Una médica defensora de la marihuana, una tienda que vende semillas y un pastelero

Tres caras en el carnaval cannábico

Por Santiago Ramírez Baquero .-

A las 12 del medio día fue el inicio del V Festival Cannábico de Bogotá. A esa hora ya se encontraban en el Parque Nacional algunos asistentes con los ojos rojos y los primeros porros prendidos. Los jóvenes entre 18 y 25 años son los que abundan en todo el lugar, muchos caminan alrededor de las tiendas mientras fabrican humo y se dedican a hablar de cualquier cosa. Unos pocos están atendiendo a los curiosos y, al mismo tiempo, lidiando con que el evento siga en orden, pero eso sí, todos están disfrutando de ese soleado primer sábado de mayo.

Por el lugar se encuentran productos de todo tipo. Hay venta de brownies, cupcakes, galletas, aceites, cremas para la piel, semillas, arequipe y anticucho. Todo con un ingrediente especial: marihuana.

 

La doctora Pineda

Paola Pineda Villegas es médica de la Universidad Pontificia Bolivariana, tiene una especialización en esa misma universidad y una maestría en la Universidad Rey Juan Carlos de España. Es una defensora de la marihuana para usos medicinales que está participando en el carnaval, seguramente para contar la experiencia que ha tenido con muchos pacientes que, ante la falta de resultados con medicamentos tradicionales, tuvieron que recurrir al cannabis para controlar sus enfermedades.

Paola lleva cuatro años estudiando el tema del cannabis medicinal y un año aplicando el tema con pacientes, que en su mayoría padecen de epilepsia refractaria y enfermedades crónicas. Asegura que 400 de ellos han mejorado su calidad de vida desde que empezaron a consumir extracto de gotas de cannabis.

Valeria es una de las pacientes de Paola. Su mamá, Paula Zuluaga, llegó a donde la doctora después de intentos fallidos por controlar la epilepsia refractaria de su hija con medicamentos psiquiátricos. “Se le diagnosticó epilepsia refractaria cuando cumplió un año, ahí nos dimos cuenta que la niña tendría un retraso en el desarrollo cognitivo. Luego fue lo peor: empezó a tener hasta 9 convulsiones al día con una duración de 15 a 20 minutos”, dice Paula, aunque no con lamentación, pues en octubre del año pasado decidió recurrir a la Fundación Cultivando Esperanza en donde Natalia Tangarife la asesoró para que pudiera buscar ayuda con la doctora Paola Pineda, ya que la neuróloga que atendía a Valeria no sabía qué hacer para solucionar su problema.

“Con Paola decidimos darle a Valeria unos extractos de gotas de cannábis, es increíble porque la calidad de vida de Valeria mejoró bastante, incluso puedo llegar a decir que sus convulsiones se han reducido hasta en un 80%”, comenta Paula acerca de las mejoras en salud que ha tenido su hija Valeria. Con el uso del cannabis medicinal Valeria ya puede caminar y hacer actividades que requieran mayor esfuerzo de sus capacidades motrices, aunque todavía consume medicamentos psiquiátricos.
La doctora Pineda participó el año pasado en el debate que se hizo en el Congreso propuesto por el senador Juan Manuel Galán para reglamentar el proyecto de ley sobre el cannabis medicinal. Sin embargo, aunque está totalmente de acuerdo con la legalización de la planta para usos medicinales, tiene diferencias con lo que se está proponiendo: “Nosotros llevamos trabajando este tema y también es injusto que todo este proceso quede en manos del Estado y nos deje a nosotros con las manos vacías y sin la posibilidad de continuar nuestro trabajo”, comenta la doctora.
Aunque muchas personas piensen que esté bien que, en caso de ser legalizada, la marihuana sea administrada por el Estado, hay unas que llevan implementando estudios y medicinas con la planta para beneficios de sus pacientes, por lo que es válida también su posición de defenderse de la postura a la que quiere llegar el Estado. Finalmente sentencia: “Pienso que no se debe hacer una nueva ley, sino reglamentar la que ya está”.

El grow shop

De todas las tiendas hay una en particular: Green Grow, el primer grow shop de Bogotá, es decir, la primera tienda dedicada a vender semillas de cannabis y sus productos derivados. Su dueña es Sandra Venegas y hace un año empezó a trabajar fuertemente en este negocio.

Las clases son variadas, y se pueden encontrar con los nombres de: Morango Haze, Critical Man, Auto Crazy Lola y Auto Ganjah 47. Además, también se puede encontrar cremas y aceites con extracto de cannabis.

Hace unos años esto parecía ser imposible. Sin embargo Sandra ha sabido lidiar con los problemas que su negocio le puede traer, aunque simplemente ella responde: “Para crear un negocio así hay que leer muy bien la ley 30 de 1986 (risas)”.
A su puesto en el carnaval llegan jóvenes y adultos a preguntar por sus productos. Una señora le pregunta por la crema para la piel, un señor y una señora de unos 50 años se acercan y preguntan por el aceite, un joven compra semillas y pregunta si las puede cultivar en exteriores.

Sin duda alguna, tener el primer grow shop de la ciudad va a hacer que Bogotá dé un paso gigante en el tema del derecho a la libertad de expresión, tal vez hasta las personas más conservadoras entiendan que no se trata de algo tan diabólico como ellos lo pintan pero tampoco tan puro y sano como lo dibujan algunos del otro lado.

El pastelero más famoso

Parece que hay un lema insignia en todo el carnaval: “El consumo no se previene ni se prohíbe: se decide”. Pues 16.500 personas han decidido consumir. Es el mayor número de asistentes que ha tenido desde que llegó a Bogotá en 2011 y Donatiel el pastelero, como todos en la comunidad cannábica lo conocen, es uno de sus organizadores. Contrasta lo mucho que ha crecido el festival, pues de la primera edición recuerda que la administración del recordado Samuel Moreno permitió realizar el Carnaval Cannábico en el Parque de los Hippies con la condición de que no se fumara marihuana (¿algo así como una Feria del Libro en donde no se pueda leer?). “Yo me acuerdo y me da risa y vergüenza, porque yo estaba con un megáfono diciendo: muchachos no podemos fumar marihuana pero ¡Bienvenidos al día de la liberación de la marihuana!”, recuerda Donatiel con una sonrisa.

Tal vez sonríe porque ya probó alguno de sus productos, hace cinco años decidió crear su propio negocio de pastelería cannábica. Hay galletas de coco, cupcakes Bob Marley, tripleta caucana, Arecripy, Nutecripy. “Todos te dejan trabado (risas)”
Es indiscutible pensar que los defensores de esta planta se están haciendo cada vez más visibles en todo el mundo, pues las marchas son multitudinarias en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Y así como se están haciendo visibles también se tiene una tendencia a la tolerancia, Donatiel asegura que la Policía se mostró amable con los participantes al dejarlos realizar su evento.

A eso de las 2 de la tarde el agua quería jugarle una mala pasada al evento. “Nunca nos había llovido así”, se lamenta Donatiel. Pero entre las gotas frías de la lluvia permanecieron pacientes la mayoría de personas. Encendieron sus porros, sus pipas, sus manzanas, sus melones. Porque esta gente fuma en lo que sea. Y esperaron pacientemente a que la lluvia, que amenazaba con granizo, partiera lejos, como ellos. Luego las últimas gotas de esa lluvia muerta contrastaban con un hermoso sol que volvía a salir. Luego todo fue música, baile, artes, malabares, postres y risas. Muchas risas.

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