En neveras o en embalajes isotérmicos, los medicamentos deben viajar seguros

Evitar una exposición directa es una de las premisas y los supositorios y las cremas, son dos de los grupos de medicamentos más sensibles al sol.

Por: Alejandro Segalás

El calor puede hacer estragos en los meses estivales y nadie está libre de la influencia de las altas temperaturas, ni siquiera los fármacos. Por este motivo conservarlos de forma adecuada pasa a ser una prioridad, y en especial en la etapa veraniega.

Para aglutinar los consejos más importantes relacionados con la conservación de fármacos la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha elaborado el informe Información sobre el buen uso de los medicamentos en caso de ola de calor, como un acción más incluida en el Plan de Prevención de Efectos de Altas Temperaturas-Año 2015 del Ministerio.

En el documento se recuerda tener en cuenta las condiciones especiales de conservación que figuran en el envase de cada medicamento y que se dividen en tres grupos: los medicamentos a conservar entre 2 y 8°C, los que tienen que conservarse a una temperatura inferior a 25 ó a 30°C y los que no tienen menciones específicas de conservación, donde se entiende que la temperatura ambiente es la que prima.

Sobre los primeros, la Aemps aconseja que se deben conservar en frigoríficos o en cámaras de frío y, “en caso de temperaturas externas elevadas, está recomendado utilizarlos tan pronto como se hayan sacado del frigorífico”. Muy importante es su transporte. De hecho, hace hincapié en que “deben ser transportados en condiciones que respetan la cadena de frío (embalaje isotérmico refrigerado), pero sin provocar la congelación del producto”.

En cuanto a los fármacos del segundo grupo, la Aemps tranquiliza y defiende que rebasar puntualmente (algunos días o algunas semanas) los 25 ó 30 grados “no tiene consecuencia sobre la estabilidad o la calidad de estos medicamentos”.

Los últimos medicamentos no deben ser expuestos mucho tiempo a temperaturas elevadas como las que se alcanzan en los maleteros de los coches. Por ello, como medida de prudencia, recomiendan transportarlos en embalanjes isotérmicos no refrigerados.

PÉRDIDA DE EFECTIVIDAD
No seguir los consejos de conservación puede derivar en problemas para el usuario si ingiere productos afectados por el calor. “Las altas temperaturas en casos extremos pueden modificar la composición del fármaco expuesto al sol y, por lo tanto, la sustancia que ingiere el paciente ya no es el medicamento recetado, sino una nueva fórmula adulterada y que puede ocasionar una pérdida de efectividad y efectos no deseables”, explica Carlos García Pérez-Teijón, presidente del COF de Salamanca. Desde su experiencia señala no es muy común “que llegue alguien a la farmacia indicando que se le han estropeado medicamentos por el calor”.

CUIDADO CON LOS JARABES Y SUPOSITORIOS
El Consejo General de Colegios de Farmacéuticos recuerda que es fundamental que el botiquín se ubique en un sitio “fresco, seco, limpio y preservado de la luz, para que no se altere el contenido, especialmente los medicamentos” y pone especial énfasis en ciertas formas farmacéuticas, como los jarabes, puesto que pueden constituir un caldo de cultivo idóneo para el crecimiento de bacterias. En este sentido menciona los jarabes que deben ser preparados por el paciente, y los colirios, con un periodo de conservación limitado una vez abierto. El Ministerio de Sanidad en su informe también señala los supositorios, los óvulos y las cremas, puesto que son “bastante sensibles” a las altas temperaturas. Es cierto, como también constata, que cualquier alteración que sufran por el calor son fácilmente detectadas por su los cambios experimentados en su apariencia.

Origen: En neveras o en embalajes isotérmicos, los medicamentos deben viajar seguros – correofarmacéutico.com

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