la Medicina Regenerativa calcula que a nivel global, en 2015 las empresas privadas y públicas han recaudado 10 millones de dólares (unos 8.800 millones de euros), y que unos 70 tratamientos se encuentran en una fase avanzada de pruebas.

GlaxoSmithKline nunca ha comercializado un producto tan drásticamente distinto a un frasco de pastillas. Y puesto que el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa es una de las enfermedades más raras sobre la faz de la Tierra, Strimvelis no logrará ningún récord de ventas. La empresa calcula que sólo se producen 14 casos al año en Europa, y 12 en Estados Unidos.

En lugar de lucrarse, la empresa británica espera dominar la tecnología de las terapias génicas, incluida la fabricación de los virus empleados durante el proceso. Kili explica: “Si primero podemos hacer productos que cambien vidas, entonces podremos desarrollarlos más para transformarlos en cosas que afecten a más gente. Creemos que la terapia génica es una importante área de crecimiento futuro; no queremos ni precipitarnos ni coger atajos”.

Foto: Para protegerle de los gérmenes, David Vetter vivió dentro de una cámara de plástico durante 12 años. Nació sin sistema inmune y falleció en 1984 a causa de las complicaciones de un trasplante de médula. Crédito: Archivo fotográfico de la Facultad de Medicina de la Universidad Baylor (Tejas, Estados Unidos).

Los mercados examinarán a fondo cuánto cobra GlaxoSmithKline por Strimvelis. Kili dice que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre esta cuestión. Otra terapia génica, llamada Glybera, debutó con un precio de un millón de dólares (unos 900.000 euros), pero ya es considerada un pinchazo comercial. El dilema radica en torno a cuánto cobrar por un fármaco altamente tecnológico que la gente sólo se administrará una única vez.

Kili asegura que el precio de GlaxoSmithKline ni mucho menos se acercará al millón de dólares, aunque la cifra sí será lo suficientemente alta como para cumplir con la política de la empresa de obtener un retorno del 14% por cada dólar gastado en labores de I+D.

La conexión entre las deficiencias inmunes y la terapia génica no es nueva. De hecho, el primer intento de corregir genes en una persona viva se produjo en 1990, también en un paciente del síndrome de inmunodeficiencia combinada severa.

Ya en el año 2000, equipos en Londres (Reino Unido) y Francia habían curado a algunos niños de una deficiencia inmune estrechamente relacionada, llamada inmunodeficiencia combinada grave ligada al cromosoma X. Pero algunos de esos niños desarrollaron leucemia después de que los virus depositaran sus cargas genéticas en la ubicación equivocada del genoma.

En Estados Unidos, la Agencia de Alimentos y Medicamentos rápidamente canceló 27 ensayos por preocupaciones de seguridad. “Representó un importante paso atrás”, recuerda Roncarolo, y probablemente una alerta incluso más seria que la muerte de un voluntario llamado Jesse Gelsinger en un ensayo realizado en Estados Unidos en 1999, que también reveló los riesgos de las terapias génicas.

El Instituto San Raffaele Telethon para las Terapias Génicas presentó sus propios resultados para el síndrome de inmunodeficiencia combinada severa en 2002 en la revista Science.

GlaxoSmithKline afirma estar acercándose a la comercialización de varios tipos de terapias génicas para enfermedades poco comunes desarrolladas por el equipo italiano, incluida la leucodistrofia metacromática, un raro pero rápidamente mortal defecto de nacimiento, y la beta talasemia.

Kili dice que la idea es saltar desde enfermedades ultrarraras a otras menos raras, como la beta talasemia, la hemofilia y la anemia de células falciformes. Sin embargo, duda que la tecnología sea empleada para tratar trastornos comunes como la artritis o las enfermedades cardíacas en un futuro previsible. Esos trastornos son complejos, y no son provocados por un único gen.

La responsable concluye: “Sinceramente, tal y como está la cosa ahora, no creo que la terapia génica vaya a abordar todos los males y dolencias de la humanidad. Podemos abordar enfermedades [de gen único]. Estamos desarrollando un martillo que no es tan grande”.

Origen: http://www.technologyreview.es/biomedicina/50134/la-primera-terapia-genica-que-cura-en-una-sola/

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