Crece casi un 90% la cifra de pacientes que consume fármacos para el colesterol

Raquel Santamarta-latribunadeciudadreal.es.-

La hipercolesterolemia es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, la principal causa de mortalidad en España. La preocupación por mantener a raya el colesterol se ha traducido en los últimos años en un incremento significativo del consumo de fármacos orientados a disminuir sus niveles. En la provincia de Ciudad Real la prescripción de estatinas se ha multiplicado en la última década por más de dos al pasar de los 284.631 envases recetados en 2005 a los 642.459 dispensados en las boticas en el año 2014, según los datos facilitados por el área de Farmacia del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). Se trata de la cuarta parte de los consumidos en toda la autonomía (2,5 millones).
Su incremento ha sido progresivo, al igual que el del número de pacientes que los toman: un total de 70.234. Una escalada que es más pronunciada en la provincia que en el conjunto de la región. Así, la cifra de ciudadrealeños medicados con estatinas se ha disparado un 89 por ciento en diez años, frente al 65 por ciento de subida registrada en la comunidad, donde 163.645 personas consumen fármacos contra el colesterol actualmente.
Un reciente análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncia el consumo «indiscriminado» de fármacos para reducir el colesterol e incluso ve «una campaña mercantil muy hábilmente orquestada» detrás de su aumento. Pueden parecer muchos (el 16% de la población mayor de 18 años en la provincia). Sin embargo, un estudio del Instituto Flora, presentado en septiembre de 2014 por la Fundación Española de Dietistas y Nutricionistas (FEDN) y de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), revela que a uno de cada tres españoles no le preocupa su nivel de colesterol, aunque uno de cada dos lo tienen elevado, es decir, por encima de los 220 miligramos por cada decilitro de sangre.
«En los últimos años ha habido un incremento de las indicaciones de estatinas para reducir eficazmente la epidemia de infartos e ictus que padecemos», explica el jefe de Cardiología del Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR), Luis Ruiz-Valdepeñas. Así, en una apuesta por la prevención primaria (cuando no hay ninguna manifestación clínica de arteriosclerosis), se identifica a aquellos pacientes de alto riesgo.  «En ellos las estatinas suelen tener un papel importante, junto con otras intervenciones como dejar de fumar, controlar el peso apostando por la dieta mediterránea y hacer ejercicio», expone el experto.
Cuando ya se ha tenido un infarto de miocardio, una angina de pecho o un ictus cerebral, su consumo trata de minimizar las recurrencias. «Cada vez nos acercamos más al ideal de tratar al cien por cien de los paciente», indica Ruiz-Valdepeñas haciendo hincapié que «en este caso, la exigencia en cuanto al fármaco que se indica es mayor». «Son menos los que han demostrado ser útiles y, además, se ha comprobado que es preferible administrar dosis más altas», apostilla. Los más empleados son la simvastatina, la atorvastatina, la rosuvastatina, la pravastatina, la pitavastatina, la fluvastatina y la lovastatina.

POR DEBAJO DE LA MEDIA. En nuestro área de salud, según expone el jefe de Cardiología, los resultados clínicos son buenos. «La mortalidad hospitalaria por infarto agudo de miocardio en Castilla-La Mancha es del 7,28 por ciento (inferior a la media nacional del 7,84%), sólo por detrás de Navarra y Cataluña», pone de relieve Ruiz-Valdepeñas. Además, «en el Hospital General Universitario de Ciudad Real (HGUCR), la cifra de pacientes fallecidos en Cardiología se sitúa un 64 por ciento por debajo de la media de los hospitales españoles de la misma categoría, es decir, con Hemodinámica y sin Cirugía Cardíaca», según presume.
Esto se debe, en sus propias palabras, a dos causas. Por una parte, al control de los factores de riesgo cardiovascular con el uso generalizado de estatinas en los pacientes que están indicadas; y, por otro lado, a las mejoras en la atención médica, como la disponibilidad del Servicio de Urgencias y Emergencias (112) con los códigos Ictus y Corecam que «posibilitan la apertura de una arteria obstruida en cuestión de minutos a un paciente que está teniendo un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular».

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