Las farmacéuticas suman 270 denuncias por vulnerar su propio código ético

Alfonso Simon Ruiz-cincodias.com.- Cuando la compañía farmacéutica Ipsen envío un correo electrónico a hospitales en el que comparaban las ventajas de su medicamento Dysport frente al Botox de Allergan, estaba vulnerando el Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica sobre la precisión de la información aportada. Así lo entendió el organismo independiente Autocontrol en una de las últimas resoluciones, que impuso una sanción económica de 60.000 euros a petición de la empresa perjudicada. Este es uno de los recientes ejemplos de las multas impuestas por Autocontrol a la industria farmacéutica, que suman 1,45 millones de euros desde que comenzaron en 2002.

En lo que va de año, Autocontrol ha fallado contra Ipsen, y el pasado año lo hizo contra Sandoz tras una petición de la farmacéutica estadounidense MSD. El jurado de Autocontrol, la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial, está presidido por José Antonio Gómez Segade, catedrático de Derecho Mercantil.

A estos castigos se suman además los impuestos por la unidad de supervisión deontológica de la patronal Farmaindustria, un departamento nacido en 2004, que ejerce como mediadora de conflictos entre empresas, o incluso como denunciante, aunque este departamento no informa sobre la cuantía de sus propias mediaciones. En el último año tomó resoluciones que afectaron a empresas como Actelion, Astellas, Biogen, Boehringer Ingelheim, o como mediador entre Daiichi Sankyo y Pfizer, y Bayer contra BMS y Pfizer.

En total, las compañías suman 270 denuncias por infringir algún punto del código ético, según datos de Farmaindustria. Una parte de ellas no acaban en sanción económica porque o bien son archivadas o se llega a alguna mediación.

Desde 2004, la unidad de supervisión deontológica de la patronal ha realizado 24.586 acciones preventivas y alrededor de un centenar de denuncias. En el último año, realizaron 2.180 de estas acciones y solo siete denuncias, de las que dos acabaron en mediación, otras dos en resoluciones de Autocontrol y el resto fueron archivadas. Estas sanciones llegan por vulnerar el sistema de autorregulación del sector, fundamentalmente en la participación de los laboratorios en los congresos científicos, el material promocional, la vinculación con los profesionales sanitarios, formación de médicos o la relación con las asociaciones de pacientes. “La sanción más habitual está relacionada con los materiales promocionales que entregan las compañías farmacéuticas”, explica José Zamarriego, director de la unidad de supervisión deontológica de Farmaindustria.

Relación con los médicos

El último código de buenas prácticas, de junio del pasado año, incluye que los laboratorios deberán recoger, desde enero de 2015, la relación pecunaria que tienen con cada profesional sanitario respecto a si les pagan cuotas de inscripción en congresos, honorarios o gastos de desplazamiento y alojamiento. Antes de julio de 2016 deberán publicar los datos, aunque pueden hacerlo de forma agregada, sin indicar el nombre del médico si así lo demanda el profesional.

Qué tipo de reclamaciones y cómo demandar

Si por ejemplo, una compañía sirve café en su stand de un congreso científico, no incumple el Código de Buenas Prácticas de la Industria Farmacéutica. Pero si incluye pastas o galletas o cualquier otra vianda, está vulnerando la autorregulación del sector, porque va más allá de un intercambio científico con los profesionales. Y esa acción puede recibir una multa. También otros regalos pueden rebasar lo meramente hospitalario, añadiendo, por ejemplo, publicidad de algún medicamento.

El código señala que los laboratorios no pueden regalar obsequios, artículos para ejercer la profesión médica o dispositivos electrónicos en visitas médicas, reuniones o eventos. Solo pueden entregar papel y bolígrafo por valor inferior a 10 euros, materiales formativos y artículos de utilidad médica con precio unitario de mercado menor a 60 euros. Respecto a la invitación a una comida, no podrá superar esa misma cantidad, siempre en el marco de un actividad científica. Si está fuera de España, se aplicarán las normas de cada país. Tampoco se puede alojar a los facultativos en hoteles de cinco estrellas.

“Nuestra labor fundamental es la prevención para que no se vulnere el código. Los laboratorios nos consultan previamente sobre los materiales que van a entregar a los médicos”, señala José Zamarriego, director de la unidad de supervisión deontológica.

Para iniciar una denuncia contra un laboratorio, lo puede hacer el propio departamento de Farmaindustria (en un centenar de ocasiones en 2014) o una compañía rival. Farmaindustria primero intenta mediar. Si no lo consigue, se acude al organismo independiente Autocontrol. En el caso de un particular, debe acudir directamente a Autocontrol.

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