El sucio negocio de la hepatitis C

 

Una agencia de viajes ofrece a los enfermos de hepatitis C españoles un turismo sanitario de lujo que ha indignado a los colectivos de enfermos y a los médicos de nuestro país

Una agencia de viajes ofrece a los enfermos de hepatitis C españoles un turismo sanitario de lujo que ha indignado a los colectivos de enfermos y a los médicos de nuestro país.-

 

Por Modesto González/elbuzon.es.- Egipto es uno de los países con más afectados por la hepatitis C del mundo, se calcula que la cifra supera los 12 millones. Cada año se registran unos 165.000 nuevos contagios y mueren unos 40.000 enfermos. Los expertos afirman que mucha de esta gente se puede haber infectado en las campañas masivas de vacunación de hace algunos años, pues no se solía cambiar la aguja. También señalan la falta de higiene en peluquerías y dentistas.

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El hospital en El Cairo en el que se suministra los nuevos tratamientos contra la hepatitis C

Una agencia de viajes ofrece a los enfermos de hepatitis C españoles un turismo sanitario de lujo a la Tierra de los Faraones que ha indignado a los colectivos de enfermos y a los médicos de nuestro país. El negocio es el negocio y la salud vale lo que vale, aunque algunos pensamos que la salud no tiene precio. “El viaje a Egipto está dirigido a los afectados que no están contemplados dentro del plan nacional contra la hepatitis C”, afirma el responsable de la agencia. “Con un paquete de lujo que incluye hotel de cinco estrellas y excursiones, en Egipto reciben atención médica y un tratamiento de Sovaldi, que allí cuesta 900 euros mientras que en España 25.000”. Alfredo, enfermo de hepatitis C, se fue a Egipto para conseguir el medicamento que pudiese curarle. “Yo no podía esperar -afirma- a que me llegara el medicamento. De hecho, es que no estaba ni en una lista”. El viaje le salió por unos 5.000 euros el tratamiento incluido.
La triste realidad es que aquí, en nuestro país, más del 30% de estos enfermos, cerca de 30.000 según datos oficiales, no tienen derecho a recibir este tratamiento. No tienen derecho, no porque no lo necesiten en opinión de sus hepatólogos, sino porque los 720 millones de euros presupuestados no dan para tanto sobre todo si cada uno de estos tratamientos cuesta lo que dice que cuesta la farmacéutica que los comercializa.

El año pasado, por estas mismas fechas, el nuevo ministro de sanidad, hoy en funciones, exponía las líneas generales del plan elaborado por su ministerio para atajar esta enfermedad. El ministro, en rueda de prensa, aseguraba que en España había un total de 95.524 personas diagnosticadas, de las que 51.964 tenían una fibrosis hepática “significativa”, es decir a partir de F2, a los que se les daría prioridad para ser tratados con los nuevos fármacos. En parte, el plan se está cumpliendo, pero no del todo.

Es verdad que los F-0 y los F-1 no padecen de cirrosis ni de cáncer de hígado como ocurre con los F-2, los F-3 y los F-4 con más o menos intensidad, pero están condenados a padecer estos dos males, todo es cuestión de tiempo, si antes el tratamiento, valga lo que valga, no lo remedia. “Lo determinante es que el Gobierno -declaraba el ministro- ha aceptado un plan que dice que todos los pacientes a los que su médico recete los nuevos tratamientos tendrán derecho a recibirlos. Ese todos incluye a todos”.

A lo mejor es que la empresa farmacéutica que comercializa estos medicamentos piensa que la salud de un egipcio vale 900 euros y la de un español 25.000. Un alto ejecutivo de esta farmacéutica sostenía hace poco más de un año que el tratamiento costaba en España 45.000 euros porque era necesario. ¿Qué precio tendría que tener entonces el agua?, le respondió un portavoz del Colegio de Médicos de nuestro país.

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