El balance de los cinco años como dependencia del Ministerio de Salud de la compañía anónima Productos Farmacéuticos para el Vivir Viviendo (Profármacos) es negativo. Sobre todo en 2015 su desempeñó fue minúsculo, en comparación a la productividad de ProULA, su antecesora. Con una partida de Bs 99.655.658,00, la empresa no produjo ni un solo medicamento según reseña la Memoria y Cuenta de 2015.

La productora de fármacos de la Universidad de Los Andes (ProULA), que nació como proyecto conjunto de las Facultades de Medicina y Farmacia de la institución, pasó a manos del Estado en 2010 y cambió su nombre a Profármacos. A partir de esa fecha, la dirección y el financiamiento depende únicamente del Ministerio de Salud.

La meta de 8.000.000 de unidades de fármacos que se había previsto en primera instancia, no se cumplió. A cambio, la producción registrada en el documento es de 0%. De los Bs 25.253.470 que se presupuestaron para el proyecto “Producción de
medicamentos esenciales que cumplan con los estándares de calidad”, ejecutaron Bs 2.814.319 y de los Bs 74.402.098 que se programaron para reactivar las instalaciones, se ejecutaron Bs 32.732.560.

De acuerdo con el documento, para el ejercicio económico 2015, la empresa de Productos Farmacéuticos para el Vivir Viviendo, C.A obtuvo un presupuesto inicial de Bs 145.663.757,00, publicado en la Gaceta Oficial N° 6.164 de fecha 23 de diciembre de 2014, desagregados de la siguiente manera: Bs 46.008.189,00 para las Acciones Centralizadas y Bs 99.655.568,00 para Proyecto. Además el Ejecutivo aprobó Créditos Adicionales por
Bs 67.415.441,38 para las Acciones Centralizadas.

En una visita a la sede de Profármacos (sector San Juan de Lagunillas del estado Mérida) el 9 de marzo de 2016, Germán Rodríguez Bustamante, el último presidente de la era universitaria de la institución, constató que no está operativa. Un dirigente sindical de la productora, Macedonio Navas, aseguró a Efecto Cocuyo que desde 2010 es muy poco lo que se ha producido y que efectivamente en estos momentos se encuentra parada.

Cuando fue parte de la Universidad de Los Andes, la empresa llegó a producir antibióticos, antihistamínicos , antihelmínticos, antiasmáticos, antieméticos, antitusígenos, aesolíticos, expectorantes, diuréticos, antihipertensivos, ansiolíticos, anticonvulsivantes, analgésicos orales y tópicos, vitaminas y suplementos minerales, según señala un documento firmado por el expresidente Rodríguez Bustamente.

En el proyecto de 2010 que la Universidad de los Andes le entregó al Ministerio de Salud, se señala que Proula contaba con una capacidad instalada para producir 984.920 unidades de medicamentos mensuales. De haber cumplido con las observaciones señaladas, en 5 años Profármacos hubiese podido producir cerca de 59 millones de unidades, pero tan solo fabricaron 305 mil.

En 2012, con una inversión de 18 millones de bolívares fue puesto en marcha el nuevo “Complejo Farmacéutico Socialista en la ciudad de Mérida”, que distribuiría más de 13 tipos de medicamentos para ser despachados en la red de ambulatorios de Barrio Adentro, hospitales y farmacias privadas para el beneficio del pueblo y a precios solidarios, reseñó Correo del Orinoco. Según Navas, en esa época se produjeron los únicos lotes de medicamentos que se han hecho en la nueva era.

El último logro de Profármacos, según sale en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Salud de 2015,  fue la distribución de 305.879 estuches de medicamentos cuya procedencia no es indicada en el documento, pero según Macedonio Navas, son los mismos producidos en 2013 con el relanzamiento de la planta. En el texto se especifica que se distribuyeron entre enero y agosto del 2015 a ambulatorios, clínicas populares, hospitales y “otros entes de salud”.

Los obstáculos que señala la empresa en el documento son: las dificultades  en el cumplimiento de normativas legales relacionadas con la industria farmacéutica y los estándares de calidad, debido a la complejidad de procesos que afectaron el mantenimiento y acondicionamiento de las áreas de producción, así como impedimentos a la hora de “la contratación de servicios o adquisición de bienes necesarios para la reactivación y puesta en marcha de maquinarias y equipos”.

Parte del personal de Profármacos se encuentra en una lucha sindical porque quisieron obligarlos a renunciar. De hecho el documento señala que 33 trabajadores, que fueron adscritos a la Fundación Misión Barrio Adentro desde el 27 de diciembre de 2010,  y físicamente desempeñaban funciones en la empresa, fueron reubicados a CDI pertenecientes a la Misión Barrio Adentro. Navas explica que esto fue contra su voluntad.