Pacientes sí, patentes no: el drama de la hepatitis C en España

Sovaldi y Oliso, principales fármacos para tratar la hepatitis C. Imagen: Nueva Tribuna.

 

Carolina Gutierrez Martínez.-

La hepatitis C ha sido el virus protagonista del Congreso Internacional del Hígado que se celebró en Viena entre los días 22 y 26 de abril y dónde se debatieron los nuevos tratamientos contra la enfermedad y se estudiaron tanto la viabilidad de los procedimientos recientemente descubiertos como la priorización de pacientes o la verificación de los resultados obtenidos en la aplicación.

La enfermedad cuenta en España con más de 175.000 afectados y sus víctimas, representadas bajo la Plataforma de Afectados por la hepatitis C, exigían desde el pasado mes de febrero un tratamiento más económico que estuviera financiado por el gobierno nacional. Las nuevas formas de combatir la afección en Europa fueron puestas a debate en Viena, Austria, en el Congreso Internacional del Hígado.

La hepatitis C es una enfermedad del hígado que se transmite a través de la sangre y “las causas de infección más comunes son las prácticas de inyección poco seguras, la esterilización inapropiada de equipo médico en algunos entornos de atención sanitaria y el uso de sangre y productos sanguíneos sin analizar”, según la ONU. Si se tienen en cuenta los datos oficiales de la organización, en todo el mundo hay entre 130 y 150 millones de personas infectadas con el virus de la hepatitis C y muchas de ellas ya han desarrollado cirrosis o cáncer de hígado. Las cifras de mortalidad de la enfermedad se sitúan entre 300.000 y 500.000 anualmente.

Los principales problemas a los que se enfrentan los fármacos empleados para tratar la enfermedad son el precio del tratamiento, que varía enormemente de un país a otro, y los efectos secundarios de los mismos. “En cuanto a los nuevos remedios farmacológicos, se difundirán los resultados de la combinación de los medicamentos ‘elbasvir’ y ‘grazoprevir’ en personas con genotipo 1 y fracaso previo a tratamientos basados en antivirales de acción directa e incluso en terapias tan cortas como de hasta un mes de duración”, publica en un articulo la asociación barcelonesa de Grupo de Trabajo sobre tratamientos del VIH. La tasa de mejora ha sido de un 90%, independientemente de la duración de cada tratamiento. Estos son conocidos como ‘fármacos de segunda generación’, ya que suceden a los anteriores (‘telaprevir’ y ‘boceprevir’) con un porcentaje de curación de entre el 40 y el 70%. Los cocteles actuales pueden evitar el uso de ‘interferón’, un fármaco conocido por sus terribles efectos secundarios, tales como anemia o pérdida del cabello.

El 75% de los infectados no sabe que lo está

Otros de los problemas a tratar que se han evaluado a nivel internacional provienen del informe ‘Hepatitis C’ de la Deusto Business School. El principal es el hecho de que un 75% de los enfermos que hay en el mundo desconoce que la sufre. Felipe Requena, químico de profesión y enfermo de Hepatitis C, explica que él se enteró hace dos años gracias a unos análisis del médico de cabecera. “Hay mucha gente que no lo sabe”, se lamenta.

Además, se han conocido otros datos como que tan sólo entre el 3% y el 5% de los enfermos recibe tratamiento cada año en los países ricos. “Los hepatólogos realizan las prescripciones en casos extremos, cuando un Comité de Expertos propuesto por la administración apela al llamado ‘uso compasivo’ del medicamento y entonces se aplica”, argumenta Diego Ruiz, un enfermo ya curado.

Estos testimonios han sido recogidos en el Hospital 12 de Octubre, donde se dio lugar el mediático encierro protagonizado por la Plataforma de Afectados por Hepatitis C (PLAFHC) y cuya protesta terminó a finales de marzo. Duró noventa y cuatro días. Como este, también se ha producido otro encierro en el Hospital Severo Ochoa de Leganés para exigir el tratamiento de ocho pacientes a los que ya se les ha prescrito el medicamento.

Y después de todas estas quejas públicas, el Ministerio de Sanidad ha admitido que debería haber definido antes su plan contra la Hepatitis C, según Agustín Rivero, director general de Farmacia del Ministerio de Sanidad. Pero el tiempo corre en contra de los pacientes, ya que mueren cerca de doce personas diarias debido a la enfermedad en España. Por tanto, la Plataforma ya ha presentado una querella contra la exministra Ana Mato acusándola de delitos y lesiones de homicidio por impedir el tratamiento a 39 enfermos, la cual está a la espera de ser admitida a tramite por el magistrado encargado del caso, Joaquín Giménez.

La polémica está en el precio

En España, el tratamiento de la enfermedad tiene un coste de 25.000 euros, que a su vez contrasta con los 700 que vale en Egipto o los 80.000 dólares de Estados Unidos, cuando la fabricación para un tratamiento de 12 semanas supone 2.800 euros. Aunque según el creador de Sovaldi, el principal medicamento empleado para el tratamiento de la hepatitis C, un químico egipcio llamado Raymond Schinazi y al que la multinacional farmacéutica ‘Gilead Sciences’ compró la patente, “el precio es razonable ya que se necesita mucho dinero para la investigación con estas moléculas”, tal y como explicaba para Cadena Ser a principios de este año.

“Cuando compramos una botella de agua, no nos paramos a pensar cuánto cuesta realmente el agua”, defiende Schinazi, “o en el caso del SIDA, la gente puede pagar hasta 20.000 dólares por tratamientos contra esta enfermedad y no sanarse nunca del todo, mientras que con Sovaldi la gente se puede curar”, sentencia el investigador. “Pero en España, las cosas son diferentes”, cuenta Mercedes, miembro de la PLAFHC. “Mi marido lleva toda su vida trabajando y cotizando, y ahora con sesenta años necesita la medicación y no la tiene”, critica.

Con respecto a esto, Sanidad ya ha anunciado que la compra de los medicamentos costará 727 millones de euros en los próximos tres años. De los casi 96.000 enfermos totales, se beneficiarán 52.000 pacientes, según previsiones autonómicas.

Representación digital del virus de la hepatitis C. Imagen: diario ABC.

Gran respaldo del gremio

Algunos colectivos como el Colegio de Médicos de Cuenca ha manifestado públicamente que los precios de los fármacos deberían reducirse urgentemente, ya que argumentan que se “pone en riesgo el Sistema Nacional de Salud”.

Por otro lado, otro apoyo a los afectados ha sido el de la organización Médicos Del Mundo, que hace varios meses presentó una reclamación ante la oficina Europea de Patentes (EPO). Para la ONG, Gilead “está abusando de su patente e imponiendo unos precios que los sistemas públicos de salud no pueden asumir”, manifestó su director, François Corty, en declaraciones al diario El País.

Gracias a Sovaldi, la farmacéutica estadounidense ha escalado con mucha diligencia dieciséis puestos en el ranking de las empresas más grandes del mundo, por no hablar de su cotización en bolsa, que aumenta cada día.

“Transmitida a través del sistema sanitario público”

Diego Ruiz, un enfermo de hepatitis C ya curado, protesta ahora por su mujer afirmando que la enfermedad se transmite a través del sistema sanitario público. Ruiz explica que en las primeras etapas “no había ni conocimiento ni protocolo y así se ha contagiado la mayoría de la gente”.

Ruiz habla de que algo muy parecido ha ocurrido en España. “Entre los drogodependientes se han podido contagiar unos a otros sin saber que contraían la enfermedad y, en la década de los 80, como la sangre se compraba, todo el mundo iba a donar, incluyendo a ese colectivo”. El problema principal es que no realizaban análisis sanguíneos para prevenir las enfermedades, “al igual que en el servicio militar, donde esterilizaban las jeringuillas en alcohol pensando que desaparecería el virus”, concluye Diego Ruiz.

Además, la hepatitis C se caracteriza por ser una enfermedad asintomática, por lo que, cuando brota, la situación del paciente se vuelve crítica y la detección suele ser tardía. “También es muy cansada y consume mucha energía, antes con la hepatitis te jubilaban”, relata José, otro enfermo. El método de cura actual no sólo elimina el virus, sino que hace que se recupere la total actividad del hígado.

Una alternativa económica

Pese a los altos precios conocidos, se ha encontrado una potente alternativa: un antialérgico llamado ‘clorciclizina’, que contrarresta la efectividad del virus y no presenta resistencia. Es un antialérgico mucho más económico con un coste de 8.000 dólares para un régimen de cuatro meses. El estudio, que ha sido publicado a principios de abril por la revista Science Translational Medicine, ha probado satisfactoriamente el medicamento con ratas que portaban células humanas, así como en compañía de otros fármacos. De esta forma, existen nuevos frentes en la lucha contra la enfermedad.

 

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