Brasil autoriza cápsulas para el cáncer que los fabricantes tachan de inútiles

El Tribunal de Justicia de Sao Paulo autorizó la semana pasada la venta de unas cápsulas para tratar el cáncer de fosfoetanolamina sintética, pero los expertos de la Universidad de Sao Paulo (USP) donde se fabrican las cápsulas han indicado este miércoles que estas pastillas no son un remedio para la enfermedad. Inmediatamente después de que la Justicia diera luz verde al medicamento, los pacientes comenzaron a hacer cola en el campus de San Carlos de la USP.

Sin embargo, la propia universidad ha divulgado un comunicado en el que ha explicado que la sustancia “no es un medicamento”, que ha sido estudiada como “un producto químico” y que los expertos de la USP “no llevan a cabo estudios sobre la acción de productos en los seres vivos y mucho menos estudios clínicos controlados en humanos”.

De acuerdo con la nota, realizada por el gabinete del rector, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) no ha concedido autorización del uso de la sustancia y, por lo tanto, esta no puede ser clasificada como un medicamento.

Por otro lado, las personas que han tomado las cápsulas, han celebrado la decisión del presidente del Tribunal de Justicia de Sao Paulo, José Renato Nalini. Con la autorización, cerca de 800 pacientes a los que se les había negado el producto pasarán a poder recibir las cápsulas, que fueron prohibidas a finales de septiembre por este mismo tribunal debido a que no habían sido probadas oficialmente en humanos.

La fosfoetanolamina sintética comenzó a ser estudiada hace cerca de 20 años por el entonces profesor de la USP Gilberto Orivaldo Chierice, que ya está jubilado. De acuerdo con la revista brasileña ‘Superinteressante’, estas cápsulas fueron entregadas de forma gratuita a los pacientes con cáncer hasta 2014 como tratamiento complementario o alternativo. Algunos pacientes que han usado el producto afirman haber tenido reducciones del tumor, disminución de los dolores e incluso haberse curado.

Algunos médicos llegaron a defender el uso de la fosfoetanolamina sintética, mientras que otros dudan de su eficacia y creen que produce un efecto placebo cuando se asocia con tratamientos tradicionales.

La USP espera una gran demanda y ha afirmado en una nota que “los mandatos judiciales serán cumplidos dentro de la capacidad de la Universidad”, pero ha destacado que “no hay condiciones para producir las cápsulas a gran escala” para atender a todos los interesados.

De acuerdo con la Universidad, la fosfoetanolamina también está disponible en el mercado, inclusive para “ser adquirida en grandes cantidades por las autoridades públicas. No hay ninguna justificación para obligar a la USP a producirla sin garantía de calidad”, han afirmado en el comunicado.

LA POSTURA DE ANVISA

Consultada por Notimérica, la asesoría de prensa de Anvisa ha informado de que “las decisiones judiciales están para ser cumplidas”. Sin embargo, la propia agencia ha esclarecido que “no ha recibido ningún perdido de evaluación para el registro de la sustancia y tampoco un pedido de investigación clínica”, que es la evaluación con pacientes humanos.

Esto significa que “no hay ninguna gevaluación de seguridad y eficacia del producto realizada con el rigor necesario para su validación como medicamento”.

Anvisa ha confirmado que la venta o distribución de cualquier medicamento no registrado o que no ha pasado la necesaria evaluación clínica es ilegal, mientras que la USP se ha defendido indicando que “el médico tiene la responsabilidad legal, profesional y ética de la prescripción por los efectos colaterales”.

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