El tratamiento con testosterona ¿aumenta el riesgo de cáncer de próstata?

MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) –

Los hombres con niveles bajos de la hormona sexual masculina testosterona no deben temer la terapia de reemplazo de testosterona, puesto que un estudio revela que no eleva el riesgo de cáncer de próstata.

La investigación, realizada mediante el análisis de más de un cuarto de millón de historias clínicas de hombres blancos, en su mayoría en Suecia, estuvo dirigida por investigadores del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York y su Centro del Cáncer Laura e Isaac Perlmutter, en Estados Unidos.

El equipo internacional de autores, que presenta sus resultados este lunes en la reunión anual de la Asociación Americana de Urología, descubrió que, como grupo, los hombres a los que se les recetó testosterona durante más de un año no tuvieron un aumento global del riesgo de cáncer de próstata sino que, de hecho, su riesgo de enfermedad agresiva se redujo en un 50 por ciento.

“Según estos resultados, los médicos deben todavía estar atentos a los factores de riesgo de cáncer de próstata –como ser mayor de 40 años, tener ascendencia afroamericana o antecedentes familiares de la enfermedad– en los hombres que toman la terapia de testosterona, pero no debe dudar en prescribirla a los pacientes apropiados por temor a aumentar el riesgo de cáncer de próstata“, afirma la investigadora principal del estudio y uróloga de Langone Stacy Loeb.

Loeb señala que gran parte de la preocupación por el riesgo de cáncer es que, como parte de la terapia estándar para el cáncer de próstata avanzado, el crecimiento del tumor se reduce mediante fármacos que reducen drásticamente las hormonas masculinas en lugar de aumentarlas. “Pero cuando se usa apropiadamente por los hombres con deficiencia de testosterona relacionada con la edad que son por lo demás sanos, se ha demostrado que el reemplazo de testosterona mejora la función sexual y el estado de ánimo“, añade.

UNA TERAPIA EN AUMENTO DURANTE LA ÚLTIMA DÉCADA

Los científicos subrayan que el uso de la terapia con testosterona — por vía oral, parche de gel o inyección– para tratar la “testosterona baja” se ha disparado en la última década. Su popularidad es consecuencia, según los expertos, de un “boom” en el envejecimiento de la población y una fuerte comercialización de la industria farmacéutica, y se ha producido a pesar de sus desconocidos riesgos para la salud a largo plazo.

Según algunos estudios, el uso de la terapia de testosterona se ha más que triplicado desde 2001, con más de un 2 por ciento de los hombres estadounidenses de 40 años y casi el 4 por ciento de los hombres de 60 años que lo toman. Los niveles de testosterona caen de forma natural en aproximadamente un 1 por ciento al año en los hombres pasados los 30 años.

En concreto, la investigación detectó que 38.570 de los hombres cuyos registros fueron examinados desarrollaron cáncer de próstata entre 2009 y 2012. De estos hombres, 284 tenía recetada la terapia de reemplazo de testosterona antes de que fueran diagnosticados con cáncer de próstata. Sus registros fueron comparados con 192.838 hombres que no desarrollaron cáncer de próstata, de los cuales 1.378 habían utilizado la terapia de testosterona.

Los investigadores observaron que, si bien su análisis inicial mostró un repunte (del 35 por ciento) en el cáncer de próstata en los hombres, poco después de iniciar el tratamiento, el aumento fue sólo en los cánceres de próstata que estaban en bajo riesgo de propagación y fue probablemente el resultado de más visitas al médico y biopsias realizadas desde el principio. Los autores destacaron que la reducción a largo plazo de la enfermedad agresiva sólo se observó en los hombres después de más de un año de uso de testosterona y el riesgo de cáncer de próstata no difirió entre los geles y otros tipos de preparaciones del medicamento.

“En general, nuestro estudio sugiere que lo que es mejor para la salud de los hombres es mantener los niveles de testosterona equilibrados y dentro de un rango normal”, afirma Loeb, que sugiere que los hombres con niveles de testosterona inferiores a 350 nanogramos por decilitro y síntomas deben consultar a un médico acerca de si deberían considerar la terapia de testosterona.

Para el estudio, los autores emparejaron y analizaron datos del Registro Nacional de Cáncer de Próstata y el Registro de Prescripción de Medicamentos de Suecia. El país es uno de los pocos en el mundo que contiene información detallada sobre el cáncer y recetas de medicamentos para toda su población.

Loeb dice que el equipo planea más estudios para determinar por qué los niveles bajos de testosterona pueden desencadenar el cáncer de próstata agresivo y por qué el mantenimiento de los niveles normales puede proteger contra la enfermedad agresiva.

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