Historias Nunca Contadas: Experimentos con personas S.A.

Miguel Ramírez-trome.pe

Hace unas semanas, el Ministerio de Salud prohibió experimentos médicos que se estaban realizando con menores de edad. Pocos saben, sin embargo, que en la actualidad son miles de peruanos sometidos a ese tipo de prácticas en hospitales, clínicas y hasta en consultorios, en condiciones desfavorables.

En junio del 2013, en la Unidad de Investigación de ‘El Comercio’ revelamos que, a esa fecha, nueve farmacéuticas extranjeras habían captado a 23,207 pacientes del país para probar la eficacia de sus nuevas medicinas antes de lanzarlas al mercado.

De hecho, no nos oponíamos ni me opongo a estos ensayos que benefician a todos los que vivimos en este planeta. Pero lo que descubrimos era de horror: el reglamento en vigencia para realizar esos experimentos no era claro y permitía que esa actividad funcionara como un millonario y poco transparente negocio. En casi todos los casos no favorecía al paciente.

Los laboratorios pagaban entre 500 y 13 mil dólares a los médicos que reclutaran a personas para sus estudios; el Instituto Nacional de Salud (INS) -el organismo encargado de regular y controlar esas investigaciones- apenas tenía un supervisor de campo para garantizar la protección del paciente; no había un comité de ética; y las farmacéuticas no estaban obligadas a dar detalles del experimento, ni el nombre de los responsables del mismo.

Eso no era nada. Las personas, desesperadas por buscar una cura a su enfermedad, aceptaban la prueba, pero las farmacéuticas no les daban ni una póliza de seguro por el riesgo de su vida, como sucede en otros países. Había casos en los que cuando el experimento concluía exitosamente, el paciente ya no tenía acceso al medicamento y debía esperar a que saliera al mercado para adquirirlo.

¿Quién era el responsable de que esto ocurriera? La investigación nos llevó al ministro aprista Carlos Vallejos. El año 2007, cuando ejerció esa cartera, Vallejos hizo ¡35 modificaciones! al reglamento que había sido aprobado un año antes, el cual sí protegía y favorecía a los pacientes.

Lo hizo flexible y les dio todas las gollerías a las farmacéuticas. A partir de esas modificaciones se desató un ‘boom’ de permisos y experimentos. El mismo Vallejos –quien se negó a que lo entrevistáramos- se convirtió en uno de los 15 médicos que concentraron 10 o más contratos con laboratorios privados para realizar estos ensayos. Como se diría, qué bonito juega Perú.

Cuando hicimos el destape, la ministra de Salud de entonces, Midori de Habich, anunció que saldría un nuevo reglamento corrigiendo las injusticias. Han pasado cuatro años y hasta hoy no ocurre nada. Los politiqueros del Congreso, que todos los días se meten ‘chavetazos’ y se dedican a gritar denuncias que ya parecen ‘discos rayados’, deberían preocuparse por este tema que tiene que ver con la vida y salud de millones de peruanos. ¿Hasta cuándo esperaremos el reglamento?

Nos vemos el otro martes.

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