Venezuela: Qué pasa con las medicinas de alto costo?

Rosa Meléndez Santana.-

Desde el segundo semestre del 2009, fecha en la que fui diagnosticada y operada de un cáncer de mama, soy usuaria del programa de Medicina de Alto Costo que a través del IVSSO subsidia el Estado Venezolano. Es de resaltar que a lo largo de todo ese tiempo siempre tuve a mano los medicamentos prescritos y que la falta de alguno fue la excepción. Para ser beneficiario el especialista tratante llena una ficha especifica, con los datos de rigor, diagnóstico, tratamiento requerido y duración del mismo. Los récipes van debidamente sellados y firmados y todo se entrega en la Farmacias del SSO, para que hagan los pedidos ante las instancias centrales ubicadas en Caracas, es decir que allí arman una historia con cada paciente para hacer los pedidos respectivos. Cabe destacar lo estrictos que son y el respeto guardado al debido protocolo, así como la buena atención brindada a los pacientes.

Pero desde hace mas de tres meses, al menos en el caso particular, no ha sido posible cumplir con el tratamiento porque una de las pastillas (Aromasin 25mg) no llega a la farmacia del Seguro, al menos eso es lo que han informado en dicha institución, incluso me comuniqué a las oficinas en Caracas y la respuesta fue vaga y difusa. Situación que enciende las alarmas pues bien es sabido que enfermedades como el cáncer no entienden de guerra económica, de saboteos, de cambios de divisas, de burocratismos ni de excusas, simplemente sigue avanzando si quien la padece no recibe los fármacos adecuados.

¿Llamados de conciencia?, creo que se subestima la posibilidad de vivir que tenemos quienes estamos ante este tipo de situación, y que acudimos semanalmente al SSO a buscar la tabla de salvación…¿Quien nos la arrebata? Señores, no se trata de un paquete de harina ni de un pollo o de unas caraotas, alimentos tan importantes en la dieta de la inmensa mayoría. Se trata pues de la vida misma, de ese derecho a la salud contemplado en la Constitución Bolivariana en sus artículos 83, 84, 85 y 86 que vemos mermada paulatinamente. A ello se suma la ausencia de Neurontin 300mg, pastillas indicadas para los dolores y que desapareció de la red de farmacias comerciales, lo que nos impone a permanecer con molestias corporales tanto de día como de noche.

¿Por qué faltan medicamentos tan esenciales? ¿Por qué no respetan el presupuesto requerido para adquirir y suministrar las medicinas de alto costo y muchas veces se nos dice que llegan en menor cantidad y que simplemente se acabaron?, ¿Es que acaso no saben que tales fármacos no se consiguen en las farmacias comerciales? ¿Es posible que absolutamente nadie tenga poder o conocimiento del caso y sencillamente se nos condene a engrosar las frías cifras de las estadísticas? ¿No fue suficiente el dolor que significó para todos la partida del Comandante Supremo, aquejado de una enfermedad tan devastadora como el cáncer? Que las respuestas se traduzcan en acción, que la acción pues, traiga la felicidad colectiva, esa que en cuya búsqueda muchos entregaron la piel, el alma y la vida, que no haya sido en vano!

romelsanta@gmail.com

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