Medicamentos, política y negocios

 

Alfredo Zurita.-

La autorización para vender medicamentos, controlar su uso y autorizar ensayo de nuevos medicamentos en Argentina, depende de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología, ANMAT, un organismo que depende del ministerio nacional de salud, y del cual depende a su vez el Instituto Nacional de Medicamentos, INAME.

Las decisiones de la ANMAT pueden suponer ganancias o pérdidas por cientos o miles de millones de pesos para las farmacéuticas nacionales y multinacionales, de modo que el cargo de director de esa institución está sujeto a muchas presiones, y en 2014 se destituyó al interventor por sospechas de favorecer a las multinacionales alargando los plazos de aprobación para los medicamentos de las nacionales. El tema fue mencionado por la misma presidente en la apertura del año legislativo 2014.

Ese interventor destituido acaba de ser re designado en el cargo por el nuevo gobierno, entre otras razones porque había ganado ese cargo por concurso, poco antes de ser destituido, y el segundo en el concurso, quien dirigía el INAME murió pocos meses después, según su familia por estrés.

El nuevo ministro, asumido a inicios de 2015, designó a una persona de su confianza en la ANMAT, y a su propia esposa como directora del INAME, y ella a su vez acaba de renunciar.

El concurso ganado por el actual interventor fue de tipo “cerrado”, es decir limitado al personal del ministerio de salud pública de la nación, y es claro que esto limita mucho los postulantes, lo cual me parece un error, pues el cargo debería estar abierto a cualquier profesional idóneo para esa función. De hecho hubo solo tres postulantes, el interventor, el director del INAME y otra profesional que salió tercera en el concurso, y acaba de ser designada director del INAME.

El ministro que acaba de irse había hecho de la lucha contra las multinacionales de medicamentos uno de los ejes de su gestión, y es claro que los abusos de estas empresas son más que conocidos, pero de ellas depende la innovación terapéutica, pues son las únicas que tienen los recursos necesarios para desarrollarlos y luego comercializarlos, siendo la única esperanza de las demás empresas, sobre todo las empresas nacionales, esperar que venzan las patentes para poder producirlos a menor costo, de allí que estas empresas corren una carrera contra el tiempo para sacar un producto aún mejor, antes que venza la patente del anterior, y de este modo volver a estar en la punta de las ventas, existiendo muchos trucos posibles para dar la impresión que un producto ligeramente modificado es nuevo.

Los mejores científicos formados en las universidades públicas, y los trabajos de investigación básica que ellos realizan son aprovechados por las empresas para reclutarlos, y desarrollar nuevos medicamentos, emprendimiento siempre riesgoso porque la mayoría de los nuevos medicamentos potenciales no son útiles, y salvo que se les encuentre otro uso, el caso del viagra, solo significan cientos de millones de dólares de pérdida, que quizás se exageran para justificar los precios de los medicamentos realmente útiles, que deben amortizar esas pérdidas.

El gasto en medicamentos en Argentina es enorme, varias veces más que en Europa para dar una cifra comparativa, y ello deriva tanto de los precios como su uso excesivo, influido por la publicidad, al extremo que hace pocos meses el ministro amenazó retirar la matricula a los médicos que no cumpliesen con la legislación nacional que obliga a recetar por nombre genérico, de modo que el paciente en la farmacia, tenga la opción de comprar un genérico, generalmente mucho más barato, que un producto comercial de marca, pero en caso de enfermedad grave, los medicamentos para el cáncer por ejemplo, quien usaría un genérico?. Estos medicamentos son generalmente los más costosos, y la calidad de los genéricos siempre puesta en duda.

Recordemos que el uso de medicamentos genéricos fue promovido por el ministro nacional de salud 2002-2007, quien dejó el cargo acusado entre otras cosas de complicidad con los fabricantes de medicamentos genéricos, en tanto que su sucesora trató de impulsar la producción pública de medicamentos genéricos, proyecto que fue cajoneado por su sucesor, entre 2009 y 2014, para ser retomado por el ultimo ministro, que estuvo menos de un año.

El comercio de medicamentos y el de las drogas necesarias para producirlos son la misma cosa, el caso de la efedrina que se importó en los últimos años cien veces más de la necesaria para medicamentos, para ser desviada a la síntesis de drogas, lo que motivo el triple crimen de General Rodríguez, y la fuga estos días de los asesinos de una cárcel de máxima seguridad.

La industria farmacéutica, por las razones anteriores es generalmente generosa con los partidos políticos en épocas electorales, y esto también salió a luz cuando el triple crimen de la efedrina en relación a las elecciones de 2011.

Por todas las razones anteriores espero que a la brevedad posible se llame a un concurso abierto, con las máximas garantías posibles, para dirigir la ANMAT, y el cargo sea suficientemente remunerado como para atraer a los mejores candidatos, ya que un truco común de los concursos es ofrecer salarios iniciales tan bajos que desalientan a todo el mundo, aunque luego el salario final, dependiendo del libre arbitrio de los jefes puede ser diez veces más en base a bonificaciones ad-hoc, algo que es común en el mundo universitario.

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