Un veneno curativo

Conor Gaffey-nwnoticias.com

Una especie en peligro que crece tan alto como cuatro kilómetros sobre el nivel del mar, el podófilo himalayo no es una planta fácil de conseguir. Pero los humanos siguen intentándolo, porque la planta venenosa produce podofilotoxina, un compuesto preliminar del etopósido —una medicina esencial para la Organización Mundial de la Salud (OMS)— usado para tratar una gama de cánceres. Los investigadores ahora han identificado los componentes genéticos de la planta, que conforman el ingrediente clave, y los trasplantaron a un medio barato, lo cual significa que el medicamento teóricamente podría producirse a un menor costo y a mayor escala.

Investigadores de la Universidad de Stanford se percataron de que era sólo cuando la hoja se dañaba que se producía la podofilotoxina, una defensa química contra los ataques. Así, perforaron las hojas y observaron cómo aparecían 31 proteínas nuevas. Con el tiempo, produjeron el combo correcto de diez proteínas, las cuales producían podofilotoxina. Luego transfirieron estas proteínas a una planta común, barata y alternativa. Irónicamente, eligieron la Nicotiana benthamiana, una familiar cercana de la planta de tabaco. Elizabeth Sattely, profesora auxiliar de ingeniería química en Stanford y autora principal de un estudio nuevo publicado en Science, dice que se usó la familiar del tabaco porque ha sido estudiada ampliamente por biólogos de flora y es fácil de manipular.

La meta es cultivar el medicamento para el cáncer en una bioforma más expansible: la levadura, la cual ya se usa para producir artemisinina, el medicamento recomendado por la OMS para tratar la malaria, e hidrocodona, un analgésico relacionado estrechamente con la morfina.

Sattely dice que la técnica para identificar enzimas innovada en el estudio podría usarse para abastecer mucho de otros medicamentos esenciales. Por ejemplo, paclitaxel (vendido bajo el nombre de marca Taxol), el cual se usa para tratar cánceres de ovarios, de mama y el pulmonar de células no pequeñas, se deriva de la corteza y agujas de cierto tipo de árbol de tejo. Se requieren aproximadamente nueve kilos de corteza deshidratada para producir 900 gramos de Taxol, pero cada árbol produce sólo 900 gramos de corteza. “Muchos medicamentos para el cáncer se derivan de plantas que han sido muy difíciles de obtener en grandes cantidades”, dice Sattely. “La capacidad de manipular huéspedes fáciles de cultivar para hacer estas moléculas podría cambiar eso”.

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