Una droga contra el envejecimiento

Andrea Esquivada-Infobae.- Una medicación económica y segura que se usa para la diabetes tipo 2 puede ser la clave para demorar el envejecimiento y las enfermedades propias de la edad que causan la muerte. Un estudio investiga si las personas podrían vivir con salud más allá de los 100 años.

Con este año 2016, en el invierno boreal comenzará también un ensayo clínico muy particular. Se estudiará en seres humanos una sustancia que se conoce hace unos cinco siglos, y que desde 1957 se utiliza, en una versión sintetizada, para tratar la diabetes de tipo 2.

¿Por qué se estudia la droga metformina luego de tanto tiempo de utilizarla con éxito en una enfermedad?

Porque se cree que puede tener otra aplicación: extender la vida al demorar la aparición de las enfermedades que se presentan con el envejecimiento.

Un estudio investiga si las personas podrían vivir con salud más allá de los 100 años.

Aunque la prensa internacional anunció este estudio de la metformina como la nueva droga antiedad que podría extender la vida hasta los 120 años, en realidad “eso es falso”, según la página web de la Federación Estadounidense para la Investigación del Envejecimiento (AFAR por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro que patrocina este estudio cuyo costo podría llegar a los 65 millones de dólares. “El objetivo es sumar salud a nuestros años. ‘Apuntar contra el envejecimiento con metformina‘ (TAME, Targeting Aging with Metformin), es un ensayo clínico novedoso que comprobará si esta droga puede demorar la aparición de condiciones vinculadas a la edad como el cáncer, la enfermedad cardiovascular y el mal de Alzheimer”.

La hipótesis central del experimento supone que demorar el envejecimiento es una manera efectiva (por ahora, la única sobre la cual se especula) de postergar las enfermedades relacionadas con la edad y en consecuencia reducir la morbilidad debida a ellas.

Se especula que con el uso de la metformina las personas de 70 años podrían presentar un cuadro de salud más parecido al de las personas de 50 años. Y el enfoque de los médicos de adultos mayores no se centraría en combatir enfermedades diversas como el cáncer, la diabetes, los problemas del corazón o la demencia, sino en el mecanismo que subyace a todas.

Cómo actúa la droga antiedad

La doctora Jill Crandall, especialista en endocrinología y profesora del Departamento de Medicina de la Escuela de Medicina Albert Einstein, miembro del comité ejecutivo del proyecto de investigación, explicó a Infobae: “Lo revolucionario de nuestro enfoque no es tanto la droga que hemos elegido sino nuestra hipótesis: que al apuntar a la biología del envejecimiento, potencialmente podemos prevenir o demorar al mismo tiempo muchas enfermedades relacionadas con la edad”.

—¿Por qué la metformina?

—Es la primera droga que probamos de esta manera porque es conocida, segura y económica. Además, muchos estudios de laboratorio y en animales (entre ellos lombrices, insectos y roedores) han generado prueba de que la metformina puede interferir con los mecanismos básicos del envejecimiento. Nuestra esperanza es que este estudio abrirá el camino al desarrollo en el futuro de drogas nuevas y más poderosas.

La metformina ayuda a aumentar el flujo de oxígeno en el nivel celular, por lo cual demora las divisiones de las células. Esa renovación celular es necesaria para que el cuerpo humano funcione correctamente: miles de millones de divisiones de células suceden para que la vida humana sea posible, pero también la limitan ya que con el tiempo las divisiones presentan problemas o daños que las células no pueden reparar, y causan enfermedades, decadencia o cambios.

Cuantas más divisiones celulares suceden, más posibilidades hay de que se produzca un error en el proceso: en el caso del cáncer, esas mutaciones se replican; en el caso del Alzheimer, las neuronas no pueden eliminar las placas de fragmentos de proteínas que se acumulan e impiden las sinapsis. Al aumentar la cantidad de moléculas de oxígeno que se liberan en las células, la metformina parece mejorar su fortaleza y contribuir a extender su vida sana.

—¿Cómo funciona esta droga en la división de células, que es necesaria pero da lugar a errores que causan daño?

—Se ha visto que la metformina afecta muchas vías importantes entre las células —dijo la doctora Crandall— porque actúa con moléculas como la AMPK [proteína quinasa activada por el monofosfato de adenosina: una enzima que interviene en la autorregulación de la energía en las células] y el mTOR [objetivo de rapamicina en células de mamífero, una proteína que participa de la regulación del crecimiento y la muerte celulares], con el resultado de menos inflamación y un menor estrés oxidativo [un desequilibrio en las células debido a un aumento en los radicales libres o una disminución en los antioxidantes]. La metformina es un ejemplo de droga que afecta muchas vías moleculares. La biología de la acción de la metformina es bastante compleja, y todavía se la está descubriendo.

El camino al nuevo estudio

Distintas observaciones avalaron el ensayo clínico que aprobó la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, Food and Drug Administration), y que se propone estudiar durante seis años el efecto de la metformina en 3.000 personas de entre 70 y 80 años que tienen, o corren el riesgo de tener, cáncer, enfermedades coronarias o demencia.

Un grupo de investigadores liderados por el doctor Gordon Lithgow, director del Consorcio de Investigación Interdisciplinaria sobre Gerontología del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, probó la droga en la lombriz microscópica Caenorhabditis elegans, y verificó que se demoraban tanto la decadencia celular (que daba lugar a las enfermedades) como el envejecimiento.

En la Universidad de Cardiff (Gales) se observó de modo colateral (en un experimento dedicado a otra cosa) que los pacientes con diabetes que recibían metformina vivían más que otros pacientes no diabéticos, aunque la diabetes de tipo 2 resta un promedio de ocho años de vida. Un estudio sobre la proyección de la diabetes en el Reino Unido encontró que los pacientes que recibían metformina tenían un riesgo menor de enfermedades cardiovasculares que los que trataban su diabetes con otras medicaciones. Varios análisis epidemiológicos asociaron el uso de la metformina con una disminución del riesgo de cáncer y con una baja en la tasa de mortalidad por cáncer, a punto tal que en la página web de los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos (clinicaltrials.gov) hay más de 100 proyectos que investigan la metformina por sus efectos positivos contra el cáncer.

Por último, el médico Nir Barzilai, director del Instituto para la Investigación del Envejecimiento (IAR, Institute for Aging Research), de la Escuela de Medicina Albert Einstein, comparó la información de 78.000 pacientes diabéticos tratados con metformina durante cinco años con la de 78.000 individuos sin diabetes, y la de 12.000 pacientes diabéticos tratados con sulfonilureas durante el mismo tiempo con la de 12.000 individuos sin diabetes. Encontró que los diabéticos que recibían sulfonilureas tenían una tasa de mortalidad 40% mayor que la de su grupo de control, mientras que los diabéticos que recibían metformina tenían una tasa de mortalidad similar a la de su grupo de control, e inclusive un 15% menor en aquellos entre 70 y 80 años.

—Vivir más tiempo parece indisociable de vivir con más salud. ¿Por qué creen que la metformina puede detener enfermedades como el mal de Alzheimer, el cáncer o los problemas coronarios? —preguntó Infobae a la doctora Crandall.

—Más allá de las pruebas recogidas en animales de laboratorios, existen otras pruebas, de varios estudios en humanos, según las cuales el tratamiento con metformina puede reducir el riesgo de ataques cardíacos, cáncer y mal de Alzheimer. Dado que el envejecimiento es en sí un factor grave para todas estas enfermedades, una droga (como la metformina) que apunte al envejecimiento tiene el potencial de prevenir o demorar a todas ellas.

—Si el envejecimiento se puede demorar o detener, ¿quiere decir que no es una parte inevitable de la vida? ¿Cómo se interpreta esa idea desde el conocimiento genético?

—Es verdad, el envejecimiento es inevitable. ¡No estamos buscando la fuente de la juventud! Nuestro objetivo consiste en descubrir tratamientos que puedan retrasar el proceso del envejecimiento y demorar el desarrollo de las enfermedades relacionadas con la edad, de modo tal de incrementar el período saludable: el tiempo que se pasa con buena salud, con buena calidad de vida.

Ni pseudociencia antiedad, ni gran negocio

En contacto con Infobae, el doctor Barzilai facilitó materiales sobre su historia como médico y sobre el proyecto TAME, del cual es el investigador principal, como el doctor Jay Olshansky, profesor de Salud Pública e investigador del Centro sobre Envejecimiento de la Universidad de Chicago en Illinois. Entre los integrantes del comité ejecutivo de TAME se cuentan también el doctor Lithgow, la doctora Crandall, la oficial médica Tamara Harris del Laboratorio Científico sobre Epidemiología y Población del Instituto Nacional sobre Envejecimiento de los Estados Unidos.

Una de las cosas que se destacaban en los textos de Barzilai —un médico que cumplió servicio en el ejército de Israel y hace décadas trabaja en la investigación de lo que el tiempo hace en el cuerpo humano— es que para él resultaba muy natural hablar de una droga antiedad al ensayar ante sus colegas de TAME la presentación que haría ante la FDA, mientras que el concepto erizaba a los demás investigadores.

Para ellos, hablar de factores antienvejecimiento evocaba menos la ciencia médica que los suplementos dietarios o los cosméticos, detrás de los cuales suele haber menos conocimiento que engaño, charlatanería y marketing. “Sabemos que a la FDA le preocupa eso”, comprendió Barzilai, y se deshizo de la expresión polémica.

Para todos la importancia de la aprobación del estudio era un parteaguas: si la FDA concebía el envejecimiento como una condición, la metformina sería sólo la primera de muchas —y potencialmente mejores— medicinas para tratarla. En tanto la FDA no considerase el envejecimiento como un problema a tratar, ningún laboratorio investigaría drogas que no resultarían comercializables: para que los seguros las cubran es necesario que estén indicadas contra algo que la FDA defina como una condición.

Un dato interesante desde esta perspectiva es que la metformina, una de las drogas más utilizadas en la diabetes de tipo 2, es muy económica (tiene un costo de entre 10 y 35 centavos de dólar por píldora diaria, según la concentración y la forma de absorción) y ya es genérica. Barzilai destacó el punto porque no sólo ninguno de los investigadores que participan en el estudio obtendrá un beneficio económico de su éxito, sino porque si se verifica la hipótesis, no sólo se podría lograr que los individuos vivan más al postergar las enfermedades que acompañan al envejecimiento, sino que el sistema de salud ahorraría mucho en tratamientos costosos a cambio de un desembolso mínimo.

Y un problema igualmente interesante es que la FDA funciona según el modelo de una enfermedad-una droga. ¿Cómo tomaría la propuesta de un ensayo clínico sobre una medicación para una condición pero muchas enfermedades asociadas?

Un capítulo de la serie Breaktrhough (Descubrimiento) del canal National Geographic, “The Age of Aging” (“La era del envejecimiento”) se dedicó a las bambalinas de la presentación de TAME ante la FDA: se mostraron las reuniones de los investigadores en las oficinas de AFAR, sus discusiones, y luego su encuentro con un oficial de la FDA para presentar el valor potencial del estudio.

Cuando Barzilai entró a la reunión con los representantes de la FDA, bromeó que había demasiada gente joven para hablarles sobre los asuntos de la longevidad. Pero —escribió Stephen S. Hall en la publicación científica Science— el encuentro duró media hora más de lo que se había acordado, debido al interés de los funcionarios, y terminó con luz verde para TAME. La agencia reconoció ante AFAR “el valor potencial de una droga que podría mejorar la calidad de vida y la tasa de supervivencia”, según Hall.

Infobae preguntó a la doctora Crandall por la articulación metodológica de un estudio tan diversificado en la geografía, porque aunque la sede son los Estados Unidos colaboran científicos europeos:


—¿Cómo funcionará el TAME, con tantos expertos involucrados en la investigación, y cuánto durará?

—Como cualquier ensayo que se desarrolla en lugares distantes, tendrá un protocolo de estudio común, desarrollado con gran cuidado por los investigadores, que se aplicará en cada sitio de acuerdo con reglas y pautas estrictas para asegurar la coherencia en todos los lugares. El equipo de investigación de TAME tiene muchos años de experiencia en este tipo de ensayos y está bien preparado para llevarlo a cabo. La propuesta de este estudio es que dure aproximadamente seis años.

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