VPH

  • Por: Indira Carpio

El Virus de Papiloma Humano ya es una transacción, como lo ha sido toda enfermedad para sus creadores, o sus tratantes.

A ella le dolía como si la quemaran intermitentemente con un encendedor de tabacos para autos.

Al principio del fin, su cuerpo se desprendía de la vida como una hoja de árbol, hasta dejarle desolado, desnudo, seco.

De donde nació el placer un volcán la hería.

Amalia tuvo tres maridos conocidos y a todos los sobrevivió.

Se los pasó de una mano a otra, como agua fresca. De su cuenco húmedo doce hijos coronaron la luz. Mujer de conuco, sus manos lo mismo despescuezaban una gallina, que tejían las trenzas de su siete hijas, o enderezaban el camino del que se atrevía a torcerlo.

Debajo de sus fondos y sobre sus alpargatas dos cañaverales endulzaron al proscrito hasta que el azúcar se agrió y fue su jugo abandonando las venas.

Después de que su último marido muriera, guardó luto durante más de cuarenta años. De su larga cabellera negra se apoderó la luna y a sus tetas las reclamaba el mismo magma de las tripas de la tierra.

Cuando hablaba, hasta Dios callaba para escucharla, porque nunca supo susurrar. Se le recuerda por tener la planta de los pies más suaves que ser humano alguno haya tenido. Pero esta cosa extraterrena no le sirvió para nada.

Igual, le dolía caminar.

Para ella la patria fue un chinchorro. Y cuando le tocó mendigar vida al Estado, el dominó de la casa la lloró hasta volver negra la cara de cada una de las piezas.

La mayor de sus hijas no sabía dejarla morir. Un día, cuando en la cama de al lado de aquel lugar a donde van a morir los pobres, estiró la pata una vecina, ella me llamó aparte y me dijo que me llevara a mi mamá, para que no le afectara aquello. Así fue. Hasta en las últimas. Recuerdo que entonces agregó. “Yo, me voy muy pronto. Tú, cuídala”. No podían despedirse. Y apenas mamá pestañeó, el infierno de mi abuela avivó sus llamas y la consumió desde el ombligo de la mujer.

Mi abuela tuvo cáncer en el cuello del útero y en eso no hay poesía.

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El Virus de Papiloma Humano ya es una transacción, como lo ha sido toda enfermedad para sus creadores, o sus tratantes. No ha habido escuela que enseñe la prevención, porque a los médicos se les educa para recetar, o ser una rosca más en el engranaje de las transnacionales farmacéuticas.

Ayer ocurrió con la gripe AH1N1. Hoy con el VPH.

Muchas han sido las denuncias contra su vacuna. No se ha comprobado su bondad y por el contrario sus detractores advierten de la peligrosidad al aplicarse, siendo registrado el aumento del cáncer de cuello uterino, desórdenes nerviosos, invalidez permanente y la muerte.

Pese a ello, recientemente el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, aprobó 281 millones 971 mil Bolívares, equivalente a 44 millones 757 mil 346 dólares, para la adquisición, compra y distribución de la Vacuna del VPH en el país.

Y según declaraciones de la viceministra de Salud Colectiva, Claudia Morón, se incluirá dentro del esquema de inmunización ampliado en Venezuela para el año del 2016 entre niñas y niños desde los 9 años de edad. Como Venezuela, más de cien países repiten el coro.

El dúo Merck- Sanofi es uno de los mercaderes de la salud con la venta de estas vacunas en todo el mundo. Y es la misma Merck señalada por la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz como investigada por fraude con divisas al Estado venezolano, en agosto de 2014 ¿Cómo se explica que lo sigamos enriqueciendo a costa de la salud del colectivo? (1)

La en otrora aliada del Gobierno Bolivariano, médico y monja, Teresa Forcades explica por qué no debe usarse la vacuna contra el VPH y exige (a su gobierno, el español) se retire la inmunización de las agendas de su ministerio de salud (2).

¿Cómo se explica la inclusión de las vacunas en nuestro sistema de salud, cuando la FDA (Food and Drug Administration de EEUU) ignoró, después de un proceso de revisión de 6 meses, el hecho de que la vacuna contra el VPH de Merck (Gardasil) no cumple con ninguno de los cuatro criterios requeridos para la aprobación de medicamentos por vía rápida, por ejemplo, que no sea la idea de que es un negocio, el más lucrativo negocio del miedo?

Está demostrado que la mayoría de las infecciones por VPH se solucionan sin tratamiento -naturalmente- sin amenaza de convertirse en cáncer, entonces, ¿por qué se introduce un cuerpo ajeno al cuerpo, detonante -en determinadas circunstancias- de otros padecimientos y de la aceleración de la enfermedad que pretende detener? No hay que ser un espía para arquear información al respecto.

Si esto no es un negocio, se le parece igualito.

Por lo pronto, no autorice esta receta.

Origen: Contrapunto.com | VPH

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