España: El mercado negro de los medicamentos del sexo

Solo en las últimas tres semanas, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha dado parte de la retirada de tres fármacos ilegales para potenciar la sexualidad de sus consumidores que se vendían al libre albedrío a través de empresas que eran de todo menos una farmacia. No son las primeras alertas del año y, desde luego, no serán las últimas. La tendencia es al alza y no solo en los canales comerciales tradicionales, porque en esto la Red también ha revolucionado, más que nunca, acercando sustancias ilegales en España para supuestamente mejorar el rendimiento sexual.
Jesús Vicioso Hoyo

 

Tripleamor, Xixforce Plus, Vigoraxia, Yohimbine 2.5 y Huang He. Estos son los nombres de los cinco productos que se vendían, hasta hace unas semanas, como complemento alimenticio en cápsulas a través de empresas de Cataluña. En realidad, todas estas pastillas se ofrecían como vigorizantes para aumentar el rendimiento sexual. Tripleamor, por ejemplo, se vendía como “el Viagra natural”, y no solo para hombres, sino también para mujeres, y, en este caso concreto, se presumía de que era un “preparado de hierbas naturales cien por cien”. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ya los ha retirado del mercado, prohibiendo su comercialización e incautándose de los botes.Pero si, aparentemente, eran naturales o simples complementos alimenticios, ¿por qué se han retirado del mercado? En los cinco artículos anteriores, la razón es la misma: los principios activos de la composición de las pastillas incluyen sustancias que no han sido declaradas ni incluidas en el etiquetado. Y no precisamente un tipo de sustancias cualquiera, sino unas muy específicas: distintos derivados del sildenafilo, la base de la popular Viarga, pero también sucedáneos del tadalafilo, el Cialis, y otros inhibidores de la fosfodiesterasa. Es decir, para atacar de manera directa, y principalmente, a la disfunción eréctil.A todas luces, principios farmacológicos que se distribuían sin ningún tipo de control, y he aquí otro grave problema. En todos los casos relatados de estos ‘pseudomedicamentos para el sexo’, solo en los primeros meses del año, se encontraban derivados sobre los que, oficialmente,

Huang He se vendía como “medicina tradicional china”.

“se tiene un conocimiento limitado tanto de su actividad farmacológica como de sus características farmacocinéticas y su perfil de seguridad”, dice la Aemps: “Todo ello supone un riesgo para la salud pública”.

“Esto productos no llegan a la farmacia. La mayor parte de ellos son supuestos vigorizantes. Digo supuestos, porque en muchos casos no se produce ningún tipo de vigor ni estímulo”. Así lo afirma Santiago Cuéllar, responsable del departamento de Acción profesional del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. De acuerdo con su visión, estos artículos, en realidad, se basan en “una cierta literatura pseudomédica, con muchas leyendas urbanas”, basados en determinados aminoácidos que supuestamente mejorarían el rendimiento muscular y estimularían o mejorarían el estado de ánimo. “Pero en la mayoría, no hay ningún tipo de fundamento científico que los avale”, afirma, al tiempo que señala los “enormes riesgos” que entraña su consumo sin conocimiento ni control.

 

Remedios ‘para casi todo’ que mezclan“el fuego con la gasolina”Si se analiza un caso reciente, se ven mejor los problemas. Huang He es uno de estos artículos del que, encima, se ha informado en dos ocasiones de su retirada. La Aemps ha tenido que emitir dos alertas (una en diciembre de 2014 y otra en este mes de mayo) puesto que seguía comercializándose “directamente a particulares” a través de un empresario catalán una vez informada la clausura de la página web en la que se podía adquirir vía ‘online’. Al público se vendía en el canal tradicional como “un compuesto de hierbas, de venta libre, que desde la primera toma mejora la función sexual masculina”.“Puede ser tomado por hombres sin problemas con sus erecciones aumentando de forma notoria la calidad y la cantidad, permitiendo una más rápida reposición y una mayor actividad sexual”, reza en uno de los anuncios con los que se publicitó el producto.

Cada paquete de Tripleamor, promocionado falsamente como “afrodisiaco natural”, rondaba los 11-12 euros.

Prácticamente servía para todo: “Nos mejora el humor” y “aumenta nuestro espíritu de ‘aventura’ y ‘diversión’.

Y todo al alcance de la mano de cualquiera, en varios ‘sex shops’ españoles. Pero, ¿qué no se decía en la caja de Huang He? Por ejemplo, que el uso de los inhibidores en los que se basa su composición presenta “numerosas interacciones con otros medicamentos”, desde reacciones adversas de diversa gravedad, como las cardiovasculares, según del ente estatal dirigido por Belén Crespo, que deja claro: “Precisamente, estos individuos (los consumidores) suelen recurrir a productos de este tipo, supuestamente a base de plantas, como alternativa a medicamentos de prescripción, por lo que su adulteración conlleva a exponer al sujeto que los recibe a riesgos no justificables desde un punto de vista sanitario”.

Problemas de salud más que serios sin ningún tipo de advertencia. “Esto sí que tenemos que tenerlo muy en cuenta. Es decir, hay una imagen por un lado que es falsa de eficacia estimulante o vigorizante, y otra imagen de falta de riesgo. Y es peligroso realmente, porque se combina, digamos, el fuego con la gasolina. Es muy peligroso y sobre todo lo digo pensando en personas que en algún momento pueden provocar importantes deterioros”, explica a ‘Revista Médica’ Santiago Cuéllar. “Hay numerosos casos de pacientes que acuden a los hospitales con problemas renales muy graves, deteriorados precisamente por un abuso de estas sustancias que lo que provocan es un daño del sistema y el hígado, que una sobrecarga metabólica muy notable”.

 

El ‘popper’, ilegal en España, pero al alcance de la mano El ‘popper’ es una de las sustancias que en otros tiempos fue en cierta forma popular para ciertas prácticas sexuales. Detrás de este nombre habitualmente está el nitrito de alquilo o de amilo, que fue usado médicamente como vasodilatador. En el sexo, era empleado para incrementar el placer en las relaciones sexuales al ser inhalado, puesto que relaja los músculos. Su uso se generalizó especialmente entre homosexuales, hasta el punto de vinculó esta sustancia con el sida, cuyo origen se desconocía y los datos científicos eran prácticamente nulos.Lo cierto es que el ‘popper’ se ilegalizó en España, pero, paradójicamente, es legal en otros países de la UE, como Reino Unido. Desde este país, por ejemplo, se expiden compras de frascos de esta sustancia a pedidos españoles, incluso a través de páginas web ‘españolizadas’, dirigidas específicamente a nuestro país. Y no solo a través de internet, también se puede localizar en algunos ‘sex shops’, aunque, en estos casos no ocurra como con los vigorizantes señalados en el reportaje, que no se escondían, sino de forma clandestina.“Es un medicamento antiguo que en medicina se utilizaba para la angina de pecho por si un enfermo sufría una crisis. Ahora hay otras sustancias más modernas”, explican desde el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos.

 

La accesibilidad, el quid de la cuestión El problema que está en el fondo de todo este asunto es la accesibilidad. Si alguien quiere utilizar un medicamento, sabe que tiene que ir al médico para que lo atienda, lo estudie y lo diagnostique, y en función de ese diagnóstico, recibirá una prescripción. La popular Viagra, por ejemplo, requiere siempre de receta médica. Y con ella, a la farmacia. Todo esto no deja de ser, claro, una limitación. “Y supone enlentecer a una persona que cree que sabe cómo y cuándo utilizar las cosas, y también qué tipos de cosas. Y por eso se echa mano del atajo y hoy, desgraciadamente, es fácil”. Cuéllar señala directamente a internet, donde la venta de productos como los expuestos líneas arriba es sumamente sencilla, al igual que la adquisición de medicamentos falsificados (aquí, el ‘rey’ indiscutible es la ‘pastilla azul’ de Viagra).

Vigorexia contenía un derivado “de conocimiento limitado” del sildenafilo sin declarar.

Pero volviendo al único canal que garantiza la trazabilidad de estos productos: ¿Qué otros ‘medicamentos del sexo’ llegan a las boticas españolas? En la farmacia hay productos que están debidamente regulados. Sin embargo, no todo lo que se comercializa en la farmacia son medicamentos. También hay complementos de la dieta y otros productos sanitarios.

“Lo que hace habitualmente es informar. Hay productos de la dieta que están destinados a personas con ciertas dificultades, que comen mal o que tienen una dieta muy restringida. En esas situaciones, pueden tener una cierta utilidad algunos de estos productos que están formados, en la mayoría de las veces, de combinaciones de vitaminas, minerales y otras sustancias que están reguladas y aquilatadas”, dice este experto, quien es tajante al respecto: “Lo que no pueden hacer en ningún caso es que este producto lo vaya a convertir en el campeón de los 100 metros lisos”.

 

Incautaciones periódicas demedicamentos ilegales y falsificacionesNo hay datos oficiales sobre el número de incautaciones que se realizan anualmente sobre medicamentos ilegales y falsificaciones, y las cifras globales son meras especulaciones, ya que a la venta a través de internet, cuyos controles se pueden escapar más fácilmente, los canales tradicionales emplean triquiñuelas para saltarse la legalidad. Por eso se venden como “complementos naturales” en lugar de como fármacos.De hecho, ni la Policía Nacional ni la Guardia Civil, cuerpos consultados por esta revista al respecto, disponen de estadísticas, y solo remiten a las “numerosas operaciones” que periódicamente se realizan en nuestro país. Y siempre son verdaderamente relevantes.

“Sin contraindicaciones”, rezaba en el anuncio comercial de Xixforce (10 cápsulas por 49 euros), algo incierto.

A finales de 2014, por ejemplo, el Instituto Armado desmanteló, en colaboración con otras policías europeas, una organización internacional dedicada a la introducción y distribución de medicamentos ilegales en Europa. Se detuvieron a cinco personas tras detectar la venta de 500.000 comprimidos falsos de Viagra y se incautaron de más de 40.000 de estos comprimidos. Los envíos de pastillas falsas procedían de la India y llegaban a Reino Unido, desde donde se reenviaban a Calpe (Alicante). Y el ‘negocio’ era más que ‘importante’: solo en el primer nivel, el medio millón de pastillas tenía un valor estimado oficial de casi 1,8 millones euros. Y esto es solo un ejemplo.

A pesar de todo ello, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos sí que reconoce que la tendencia es alcista: “Lo que sí es evidente es que estamos hablando de cantidades importantes, es decir, un número elevado tanto de unidades como de productos. Tanto es así que realmente confluyen varias cosas: aparecen productos por un lado ilegales, legales pero que aparecen a través de vías o canales ilegales; productos falsificados e incluso productos peligrosos. Hay una mezcla de diferentes mercados aunque con un fin único: ganar mucho dinero sin respetar ninguna norma y regulación legal y sanitaria”.

“En España no hay ningún medicamento autorizado que incluya yohimbina en su composición”, dice la Aemps tras la retirada de este artículo.

No solo la Aemps y los cuerpos policiales se ocupan de luchar contra estos artículos. También los departamentos de sanidad autonómicos están implicados. Sin ir más lejos, el Departamento de Salud de Cataluña participó directamente, a través de una inspección, en una de las operaciones para sacar del mercado legal uno de los productos supuestamente vigorizantes, pero altamente peligrosos para los consumidores.

En definitiva, el mercado negro de los medicamentos del sexo está más que presente en España, de múltiples formas, y no hay que recurrir a páginas web de dudosa propiedad, sino simplemente acudir a establecimientos abiertos en cualquier barrio de cualquier ciudad española. Es decir, acceso rápido, fácil y a precio asequible. Pero, eso sí, sin ningún tipo de control. Ni administrativo ni sanitario.

Fuente: http://www.rmedica.es/edicion/238/el-mercado-negro-de-los-medicamentos-del-sexo

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