Argentina: Los narcos copian recetas de la industria farmacéutica

Los narcos copian recetas de la industria farmacéutica

diariopopular.com.ar.- El negocio narco toma cada vez más recetas de la industria farmacéutica: los precursores químicos, como los derivados de la efedrina, son usados para la elaboración de drogas sintéticas.

Entre las filtraciones de las droguerías al circuito ilegal y la reconversión de los medicamentos robados en las cocinas de drogas, esta industria clandestina mueve unos 1.200 millones de dólares al año en el país.

Algunos le dicen el efecto Breaking Bad -por la famosa serie que mostraba a un profesor de química transformándose en fabricante y vendedor de metanfetaminas-, pero cada vez más usualmente el negocio de la droga toma los métodos y técnicas de la farmacia para evitar los controles y volverse más eficiente con el claro objetivo de maximizar la ganancia.

“Esta semana se decomisó cocaína rosa. Ese polvo es parecido al que después se usa para comprimir medicamentos. Cada vez el narcotráfico usa técnicas más similares a las de la industria farmacéutica y es en esta cuestión donde las autoridades hoy deben enfocarse”, alerta Marcelo Peretta, titular del.Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Argentina.

Sostiene que la calidad de los productos que las fuerzas se seguridad logran secuestrar hacen sospechar que esta actividad utiliza métodos sofisticados.

Semanas atrás, una denuncia periodística alertó sobre la importación de toneladas de dos drogas polémicas. Se trata del cloruro de etilo, que es usado para elaborar el “lanzaperfume”, y la gamma butirolactona o GBL, para producir el denominado éxtasis líquido.

A partir de la denuncia, el estado emitió una disposición para regular el uso de esos precursores químicos; se debe declarar cuánta cantidad se compra y distribuye, seguir su trazabilidad. Es que son las mismas sustancias que se usan para los medicamentos. Las droguerías no sólo venden a farmacias y laboratorios. Hay que estar atentos porque muchas veces lo que se firma es una declaración jurada y luego puede filtrarse sustancias a canales ilegales”, remarca Peretta.

En este sentido, advierte que “las droguerías tienen la facultad de importar y vender. El problema surge en general con las más chicas, que están menos expuestas a los controles y alejadas de Capital. Y muchas veces esas maniobras son desconocidas por los farmaceúticos que firman los documentos porque son los propietarios quienes deciden filtrar hacia el circuito ilegal esas drogas. Por eso deben estar atentas las autoridades: si se pide 10 litros de ácido sulfúrico, por caso, hay que ver cuál es el destino final”.

Asimismo, Peretta admite que “es difícil controlar este circuito. Los narcos pagan bien en efectivo. Si han desembarco en el país es porque tienen fácil acceso a los precursores y, además, aquí hay una industria farmacéutica muy fuerte comparada con el resto de la región. Es complejo también porque muchas sustancias se importan para la producción de pinturas y herbicidas”.

Las bandas narco también se nutren de insumos con el producido del robo a farmacias. “En los laboratorios clandestinos muelen los medicamentos robados para obtener los principios activos y así que sirvan como precursores. Esto se ve mucho desde que se prohibió el comercio de efedrina. También se usan los psicofármacos. En lugar de revenderlos, los usan para estirar la cocaína o hacer éxtasis o sus derivados”, apunta.

En Argentina la industria farmacéutica factura 6500 millones de dólares al año. “Se estima que los canales ilegales del negocio mueven U$S 1.200 millones al año. Por eso evoluciona rápidamente”, puntualiza el ex directivo del Colegio de Farmacéuticos de Capital.

Los precursores que mas transitan por estos canales clandestinos son el ácido sulfúrico, los derivados de la efedrina, antihistamínicos, psicofármacos y productos para adelgazar (contienen mazindol, un estimulante). “Hoy los laboratorios producen metanfetaminas regulando los efectos que producen, ya sea con alcohol o mezcladas con otras sustancias. Por eso hay que tomar conciencia y aumentar los controles”, concluye Peretta.

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