Privan farmacéuticas a África de antídoto contra veneno de serpientes

150908120122_picadura_serpiente__624x351_medicossinfronteras_nocreditPor Oscar R. Toledo*

La Habana (PL) Algo anda muy mal en este mundo cuando para las empresas farmacéuticas salvar la vida de africanos es mal negocio, y cesan la fabricación del más eficaz antídoto contra venenos de serpientes por considerar la inversión poco rentable.

Los últimos lotes del contraveneno Fav-Afriqué llegarán en junio de 2016 a su fecha límite de caducidad y a partir de ese momento quienes sufran el ataque de estos animales tendrán menos posibilidades de salvar la vida.

En 2014 el laboratorio francés Sanofi Pasteur dejó de producir por “razones comerciales” ese antitóxico, con un costo de entre 200 y 400 dólares, el único polivalente eficaz contra el envenenamiento por mordedura de los diez ofidios más peligrosos que habitan el continente africano.

Alain Bernal, vicepresidente de esa compañía, declaró que aunque Sanofi-Pasteur intenta balancear la salud pública y el beneficio prevalecen los negocios, pues “vivimos en un ambiente económico y tenemos que ser realistas”. “Es un mundo duro”, agregó el ejecutivo.

La importancia del Fav-Afriqué radica en que cubre un amplio espectro que abarca las toxinas tanto de elápidos, entre ellos las mambas y cobras, como de vipéridos, familia que incluye a las víboras, por lo que es mayor la posibilidad de evitar la muerte sin la difícil determinación previa del tipo de serpiente.

Existen alrededor de 600 especies de serpientes venenosas, y aproximadamente entre el 50 y el 70 por ciento de sus mordeduras provocan intoxicación. Para ser salvadas, las víctimas deben ser tratadas de inmediato con un suero antitóxico adecuado.

Entre los ofidios más peligrosos de África se encuentran la Mamba Negra y la Verde. La primera, con más de dos metros de largo, es la especie más rápida y venenosa. Es muy agresiva y desarrolla hasta 12 kilómetros por hora. La Verde llega a medir hasta cuatro metros.

Entre las víboras se destacan la Nocturna, la Rinoceronte, la Bufadora y la de Gabón. Esta última llega a medir dos metros con seis centímetros de longitud y sus colmillos son mayores que los de cualquier otra serpiente.

La Bufadora llega al metro y medio y es una de las especies más temidas en África Ecuatorial por su potente veneno de lenta acción neurotóxica, mientras que la Rinoceronte alcanza poco más de un metro y la Nocturna unos ochenta centímetros.

Representan otro grave peligro las cobras, principalmente la Escupidora, que llega a medir un metro con quince centímetros y se caracteriza por lanzar su veneno de acción neurotóxica, sumamente activo, a dos o tres metros de distancia. La Cobra Egipcia con más de dos metros es también muy agresiva.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera las mordeduras de serpiente como un problema desatendido. Cada año se producen a nivel planetario cinco millones de ataques los cuales causan dos millones y medio de envenenamientos. Como consecuencia, unas 100 mil personas mueren anualmente, otras 400 mil quedan incapacitadas o desfiguradas y alrededor de ocho mil sufren amputaciones.

El veneno está constituido por una compleja mezcla de proteínas que pueden actuar como neurotoxinas, las cuales causan serios trastornos al sistema nervioso; hemotoxinas, que dañan la sangre; citotoxinas, que afectan los tejidos así como bungarotoxinas y otras sustancias que atacan al organismo de diferentes maneras.

Se almacenan en glándulas ubicadas en la parte posterior de la cabeza de los reptiles y se evacuan por conductos que se abren dentro de surcos o canales de los dientes de la mandíbula superior.

Solo en África se reporta un millón de mordeduras anuales, la mitad de las cuales necesitan asistencia médica. Por lo regular quien sufre una mordedura es incapaz de ver o identificar al animal lo que dificulta encontrar el antídoto y la falta de tratamiento oportuno provoca al menos 30 mil muertes.

“Hoy enfrentamos una crítica escasez de antídotos apropiados, seguros y efectivos” reconoció el doctor Rago Lembit, responsable del programa de la OMS contra las mordeduras de serpientes venenosas.

Aunque apenas ahora se está volviendo crítico, este problema se cocinó a fuego lento durante años, afirmó David Warrell, especialista en medicina tropical de la Universidad británica de Oxford y consultor de la OMS.

“Millones de niños, campesinos pobres y gente nómada que corren el riesgo de morir por esa causa no son escuchados”, criticó Warrell, por lo que las víctimas de mordedura de serpiente aumentaron durante la última década en África.

El experto alertó que aunque la OMS publicó directrices para la producción de antivenenos, se carece aún de un programa contra las mordeduras de serpiente como el existente para combatir otras 17 enfermedades tropicales, como el dengue y la enfermedad del sueño.

Sanofi Pasteur no solo dejó de fabricar el Fav-Afrique, sino que se muestra reacio a ceder a otros laboratorios la tecnología para producirlo, por lo que se agravará la crisis, según señaló recientemente Gabriel Alcoba, experto de la organización Médicos sin Frontera (MSF).

¿Cómo es posible que los gobiernos, las empresas farmacéuticas y los organismos sanitarios internacionales se escabullan cuando más los necesitamos?”, se lamentó el especialista.

*Periodista de la Redacción de África y Oriente Medio de Prensa Latina

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Origen: Noticias de Prensa Latina – Privan farmacéuticas a África de antídoto contra veneno de serpientes

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