La OMS, en el punto de mira

La Organización Mundial de la Salud ha sufrido varias escándalos a lo largo de su historia. El mayor de ellos es reciente: miles de millones de dólares gastados en vacunas innecesarias.

Rafael Núñez Huesca

“Crece la tensión en el seno de la OMS por presunta corrupción de su director”. Así titulaba El País un noticia relacionada con la Organización Mundial de la Salud en 1993. No era el primer escándalo y no iba a ser el último. Los países occidentales acusaban a Hiroshi Nakajima, director de la OMS, de haber favorecido con “cinco contratos irregulares” a miembros de la Ejecutiva pertenecientes a países que apoyaran su candidatura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial. Su primera reunión tuvo lugar en Ginebra, actual sede de la institución, en 1948. La superestructura de la ONU para la salud mundial da trabajo a más de 5.000 personas y cuenta con seis sedes regionales, además de la central en Suiza. Están representados 193 países del mundo, los mismos que están representados en la ONU. Entre las funciones de la OMS está la clasificación de enfermedades y la elaboración de un listado de medicamentos esenciales con los que los sistemas de salud de todo el mundo deberían contar. Y es aquí, en el listado de medicamentos, donde aparecen los problemas. ¿Se orienta la OMS por estrictos criterios médico-científicos o es permeable a las presiones de la poderosa industria farmacéutica?

El escándalo de la gripe A y las vacunas

El 11 de junio de 2009 la Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia de gripe (H1N1, más conocida como gripe A) a nivel global que obligó a la compra acelerada de fármacos y vacunas por parte de los gobiernos de todo el mundo. Las ventas de vacunas y retrovirales como Tamiflu o Relenza fueron astronómicas. Según J. P. Morgan, las compañías farmacéuticas vendieron 7.000 millones de dólares sólo en vacunas. La pandemia no resultó ser tal y una parte importantísima de los medicamentos nunca fueron usados (España usó sólo 2 de los 13 millones de dosis de vacunas que compró).

La actuación de la OMS fue objeto de dura crítica por parte de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, para quien supuso “un gasto de enormes sumas de dinero público, y unos miedos injustificados sobre los riesgos de salud para la ciudadanía europea”. También la prestigiosa British Medical Journal arremetió duramente contra la organización dependiente de Naciones Unidas: acusó a la OMS de “falta de transparencia” y denunció que numerosos expertos de la organización tenían vínculos financieros con compañías farmacéuticas que producen vacunas contra la gripe y retrovirales”. También se preguntaba “¿por qué las guías clave de la OMS fueron redactadas por un experto en gripe que había recibido pagos por otros trabajos de Roche, fabricante de Oseltamivir (Tamiflu), y GlaxoSmithKline, fabricante de Zanamivir (Relenza)?”

Después de la crisis, la OMS declaró “no haber encontrado ningún elemento que demuestre que intereses comerciales hayan influido o intentado influir sobre los consejos dados a la OMS o sobre las decisiones que el organismo ha tomado”, aunque sí admitió carencias a la hora de gestionar la crisis y a las que pondría solución en el futuro.

Origen: La OMS, en el punto de mira | La Gaceta

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