Farmaceuticas conspiran contra México

Por: Arturo Rivera Trejo

Crisis nerviosas, depresión, angustia, desaliento, búsqueda de consuelo etc., conducen al exacerbado consumo de productos farmacéuticos entre ellos los ansiolíticos, los antidepresivos, calmantes y otras yerbas como la marihuana. Esa desesperación del individuo es el resultado de las crisis económicas, la inseguridad, el desempleo y los impuestos.

Las trasnacionales dedicadas a la producción de fármacos hacen el negocio redondo con las desgracias sociales que derivan en enfermedades de la población. Las más grandes empresas farmacéuticas y laboratorios internacionales como; Sandoz, Norvatis, Eli Lilly, Aventis, Astra Zeneca, Glaxo, Bristol-Myers, etc., han alcanzado un poderío económico que pueden condicionar las Políticas Estatales en el Sector Público de aquellos países dependientes como el caso de México.

En la Unión Europea la industria farmacéutica ocupa a 580 mil empleados, representa el 5º lugar de los principales sectores económicos. La industria química en México, donde se insertan los laboratorios farmacéuticos representa el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) y cubre el 9% del comercio mundial. En la Unión Europea las ventas de fármacos revasa los 152 000 millones de euros anualmente.

Cuando la industria farmacéutica entra en crisis económica se diseñan estrategias alarmantes para crear epidemias y pandemias como la gripe aviar, epidemia de las vacas locas, la influenza H1N1 y ahora el “Ébola”. Todo ello, para recuperar la caída de la venta de medicamentos y alcanzar niveles óptimos de ganancia. Ahí tenemos el caso de la influenza H1N1 en donde las empresas farmacéuticas extranjeras encontraron en el gobierno mexicano a un excelente y dócil cliente.

Los laboratorios consideran a las epidemias como la base para un mercado creciente. En nuestro país se compraron millones de dosis del medicamento denominado “TAMIFLU” endeudándonos con millones de dólares para beneficiar a la empresa estadounidense “Gilead Sciences” corporativo que registró la patente del “TAMIFLU”, un tratamiento para diversos tipos de gripe y exclusivo en el tratamiento de la gripe aviar.

Donald Rumsfeld que entró como Secretario de Defensa al gabinete de George W. Bush en 2001, había sido nombrado Presidente del Consejo de la empresa “Gilead Sciences” en 1997. Con ello se confirma que los empresarios orientan, definen y aplican las Políticas Públicas que deben seguir los gobiernos tanto en países desarrollados como subdesarrollados. Pero además, Rumsfeld representa el ala más radical de la derecha reaccionaria de Estados Unidos, integrante del grupo denominado “Los Halcones”.

Naomi Klein en su libro “La Doctrina del Shock” afirma “El tamiflu se ha convertido en un objeto de polémica. Cada vez son más los casos de jóvenes que han tomado el medicamento y han informado de episodios de confusión, paranoia, delirios y pensamientos suicidas. En E.U. entre noviembre de 2005 y noviembre de 2006 se relacionaron 25 muertes con el Tamiflu”.

Sin embargo en México, los funcionarios del Sector Público utilizaron el Tamiflu como la tablita de salvación cuando se presentó la voz de alarma de la influenza en 2008-2009 permitiendo ganancias multimillonarias a las empresas farmacéuticas del extranjero.

Muchos escépticos en ese entonces, señalaron que la influenza había sido una estrategia de marketing de la industria farmacéutica para que los gobiernos realizaran compras millonarias y en dólares del Tamiflu, medicamento que en muchas ocasiones se tiró a la basura debido a la caducidad por el tiempo almacenado en los propios centros hospitalarios y como una forma de volver a comprar más medicamentos. Así es, negocio redondo entre farmacéuticas y gobiernos corruptos como el de México.

La industria farmacéutica como parte del gran capital transnacional alcanzó su reproducción y estabilidad financiera, cuando vemos que en el gabinete de los gobiernos encontramos una fuerte presencia de los grupos más conservadores y de derecha que imponen criterios de Políticas Públicas siempre en beneficio de ese capital extranjero que ahora va por los pocos recursos petroleros que le quedan al país.

Solo el rechazo a los gobiernos antipopulares y sus políticas reformistas, podrá enderezar el rumbo de este país hacia una sociedad más justa, transparente y democrática. Solo el rechazo a todos los partidos políticos que se han convertido en una casta social que va en contra de la voluntad de los electores, podremos anhelar un país donde desaparezca la corrupción, el compadrazgo y las alianzas con el capital extranjero.

Así estamos y así nos va.

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