La capacidad de presión de las farmacéuticas sitúa a esta industria entre las más ricas y poderosas del mundo

  • Sólo en Washington estas empresas invirtieron 228 millones de dólares en 2014 para obtener mayor capacidad de influencia en la legislación estadounidense a través de los lobbies
  • En la India, grupos de pacientes apoyados por organizaciones ciudadanas y por el gobierno han combatido la influencia de las grandes empresas para presionar sobre la legislación

Tania Martínez TomásPor: Tania Martínez Tomás

Esta semana hemos conocido a través de Intermón Oxfam el dato de que 90 de las mayores fortunas de todo el mundo las ha generado la industria farmacéutica, uno de los sectores más rentables a nivel global.

Gracias a las patentes, las farmacéuticas que las poseen son una fuente de riqueza a la que no se pone freno. “Los derechos de propiedad intelectual impiden que otros fabriquen los mismos fármacos, concediendo a los titulares de los mismos un monopolio de facto y por lo tanto la capacidad de fijar los precios”, ha denunciado Intermón Oxfam, considerando que este privilegio de las farmacéuticas es un generador de desigualdad.

La ONG critica que el incentivo de las empresas farmacéuticas para invertir en investigación sea la adquisición de patentes y que estas compañías puedan decidir sobre el precio de los medicamentos sobre los que tienen el monopolio.

“Un flagrante ejemplo de ello es lo ocurrido con el Daraprim (pirimetamina), un medicamento desarrollado hace ya 62 años para tratar la toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria mortal”, indica el informe de Intermón titulado Una economía al servicio del 1%’.

El aumento del precio de este medicamento es alarmante porque pasó de 13,5 a 750 dólares “de la noche a la mañana”, sólo porque la empresa Turing Pharmaceuticals se hizo con sus derechos de comercialización en Estados Unidos.

“La empresa, dirigida por un antiguo gestor de un fondo de inversión, identificó la oportunidad de obtener mayores beneficios gracias a los derechos exclusivos para la producción de dicho medicamento”.

El poder del lobby farmacéutico

Además, las farmacéuticas invierten en lobbies que protejan su poder ante la necesidad de las personas de consumir medicamentos. Según Intermón, sólo en Washington estas empresas invirtieron 228 millones de dólares en 2014 para obtener mayor capacidad de influencia en la legislación estadounidense a través de los lobbies.

La ONG recuerda la iniciativa de Tailandia en 2006, que no tardó en ser boicoteada por el gobierno de Estados Unidos. El país asiático estableció una licencia sobre algunos medicamentos por la que podría producirlos sin el permiso de los poseedores de las patentes. Ante esta amenaza sobre su monopolio, las farmacéuticas presionaron hasta que EEUU incluyó a Tailandia en la lista de países que pueden ser objeto de sanciones comerciales.

Las farmacéuticas “gastan más en marketing que en i+D”

Intermón advierte que las grandes farmacéuticas están disminuyendo su inversión en investigación y desarrollo. El informe aporta el dato de que “en Estados Unidos, aproximadamente el 75% de los llamados nuevos principios activos calificados como prioritarios deben su existencia a fondos públicos, no a la inversión de las grandes empresas farmacéuticas, que gastan más en marketing que en i+D”.

La particularidad de la India

En la India, de acuerdo con lo expuesto en el citado informe, grupos de pacientes apoyados por organizaciones ciudadanas y por el gobierno han combatido la influencia de las grandes empresas para presionar sobre la legislación.

Se cita el ejemplo de Onbrez (indacaterol), un medicamento para tratar una enfermedad pulmonar que según los datos de la organización padecería gran parte de la población india. Los ciudadanos denunciaron que la suiza Novartis, poseedora de los derechos sobre este medicamento, exportaba cantidades insuficientes a la India. Por ello, para satisfacer la demanda,  la multinacional india Cipla, empezó a fabricar su propia versión de Onbrez y a venderla a un precio muy inferior al del original.

Otro triunfo de la India en este ámbito es el caso del medicamento Nexavar (sorafenib), útil para el tratamiento del cáncer renal y de hígado. La compañía Natco lo vendía en la India a un precio mucho inferior del establecido por la alemana Bayer, 173 dólares mensuales frente a los 5.500 que pide la gigante poseedora de la patente.

Bayer acudió al Tribunal Supremo para oponerse a la licencia concedida a Natco, pero la compañía india obtuvo la aprobación para seguir produciendo el medicamento genérico.

Origen: Información Sensible

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