Ni pendejos: 70% de los médicos españoles no se vacunan de la gripe

Solo tres de cada 10 sanitarios españoles se vacunan contra la gripe. Es decir, siete profesionales en permanente contacto con pacientes durante toda la temporada de la enfermedad no se protegen con esta inoculación recomendada hasta la saciedad por las administraciones y sociedades científicas. Una rara incongruencia patente sobre la que ‘Revista Médica’ indaga. La polémica entra en la consulta.
Cristina Mouriño
La vacuna de la gripe tiene una alta efectividad y seguridad para controlar el virus que cada año acecha a miles de personas. Lo dicen todas las administraciones públicas, sociedades científicas y hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS). “La gripe constituye un importante problema de salud pública”, indica la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, el mismo órgano que señala la medida de control más eficaz: la vacunación anual de ciertos grupos de población considerados de alto riesgo de padecer complicaciones asociadas a la patología. Y, además, la de aquellas personas que pueden transmitir con mayor facilidad el virus a la población diana, entre las que sobresale, por encima de todo, los trabajadores de los centros sanitarios, tanto de Atención Primaria como Especializada, tal y como defiende el Ministerio de Sanidad.

Sin embargo, la vacunación no es obligatoria y de la recomendación a la inoculación hay un trecho enorme. En pocas palabras, la vacuna de la gripe, pese a todo, no cala lo suficiente entre los sanitarios españoles.

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, Francisco Botía.

Y esto es una auténtica asignatura pendiente para el sistema, por lo que la mejora de la tasa de vacunación entre los profesionales continúa siendo el reto de cada campaña en todas las comunidades autónomas.

Negro sobre blanco: en la actualidad, el porcentaje de sanitarios que se inoculan con la fórmula antigripal se sitúa en torno al 30 por ciento, tal y como ha explicado a ‘Revista Médica’ el presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, Francisco Botía. Una cifra realmente baja, y eso pese a que todos los años las consejerías de Sanidad hacen un llamamiento especial para que el personal sanitario acuda a vacunarse, la tendencia sigue indicando que, por ahora, todo apunta a que no va a despuntar.

OMS: la cobertura ideal sería del cien por cien
En cuando a cifras oficiales, ni el Ministerio de Sanidad ni la Organización Médica Colegial (OMC) conocen con exactitud del número de profesionales que no se vacunan, una situación que dificulta conocer las causas, entre las que las sociedades científicas barajan la falta de tiempo, la ausencia de percepción de la gripe como una enfermedad importante o la desconfianza en la eficacia de la vacuna.

La OMS no se anda por las ramas y establece que la cobertura ideal debería ser del cien por cien en aquellos profesionales sanitarios que no presenten contraindicaciones. Y no es ninguna nimiedad. Como mínimo, el porcentaje que ha estimado como necesario para generar inmunidad de grupo e interrumpir la transmisión de gripe en los centros sanitarios es del 80 por ciento.

Ahora bien, hay mucho trabajo por delante si lo que se quiere es alcanzar las cotas anheladas. En una amplia retrospección científica sobre las coberturas vacunales en el personal sanitario, estudio de 2009 en el que se radiografiaron 11 países europeos, el porcentaje más alto no superaba el 26,3 por ciento, mientras que el de España se estimó en el 25,4 por ciento.

Los motivos de la baja vacunación, una incógnita

El presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, Francisco Botía, habla sobre la gran incógnita que está sobre la mesa: “No se sabe con certeza cuáles son los motivos por los que los profesionales sanitarios no se vacunan, pero sí hemos establecido ciertas hipótesis”. Botía apunta al hecho de que la vacuna de la gripe no tenga una eficacia del cien por cien (se sitúa en torno al 60-70 por ciento) como uno de los motivos que disuade a este colectivo. “No tener factores de riesgo, fundamentalmente entre los más jóvenes, es otra de las posibles causas que frenan la administración de la vacuna entre los profesionales”, ha añadido Botía.

En las mismas tesis se manifiesta el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Amós José García, quien ofrece dos posibles respuestas:


Amós José García, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

“Podría deberse a dos motivos: que los profesionales de la sanidad no visualicen el virus como un problema importante para sí mismos, y que desconfíen de la vacuna”.

“Si ahondamos en el primer motivo, como sanitarios debemos tener claro lo conveniente de la vacuna desde tres aspectos”, indica García. Por un lado, el presidente de la AEV señala el rol educacional que suponen estos trabajadores de cara a la población general. En segundo lugar, apunta: “Los sanitarios desempeñamos una actividad fundamental para el desarrollo de la vida en comunidad, y si enfermamos nosotros, ¿quién atiende a los pacientes?”.

Por último, también destaca la importancia de la vacunación entre el colectivo sanitario dado que estos implicados pueden funcionar “como expansores del problema en la transmisión del virus”. Por todo ello, Amós José García reivindica la puesta en marcha de más y mejores estrategias específicas que den la vuelta a los pobres datos cosechados actualmente.

Programas para lograr coberturas de hasta el 90% Las bajas tasas de cobertura entre el personal sanitario no son únicamente un problema en España, sino que se trata de un fenómeno común en otros países. Por ejemplo, Estados Unidos es uno de los que está tomando medidas más contundentes en este sentido. Se ha marcado como objetivo para el año 2020 una cobertura en sanitarios del 90 por ciento dentro del programa Healthy People. La iniciativa ha despertado cierta expectación entre responsables de ministerios y otros organismos del ramo implicados. Ahora habrá que esperar un lustro para ver si las iniciativas desarrolladas por la Administración norteamericana han logrado su objetivo.
Razones de necesidad, ética y ejemplaridad
Conscientes de este déficit, 19 sociedades científicas y la Universidad Complutense de Madrid elaboraron recientemente un documento de consenso para que los profesionales tomen conciencia de la importancia de vacunarse. Tal y como fija este posicionameinto, la recomendación de vacunar a este personal se basa en tres pilares fundamentales: argumento de necesidad, de ética y de ejemplaridad.

Así, los profesionales deberían asumir la importancia de la vacunación por la autoprotección y los beneficios que de ella se derivan en un colectivo laboral que se encuentra muy expuesto a la transmisión del virus.


Las sociedades científicas apelan al compromiso ético de los profesionales para que éstos se vacunen.

La razón es clara: son numerosos los estudios que han mostrado la reducción en la proporción de la gripe y su reflejo en el absentismo por infección respiratoria en el personal sanitario vacunado.

Por otro lado se encuentra el compromiso ético, y precisamente éste era el argumento de peso esbozado por el consejero de Salud de Cataluña, Boi Ruiz, esta misma semana en el comienzo de la campaña de vacunación, donde reclamaba al personal sanitario que se inocularan ya que es una potencial fuente transmisora de la gripe para pacientes en los que la enfermedad puede expresarse con mayor gravedad y ser causa de muerte con mayor frecuencia.

Además los profesionales sanitarios son ejemplo para el resto de la población. Y, al respecto, la pregunta es sencilla: ¿cómo se va a recomendar a un paciente que se vacune de la gripe cuando el que lo dice no lo hace? El hecho de que un profesional se muestre convencido de la utilidad y seguridad de la vacuna y de que esto se plasma en su propia vacunación aporta confianza entre la población general y especialmente en los grupos de riesgo, según los responsables de los entes que rubricaron el consenso.

Una inoculación segura y con pocos efectos adversos

Por si fuera poco, el documento de posicionamiento científico de las principales sociedades científicas del país apunta también otros motivos al rechazo: miedo a los efectos adversos, que se presenta hasta en un 20 por ciento de los profesionales o las dudas de la eficacia, a la que aludíamos anteriormente, que se plantean hasta un 15 por ciento de los profesionales.

Sin embargo, la eficacia de la vacuna de la gripe está fuera de dudas. Cierto es que su efectividad varía cada año, pues depende, entre otros factores, del grado de coincidencia entre la cepa circulante y la prevista en la vacuna esa temporada así como del grupo poblacional vacunado.

Pero no deja de resultar llamativo que el miedo a los efectos adversos sea una de las hipótesis que puedan frenar a los profesionales a vacunarse de la gripe, sobre todo cuando esta inoculación es la que reúne menor tasa de acontecimientos adversos en el Vaccine Adverse Event Reporting System (Vaers), un riguroso registro de efectos secundarios.

Pasos para atajar el problema
Dado que se trata de un problema persistente, han comenzado a darse pasos de cara a lograr incrementar la cobertura. Al llamamiento especial que desde todas las consejerías de Sanidad se hace cada año, se suman otras iniciativas como la emprendida por el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de la Región de Murcia, que este año realizará encuestas anónimas para conocer por qué los profesionales no se vacunan. Tal y como ha explicado a ‘Revista Médica’ Concepción Escudero,


Carmen Montón, consejera de Sanidad de la Comunidad Valenciana.

vocal de la Asociación Nacional de Medicina del Trabajo, hay que saber mejor las causas para combatirlas con mayor certeza: “No disponemos de información precisa de las causas de ahí la importancia de esta iniciativa. Por eso, realizaremos estas encuestas, y se harán de manera anónima porque no queremos que tenga carácter intimidatorio”.

Otra de las medidas que buscan incrementar la tasa de vacunación entre sanitarios es la puesta en marcha por la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana, dirigida por Carmen Montón, que enviará este más de 75.000 mensajes tipo SMS a pacientes, pero también a profesionales de la salud, con el fin del tratar de incentivar las cifras, que se mantienen prácticamente estancadas desde hace varios años.

También desde los colegios profesionales se han tomado iniciativas. Así, el Colegio de Médicos de Valencia ha instado a los más de 14.000 médicos de la provincia a vacunarse frente al virus “como medida de responsabilidad y contención en la expansión de contagios de esta enfermedad”.

Estos son algunos ejemplos que evidencian la preocupación por los responsables del sector en torno a este asunto. Un año malo de gripe puede hacer mucho daño, y una vacuna tan accesible y común en el cuerpo de los sanitarios puede ayudar a luchar con mucha fuerza.

Origen: ¿Por qué no se vacunan de la gripe los sanitarios? | Revista Médica

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