Hallan un mecanismo que explica ineficacia de algunos fármacos antagonistas

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(EFE).- Científicos de la Universidad de Barcelona (UB) han descubierto un mecanismo que explica la falta de eficacia y ciertos comportamientos inesperados de determinados fármacos antagonistas, lo que bloquea respuestas fisiológicas.

La investigación, publicada en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS), ha sido llevada a cabo con ratas de laboratorio y líneas celulares humanas y ha sido dirigida por los expertos Vicente Casadó y Enric I. Canela, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y del Grupo de Investigación de Neurobiología Molecular de la UB.

Según han explicado los investigadores, el trabajo ha determinado que los receptores A2A de adenosina se asocian con los D2 de dopamina formando una estructura tetramérica (un homómero de A2A más un homómero de D2).

Esta asociación producida en los ganglios basales del cerebro era conocida, pero no su estructura concreta, y es uno de los mecanismos implicados en el control del movimiento y responsable de importantes problemas locomotores que se traducen en hipo o hipercinesia (alteraciones de movimientos) que son típicas de patologías como el Parkinson, la esquizofrenia o la enfermedad de Huntington.

El principal descubrimiento de este trabajo describe que la estructura tetramérica del complejo formado por estos receptores permite explicar las discrepancias encontradas en administrar estos fármacos antagonistas ya que a veces producen activación motora y, en otras ocasiones, agudizan la inhibición motora.

El modelo tetramérico descubierto por los autores del trabajo permite explicar cómo es que, a determinadas concentraciones de un fármaco antagonista de los receptores de adenosina A2A -por ejemplo, la cafeína, ingerida por una parte importante de la población-, éste se comporta como tal y bloquea los efectos inhibidores del movimiento producidos por la adenosina formada de manera endógena por el cuerpo humano.

A dosis superiores, el antagonista podría dejar de bloquear el efecto de la adenosina endógena y mimetizar el papel de la misma adenosina, disminuyendo la función de los receptores D2 de dopamina, por lo que dejaría de ser un fármaco efectivo y pasaría a ser un fármaco perjudicial para el control motriz.

Según los investigadores, los resultados de este trabajo pueden extrapolarse a los efectos que puedan tener los fármacos antagonistas sobre otros receptores que también se asocian formando heterómeros, como los responsables de los procesos adictivos a drogas, alimentos y otras sustancias.

En esta investigación también han intervenido los expertos de la UB Jordi Bonaventura, Verónica Casadó, Gemma Navarro, Estefanía Moreno, Marc Brugarolas, Carmen Luis, Josefa Mallol y Antoni Cortés, y han colaborado grupos de investigación de los expertos Sergi Ferré (Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, EEUU), y Serge Schiffmann (Universidad Libre de Bruselas, Bélgica).

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