Uruguay: La industria farmacéutica se ilusiona con el mercado internacional

elobservador.com.uy.- La industria farmacéutica uruguaya puede sacar pecho frente a sus pares de la región. Mientras que las empresas locales de América Latina producen alrededor del 70% de lo que se consume en cada uno de sus países, en Uruguay la industria de medicamentos local abastece el 91% del volumen demandado, según datos de la Asociación de Laboratorios Nacionales (ALN).
En términos económicos, de los más de US$ 411 millones que representó el consumo de medicamentos en Uruguay en 2014, los laboratorios nacionales se llevaron el 66% (casi US$ 271 millones), mientras que los internacionales –nucleados en la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA)– se quedaron con el 26% (más de US$ 107 millones). El 8% restante corresponde a empresas por fuera de las dos cámaras principales.
También en materia de precios los laboratorios son atípicos. Mientras que Uruguay tiene los precios más altos de automotores de la región, y el turismo de shopping es especialmente popular en rubros como moda y tecnología, los medicamentos que se producen localmente son los más baratos de América Latina.
En promedio, según datos de la compañía de análisis de mercado IMS Health, los medicamentos de producción local tienen un costo promedio de US$ 4,4, mientras que en Argentina cuestan US$ 8,8, en Brasil US$ 9, y en Paraguay, el segundo más barato, US$ 5,6.
Aunque la industria ha tenido un crecimiento sostenido desde 2003, cuando comenzó la recuperación de la crisis de 2002 con tasas de expansión de más del 13% anual (ver gráfico) según datos de la Asociación de Laboratorios Nacionales (ALN) y que recoge la consultora Deloitte en un estudio sobre el sector, ahora las empresas locales apuntan al mercado internacional, una forma de evadir los límites de un mercado atomizado, altamente competitivo y con un techo bajo como el uruguayo.

Exportar sin “pasaporte”

En 2014 la industria farmacéutica local exportó US$ 75 millones en medicamentos, una cifra récord, según datos de la ALN, y que su presidente, Alfredo Antía, consideró “importante” con relación a la producción total. Eso se debe a que algunas firmas crecieron mirando al exterior. Tal es el caso del laboratorio Celsius, que desde hace 10 años exporta a mercados como Cuba, Paraguay, Venezuela, Ecuador, entre otros.
Para el gerente general de Celsius, Marcelo Birenbaum, exportar fue parte de una política de diversificación de riesgo y generación de más potencial de crecimiento. “Uruguay es un mercado muy techado, que sigue teniendo la misma cantidad de personas, por lo que la única forma de realmente crecer y generar una economía de escala era abriéndose al exterior” explicó Birenbaum.
En 2013, Celsius invirtió US$ 5 millones en la adquisición de una planta de producción en Ecuador, una forma de ingresar a ese mercado altamente protegido y reducir costos para exportar a los países vecinos.
En el mismo sentido, el laboratorio Libra apuntaló su crecimiento en el mercado externo y en la actualidad vende a más de 15 países. Del total de su producción, el 60% se exporta. Para el gerente general de Laboratorio Libra, Carlos Scherschener, la atomización del mercado local “obliga a salir afuera”. A comienzos de 2015, el laboratorio adquirió las oficinas que pertenecían a Roche (Solferino y avenida Italia), para mudar su área administrativa y utilizar, de esa forma, su local de Arroyo Grande exclusivamente para producción, lo que le permitirá incrementar 20% su capacidad productiva.
Pese a ese arranque exportador, que en los últimos 10 años marcó un crecimiento de más del 188%, pasando de US$ 26 millones en 2004 a US$ 75 millones en 2014, la ausencia de una agencia de evaluación de medicamentos, pone a Uruguay detrás de los países de la región y cierra las puertas para los productos locales en los mercados más exigentes.
Mientras que Argentina, Brasil, México, Colombia y Cuba ya poseen una agencia reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuyo cometido es certificar los medicamentos que se ofrecen en el mercado local y transmitir esa información a las agencias de otros países, en Uruguay el Ministerio de Salud Pública no tiene entre sus planes crear una, indicaron a Café & Negocios desde esa cartera.
Para la consultora en temas farmacéuticos, Juana Hughes, “cada vez se hace más difícil exportar desde Uruguay”, porque la certificación de una agencia local se vuelve una condición cada vez más exigida. En el mismo sentido, para el gerente general del Laboratorio Libra, contar no con esa certificación en algunos mercados es como pretender viajar “sin pasaporte”. “No tener agencia nos deja atrás”, opinó Scherschener y agregó que se han perdido mercados por esta razón, sobre todo en Centroamérica.
Por su parte, para el presidente de la ALN, una agencia independiente reconocida por sus pares, o una oficina del MSP certificada por la OMS, “facilitaría las posibilidades” de vender medicamentos en mercados extranjeros. En tanto, Birenbaum opinó que Uruguay no está “aggiornado” por no contar con una agencia de ese tipo, lo que le “permitiría a la industria nacional acceder más rápidamente a los requisitos a otros mercados de regulación mediana o alta”.
Mercado abierto
A la hora de definir el medio local, los farmacéuticos no dudan en decir que se trata de un mercado “abierto”. Si bien los precios de Uruguay son los más bajos de la región, la competencia de medicamentos que llegan importados de China comienza a hacer mella a la industria local.
“El frasco (envase) de un producto uruguayo muchas veces es más caro que todo el producto terminado que venga de China o India”, dijo el gerente general de Laboratorio Ion, Guillermo Ripol.
Ripol dijo que “existen oficinas que no tienen nada, y se presentan a las licitaciones estatales,compitiendo con las empresas nacionales que tienen planta, empleados y control de calidad”, por lo que termina siendo “mejor cerrar la planta e importar”, contó Ripol. Esas oficinas tienen como su principal cliente al Estado, que licita la compra de medicamentos para uso de ASSE, Hospital Policial y Militar. De las ventas totales de la industria farmacéutica, el Estado adquirió 23,8%, según datos de CEFA.

Exportar por zona franca

Las exoneraciones impositivas generadas a partir del régimen de zonas francas atrajeron a empresas farmacéuticas multinacionales, especialmente a partir de la creación del Parque de las Ciencias, que fue presentado en 2011 a impulso de MegaPharma.

Esa farmacéutica, que es una alianza estratégica integrada por los Laboratorios Roemmers, Rowe, Poen, Medihealth, Panalab, Raymos, entre otros, finalizará una obra que demandó US$ 90 millones, en los próximos dos meses, que incluye las oficinas administrativas, una planta farmacéutica, y un centro de investigación y desarrollo donde se van a hacer controles de calidad de los productos que salgan de esa planta y se van a desarrollar nuevos medicamentos, algo que hasta ahora no se hacía en Uruguay.
Si bien el principal proyecto del Parque de las Ciencias es MegaPharma, que prevee exportar a 18 mercados de Latinoamérica, también hay empresas que hacen empaquetado y etiquetado de fármacos. En el futuro, el Laboratorio Eriochem proyecta la construcción de una planta de control de calidad en el Parque, que demandará una inversión de US$ 6 millones en una primera etapa, y
US$ 9 millones más en una segunda. A finales de 2015 trabajarán en el Parque de las Ciencias unas 530 personas, y cerca de 800 a finales de 2016, indicó el gerente general del parque, Enrique Buero.
En los últimos 12 meses se exportaron a través de esa zona franca US$ 130 millones en fármacos, algo que Buero estima que crecerá a partir de que entre en funcionamiento la planta de MegaPharma.
Al ser consultado sobre cómo la ausencia de una agencia certificadora puede afectar a las empresas instaladas en zona franca, Buero explicó que, pese a trabajar dentro de ese régimen, las exigencias sanitarias las marca el MSP, por lo que el tema también podría afectar a las empresas en el parque.
“Todos los que estamos en el rubro farmacéutico queremos que el tema (de la agencia certificadora) esté sobre la mesa, porque si bien hoy puede no ser un obstáculo puede serlo mañana”, explicó.

Exportar por zona franca

Las exoneraciones impositivas generadas a partir del régimen de zonas francas atrajeron a empresas farmacéuticas multinacionales, especialmente a partir de la creación del Parque de las Ciencias, que fue presentado en 2011 a impulso de MegaPharma.
Esa farmacéutica, que es una alianza estratégica integrada por los Laboratorios Roemmers, Rowe, Poen, Medihealth, Panalab, Raymos, entre otros, finalizará una obra que demandó US$ 90 millones, en los próximos dos meses, que incluye las oficinas administrativas, una planta farmacéutica, y un centro de investigación y desarrollo donde se van a hacer controles de calidad de los productos que salgan de esa planta y se van a desarrollar nuevos medicamentos, algo que hasta ahora no se hacía en Uruguay.
Si bien el principal proyecto del Parque de las Ciencias es MegaPharma, que prevee exportar a 18 mercados de Latinoamérica, también hay empresas que hacen empaquetado y etiquetado de fármacos. En el futuro, el Laboratorio Eriochem proyecta la construcción de una planta de control de calidad en el Parque, que demandará una inversión de US$ 6 millones en una primera etapa, y
US$ 9 millones más en una segunda. A finales de 2015 trabajarán en el Parque de las Ciencias unas 530 personas, y cerca de 800 a finales de 2016, indicó el gerente general del parque, Enrique Buero.
En los últimos 12 meses se exportaron a través de esa zona franca US$ 130 millones en fármacos, algo que Buero estima que crecerá a partir de que entre en funcionamiento la planta de MegaPharma.
Al ser consultado sobre cómo la ausencia de una agencia certificadora puede afectar a las empresas instaladas en zona franca, Buero explicó que, pese a trabajar dentro de ese régimen, las exigencias sanitarias las marca el MSP, por lo que el tema también podría afectar a las empresas en el parque.
“Todos los que estamos en el rubro farmacéutico queremos que el tema (de la agencia certificadora) esté sobre la mesa, porque si bien hoy puede no ser un obstáculo puede serlo mañana”, explicó

Cómo el Sistema Nacional de Salud cambió el negocio

A partir de la puesta en marcha del Sistema Nacional de Salud en 2008, las farmacéuticas vieron cambiar la importancia de sus canales de venta. Hasta 2008 la farmacia era el principal canal de ventas de la industria, con 45% del total. El resto se repartía entre el 35,5% para las mutualistas y 19,2% del Estado, según datos suministrados por la Cámara de Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines (CEFA). Sin embargo, el acceso a medicamentos a través del sector institucional, Estado y mutualistas, creció hasta llegar a representar, el 23,8% y el 36,9% respectivamente, mientras que la farmacia perdió lugar al llegar al 39,3% del total de las ventas.
Según un estudio de Deloitte, esto supone un problema para la industria farmacéutica porque el canal privado es más rentable que el institucional. La diferencia en la rentabilidad está dada porque el sistema institucional compra por cantidad, y porque, se señala en el estudio, los hospitales hacen “presión” para bajar el precio.

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