10 cosas que no hay que hacer en toxicología

American College of Medical Toxicology and The American Academy of Clinical Toxicology Fuente: Choosing Wilsey Things Physicians and Patients Should Question

Recomendaciones conjuntas del American College of Medical Toxicology y The American Academy of Clinical Toxicology para estimular el uso racional de las intervenciones en toxicología. La campaña “Elegir Sabiamente” se propone desmitificar una serie de acciones que se realizan con frecuencia en la práctica médica pero que carecen de evidencias científicas que las respalden.

1.    No use medicamentos homeopáticos, suplementos dietéticos, vitaminas o preparados  a base de hierbas como tratamiento para la enfermedad o como medidas preventivas de salud.

Fundamento:   Las terapias alternativas son a menudo percibidas como seguras y eficaces sólo porque son “naturales”. Hay una falta de estricto control de calidad de los ingredientes presentes en muchos suplementos dietéticos y de hierbas. La evidencia confiable de que estos productos son eficaces es a menudo insuficiente, pero existe evidencia sustancial de que puedan producir daño. También se producen riesgos indirectos para la salud cuando estos productos retrasan o reemplazan a  las formas más eficaces de tratamiento o cuando ponen en peligro la eficacia de los medicamentos convencionales.

2.    No administrar un agente quelante antes de la prueba de orina para metales, una práctica conocida como test de orina “provocado.

Fundamento: Los metales son ubicuos en el medio ambiente y todos los individuos están expuestos a almacenar una cierta cantidad de metales en el cuerpo. Estos no necesariamente resultan en enfermedad. Los estudios científicos demuestran que la administración de un agente quelante conduce al aumento de la excreción de diversos metales en la orina, incluso en individuos sanos sin enfermedad relacionada con el metal. Estas pruebas “provocadas” de orina no son medios fiables para diagnosticar la intoxicación por metales y se han asociado con daño.

3.    No pida pruebas de detección de metales pesados para evaluar síntomas no específicos en la ausencia de una exposición excesiva a los metales.

Fundamento: Las personas que están constantemente expuestas a metales en el medio ambiente con frecuencia tienen niveles detectables sin estar intoxicadas. Las pruebas indiscriminadas conducen a la preocupación innecesaria cuando un resultado se encuentra fuera del rango “normal”. El diagnóstico de cualquier intoxicación por metales requiere de un historial de exposición apropiado y de los hallazgos clínicos compatibles con la intoxicación por este metal. Un paciente solo debe someterse a las pruebas de metal específicas si hay preocupación por una intoxicación en particular basadas en los hallazgos de la historia y del examen físico.

4.    No recomiende quelación excepto para la intoxicación de metales documentada que ha sido diagnosticada mediante pruebas validadas en muestras biológicas adecuadas.

Fundamento: La quelación no mejora los resultados objetivos en el autismo, enfermedades cardiovasculares o enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. El edetato disódico no está aprobado por la FDA para cualquier condición. Incluso cuando se utiliza para la intoxicación por metales adecuadamente diagnosticada las drogas quelantes pueden tener efectos secundarios significativos, incluyendo la deshidratación, hipocalcemia, insuficiencia renal, elevación de las enzimas hepáticas, hipotensión, reacciones alérgicas y deficiencias de minerales esenciales. La quelación inadecuada, que puede costar cientos de miles de dólares, corre el riesgo de ocasionar daños, así como toxicidad en el desarrollo neurológico, teratogénesis y muerte.

5.    No retire las amalgamas dentales que contienen mercurio.

Fundamento: El mercurio que contienen las amalgamas dentales pueden  liberar pequeñas cantidades de mercurio. Ensayos clínicos aleatorios demuestran que el mercurio presente en las amalgamas no produce enfermedad. La eliminación de estas amalgamas es innecesaria, costosa y somete al individuo a la absorción de mayores dosis de mercurio que si se dejan en su lugar.

6.    No utilizar fenitoína o fosfenitoína para tratar las convulsiones causadas por la toxicidad de fármacos o por la retirada de fármacos.

Fundamento: Con raras excepciones, la fenitoína no es efectiva para las convulsiones causadas por la toxicidad del fármaco o medicamento. La fenitoína ha demostrado ser ineficaz para el tratamiento de las convulsiones inducidas por isoniazida –o por de abstinencia- y puede ser potencialmente perjudicial cuando se utiliza para tratar las convulsiones inducidas por teofilina o antidepresivos cíclicos. El tratamiento de primera línea de las convulsiones inducidas por toxinas y convulsiones por abstinencia son las benzodiazepinas, seguidas de medicamentos adicionales que actúan a través de agonismo en el receptor GABA, como los barbitúricos.

7.    No recomiende “desintoxicación” a través de la limpieza de colon o la promoción de la sudoración para el tratamiento o prevención de enfermedades.

Fundamentos: Existen sistemas de hidroterapia del colon pero no hay evidencia científica objetiva que apoye un papel a la irrigación del colon. No existen dispositivos  aprobados por la FDA de Estados Unidos para las “desintoxicación” para fines no médicos, como la limpieza de colon. La limpieza del colon a través de hidroterapia, laxantes o purgantes puede dar lugar a calambres, dolor, deshidratación, desequilibrios electrolíticos, infecciones y perforación intestinal. Promover la sudoración no produce la eliminación de toxinas clínicamente relevante. Los métodos para promover la sudoración pueden causar un golpe de calor, deshidratación, quemaduras, lesiones del miocardio, intoxicación por monóxido de carbono y daños en el hígado o el riñón, lo que podría poner en peligro la eliminación de toxinas.

8.    No ordene pruebas para evaluar o diagnosticar “intolerancias ambientales idiopáticas”, “hipersensibilidad electromagnética” o “toxicosis por moho”.

Fundamentos: Estos diagnósticos reflejan las etiquetas para indicar que los pacientes tienen reacciones no alérgicas adversas a los estímulos ambientales normales. Estos diagnósticos se realizan sobre la base de los síntomas y de la percepción subjetiva mediante procedimientos de prueba no validados. Aunque estas condiciones han sido ampliamente promovidas, evaluaciones basadas en pruebas no apoyan estos diagnósticos como entidades patológicas. El etiquetado de un paciente con estos diagnósticos puede afectar negativamente el estilo de vida de las personas, producir una determinación oscura de la etiología de los síntomas y promover pruebas innecesarias.

9.     No realice pruebas de cabello o uñas para el cribado “intoxicación por metales” en pacientes con síntomas inespecíficos.

Fundamento: La evaluación clínica adecuada para la exposición potencial a los metales debe considerar la exposición precisa, los síntomas, los signos, la vía de exposición y la dosis. Rara vez se requieren pruebas de pelo y uñas, con frecuencia poco fiables y que proporcionan una utilidad limitada después de exposiciones al metal. Un paciente debe someterse a pruebas a medida para una exposición a metales específica basada en una evaluación adecuada. Los ensayos no específicos del cabello y de las uñas para varios metales someten a los pacientes a un etiquetado incorrecto de diagnóstico potencialmente dañino y perjudicial para la terapia posterior.

10.     No realice fasciotomía en pacientes con envenenamiento de serpiente en ausencia de mediciones directas de las presiones intra-compartimentales elevadas.

Fundamento: Las mordeduras de serpientes Crotalinae producen resultados que imitan un síndrome compartimental  pero rara vez son indicativos de un síndrome compartimental real. La mionecrosis es más el resultado de la toxicidad del veneno en lugar de ser causada por presiones compartimentales elevadas. La fasciotomía no impide, y puede empeorar la necrosis. En algunos casos con presiones compartimentales elevadas, el tratamiento con antiveneno y sin fasciotomía tuvo éxito. No hay evidencia disponible que  indique cuándo debe realizarse una fasciotomía en la gestión de las mordeduras de serpientes. Si se considera la fasciotomía no debe realizarse sin antes documentar la presión elevada del compartimiento.

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