Los medicamentos no son “caramelos para la tos”

Andrés Lijarcio

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a alertar sobre el mal uso que en todo el mundo se hace de los antibióticos. En concreto, de las consecuencias que existen si se abusa de ellos. El tema es conocido por todos, sin embargo, pocas veces se pone remedio al problema.

La resistencia a los antimicrobianos mata. Así de contundente se expresa la OMS sobre este tema. Con frecuencia, las infecciones causadas por microorganismos resistentes no responden al tratamiento ordinario, lo que da lugar a una enfermedad prolongada y a mayor riesgo de defunción. La tasa de mortalidad de pacientes con infecciones graves tratados en hospitales duplica, aproximadamente, la tasa de pacientes con infecciones provocadas por bacterias no resistentes.
Se estiman en más de 25.000 las muertes anuales en la Unión Europea por este motivo. “Nos enfrentamos a infecciones por bacterias con riesgo de convertirse en clínicamente incontrolables, retornando a la era preantibiótica tanto en medicina humana como veterinaria”, declaran desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

De hecho, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud sólo 34 países cuentan con un plan específico de acción ante este problema. España es uno de ellos, sin embargo, el uso de este tipo de fármacos en los hospitales del país y en atención primaria es “excesivo e inadecuado”, según señalan en un informe de la AEMPS. De este modo, la responsabilidad de que el usuario español abuse de ellos no es exclusivamente suya, sino también del propio profesional sanitario que los prescribe.

El 46% de los pacientes ingresados recibe al menos uno de estos medicamentos en un día, de tal forma que España es el quinto país de Europa en consumo de estos fármacos a nivel hospitalario. En el caso de las consultas de primaria los datos se disparan. Allí se registra el 90% de la toma de estos medicamentos. Un dato que hace pensar sobre si este tipo de prescripciones son siempre necesarias.

La salud no es un juego, y los medicamentos no son “caramelos para la tos” con una fórmula mágica de mejora instantánea. La educación en el ámbito sanitario es necesaria para usar de manera responsable estos y otro tipo de fármacos, y eso sólo se cumplirá al cien por cien cuando médico y paciente o profesional y usuario vayan de la mano hacia ese objetivo.

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