Endorfinas por un tubo en sólo 60 minutos

 

GEMA GARCÍA MARCOS @gemagmarcos

No. Ese placentero estado de felicidad absoluta que aseguran experimentar los deportistas tras haberse metido su chute de ejercicio no es un cuento chino, ni tampoco una teoría de dudosa consistencia científica, sostenida por los pelos por los profetas de la lucha contra el sedentarismo para arrastrar hacia su terreno a los no creyentes.

Esa sensación de bienestar y euforia que se apodera de nosotros cuando terminamos de entrenar no es fruto de la sugestión, sino de la acción de las endorfinas, un poderoso analgésico generado por nuestro propio organismo como respuesta ante el dolor o la ansiedad.

Es la anestesia natural que produce el cuerpo, inducido por el cerebro, para adaptarse a situaciones atípicas o que suponen un esfuerzo extra como la realización de una actividad física exigente o de larga duración.

También hacen su aparición en esos momentos estelares de goce extremo, cuando comemos un trozo de chocolate, nos enamoramos o sentimos un orgasmo.

“Las endorfinas son opioides endógenos que desempeñan un papel muy importante en la respuesta integral hormonal y metabólica al ejercicio. Se sintetizan principalmente en la glándula pituitaria anterior y pueden ser liberadas a la circulación o a diferentes áreas del cerebro”, explica José Miguel del Castillo, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
MORFINA NATURAL

Conocidas popularmente por esa sensación de placer que provocan al expandirse por nuestra anatomía, las endorfinas tienen efecto similar a la morfina; ayudan a calmar el dolor, atenúan las inflamaciones y hacen más llevadera la sensación de fatiga durante la práctica deportiva. Son, además, moduladoras del apetito y privilegiadas aliadas de nuestro sistema inmunológico.

Su capacidad sanadora las ha convertido en objeto de prescripción facultativa ya que, cada vez son más los médicos que recetan la práctica deportiva como parte del tratamiento de algunas dolencias. “Se ha demostrado que las endorfinas generadas al hacer ejercicio desempeñan un papel clave en la mejora del estado de ánimo en patologías psiquiátricas como la depresión, el estrés y la ansiedad. Y también han pasado a formar parte del arsenal terapéutico en el tratamiento de enfermedades que generan dolor crónico: cáncer, fibromialgia, dolor neuropático, etc”.

Sedante, revitalizador y energizante, las endorfinas enganchan: “Al mejorar mucho el estado de ánimo, mitigar el dolor y reducir el estrés, tienen un enorme potencial para la generación de una adicción positiva, sin los efectos secundarios que ocasionan las drogas”. Es más, se podría decir que “una dosis diaria de ejercicio es una inyección de optimismo y de pasión por vivir”, asevera.
ACTIVIDADES ‘ENDORFÍNICAS’

En el deporte, los excesos tampoco son buenos: “El esfuerzo crónico se asocia con una disminución de la liberación de endorfinas inducidas por el ejercicio. Así que… ¡cuidado con el sobreentrenamiento!”.

¿Qué tipo de esfuerzo físico es capaz de desatar esa tormenta de felicidad en nuestro interior?” La competición (debido al estrés psicofisiológico que genera) y los esfuerzos máximos a corto plazo son las que más estimulan la secreción de endorfinas, para contrarrestar los efectos negativos del estrés competitivo”, asegura.

Pero hay más:”Los entrenamientos de intensidad moderada pero de mayor duración o los desarrollados en altitud también son una fuente propicia para la producción de de estas hormonas”. Por regla general, “se necesita más de una hora de duración de trabajo aeróbico para generar endorfinas de forma significativa”, añade.

Trasladado a un escenario más cercano y mucho más práctico, las actividades deportivas que más placer nos pueden producir son muchas y para todos los gustos. He aquí diez de las más populares y demandadas en los gimnasios… y en la cama.
CORRER

Como cualquier otro esfuerzo prolongado, medianamente exigente para nuestro cuerpo, el ‘running’ nos reporta, nada más practicarlo, una recompensa inmediata en forma de subidón anímico.

Nos hace sentir en forma, más felices y de mejor humor, lo cual repercute muy favorablemente en nuestro rendimiento laboral y nuestras relaciones sociales. El enganche que produce esta sensación de bienestar hace que los clubes de corredores tengan cada día más socios. El efecto benefactor de las endorfinas se multiplica al añadirle la enorme satisfacción que supone superar un reto como terminar una carrera.
ZUMBA

Convertidas en las estrellas del programa semanal de cualquier gimnasio, estas clases colectivas de baile son un terreno propicio para la producción de endorfinas en cadena. Jaleados por la música y la euforia general, sus usuarios se someten, durante 45 minutos, a “un ejercicio muy intenso que produce grandes cantidades de ácido láctico”, explica Javier Ignacio Lillo, director de Altafit Estudiantes. De este modo, sin darse cuenta, se convierten en presas de “esa sensación de felicidad que se origina tras la liberación de estas hormonas”, agrega.
HIIT

Los entrenamientos interválicos de alta intensidad (HIIT) ganan cada día más adeptos. Breves pero muy intensos, no sólo se perfilan como una de las mejores opciones para ponerse en forma cuando apenas se dispone de tiempo para entrenar sino que, además, provocan un auténtico estallido de felicidad en nuestro organismo.

Además de poderosas quemagrasa, “estas actividades tan explosivas, donde se registra un esfuerzo submáximo o máximo, generan una gran secreción de endorfinas”, afirma Anna Santidrian, Expert Line coordinator de Holmes Place.
YOGA

No sólo de actividades de alta intensidad se nutre nuestro organismo para generar las hormonas del placer. Podemos lograr una alta cantidad de endorfinas, fuera de la actividad física de intensidad moderada o alta, a través de los neurotransmi-sores. Por ejemplo, asistir a una sesión de yoga genera un impacto directo en la felicidad desde el cerebro. “Su práctica habitual conlleva beneficios físicos y espirituales, aumenta la flexibilidad y vitalidad, y alivia el estrés diario”, resalta Israel Gonzalez, director técnico de los centros GO Fit.
NATACIÓN

Es, sin duda, el deporte más placentero… siempre y cuando se logre domesticar al cerebro para aguantar una hora a solas consigo mismo y con la línea del fondo de la piscina como única visión. Resulta muy exigente a nivel cardiovascular, siempre y cuando se combinen series y estilos. El silencio, la flotabilidad y el roce del agua nos trasladan a un escenario idílico.

Es la actividad perfecta para la producción de endorfinas libres de impacto para las articulaciones y el momento perfecto para reencontrarse, sin distracciones externas.
ESCALADA

Ir a la montaña también engancha. Y mucho. “La exposición a largo plazo a gran altitud se asocia a la segregación de altos niveles de endorfinas en reposo. Esto, obviamente, puede crear una dependencia positiva y convertirse en un estímulo para volver de forma reiterada a ejercitarnos en plena naturaleza”, cuenta José Miguel del Castillo, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. “Las actividades con mayor riesgo (escalada, barranquismo, descenso,…) generan mucha más adrenalina y endorfinas”, añade Anna Santidrian de Holmes Place.
‘JUMPING’

Recuperar esas pequeñas cosas que nos hacían felices de niños es, precisamente, una de las formas más eficaces de colaborar con nuestro cerebro para que éste dé la orden de segregar las hormonas del placer. Pequeñas cosas como… ¡saltar! Clases como las de ‘kangoo jump’ o de ‘aerojump’ arrasan en los centros deportivos por su capacidad de tonificar nuestros músculos e inocularnos una euforia difícil de contener.
CICLO

Otras de las actividades dirigidas más endorfínicas son aquellas que combinan la alta intensidad con el ejercicio cardiovascular. Por ejemplo las de bicicleta ‘indoor’. Aptas para todas las edades, para seguirlas no se requiere un grado de coordinación especial y en ellas se “trabajan los principales músculos de las piernas y se mejora la capacidad de transportar oxígeno a los músculos”, según explica González, de GO Fit.
‘BODYCOMBAT’

Es una de las propuestas más más completas para “tonificar tus músculos, evitar enfermedades cardiovasculares y modelar tu cuerpo mientras das rienda suelta a las buenas vibraciones”, asevera el director técnico de Go Fit.

En versiones como ‘Adapativ box’ “te pones en forma con una divertida combinación de puñetazos, patadas, giros de cintura y otros movimientos propios del combate”.
SEXO

Es una de las actividades físicas más completas, su práctica no sólo implica músculos que apenas se usan en la vida cotidiana sino que favorece la liberación de un tsunami de hormonas del placer. Tras dar rienda suelta a oxitocinas y serotoninas, se produce la aparición en escena de las endorfinas, desencandenantes de un estado de placer que alcanza su nivel máximo en el orgasmo. Por si fuera poco, este derroche endorfínico nos hace más atractivos, más activos sexualmente e inmensamente más felices.

Origen: ELMUNDO

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