Científicos argentinos descubren mecanismos del Alzheimer

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Telam.- Un grupo de científicos argentinos del Conicet descubrió que ciertas células del cerebro utilizan un proceso para degradar una proteína que se acumula en el Alzheimer, y que esa vía -denominada “autofagia”- es potencialmente estimulable por fármacos, lo que contribuye al conocimiento de las complejas bases de esa enfermedad.
“Lo novedoso es que ahora sabemos que en etapas tempranas del Alzheimer ciertas células del cerebro utilizan la llamada ‘vía autofágica’ para intentar eliminar los depósitos de una proteína llamada amiloide -que causa la enfermedad-, una vía que se puede estimular con fármacos para ayudar a las células a lograr su objetivo”, explicó a Télam Flavia Saravia, investigadora del Conicet.
La también directora del Laboratorio de Neurobiología del Envejecimiento (LNE) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA precisó que esos depósitos amiloides generan una reacción inflamatoria en la que participan células de la ‘microglía’ y los ‘astrocitos’, dos tipos celulares que rodean ese cúmulo proteico para intentar aislarlo y proteger el resto del tejido cerebral.
“Hasta el momento se sabía que las enfermedades neurodegenerativas estaban asociadas con la vía autofágica, un procedimiento que se pone en marcha ante la falta de nutrientes para degradar propias organelas y sobrevivir momentáneamente a determinada circunstancia, como por ejemplo una disminución significativa de nutrientes”, detalló.
El aporte de los investigadores del Conicet consiste en “haber dado evidencia de que la vía de la autofagia está involucrada en las llamadas células gliales, que trabajan en la protección del tejido neuronal, para degradar el betamiloide, cosa que no se sabía”.
La científica señaló que ese descubrimiento indica que se puede estimular esa vía farmacológicamente, aunque adelantó que “hay que tener mucha prudencia cuando se habla de la curación de una enfermedad tan compleja”.
Se sabe que una de las áreas principalmente afectadas por la enfermedad de Alzheimer es el hipocampo, una estructura cerebral que cumple un rol central en el desarrollo de los procesos de aprendizaje y de memoria, funciones particularmente dañadas por esa dolencia. Pero el hipocampo no es homogéneo, sino que tiene diferentes regiones con características disímiles.
Para tratar de descubrir el lugar preciso donde aparecen los primeros signos de inflamación, los investigadores analizaron los cambios que se producen en esa estructura cerebral a medida que progresa la enfermedad.
Aplicando distintas técnicas de microscopía, examinaron el hipocampo de ratones que estaban cursando distintas etapas de la patología: “Observamos una mayor susceptibilidad a la aparición de placas y a la manifestación de neuroinflamación en un área particular del hipocampo, que es la región delhilus del giro dentado. Ese sería el sitio donde hay indicios más precoces de que la inflamación empieza a hacerse evidente”, señaló Saravia, citada por la revista de divulgación científica Exactamente, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Saravia recordó que el Alzheimer es la principal causa de demencia senil y que su prevalencia aumenta conforme crece la expectativa de vida, y que si bien existen algunos fármacos que atenúan los síntomas, todavía no se sabe cómo detener el progreso de la patología.
“Trabajamos con modelos animales, por lo que hay que ser cautos y no decir nada prometedor, ya que se trata de una enfermedad compleja y no creo que la cura dependa de un sólo fármaco”, remarcó.
El estudio, que se publicó en la revista científica Hippocampus, también lleva la firma de Carlos Pomilio, Patricio Pavia, Roxana Gorojod, Angeles Vinuesa, Agustina Alaimo, Verónica Galvan y Juan Beauquis.
Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las próximas décadas la región que más envejecerá será América del Sur. El número de personas con demencia a escala mundial en 2001 se estimaba en aproximadamente 24.300.000 casos, proyectándose que en 2020 se llegará a 42.300.000 casos, y en 2040 a aproximadamente 81 millones.

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