Balance 2014: los hechos que marcaron un año complejo para la farmacia argentina

BUENOS AIRES, diciembre 29: Desde la deuda interminable del PAMI a la política de medicamentos del gobierno, que golpeó fuerte la economía de los mostradores. Además, fue el año de la polémica por las trabas a las importaciones y el impacto en el sector farmacéuticos. Las buenas, la ratificación de la ley de medicamentos en Capital Federal y el compromiso con los genéricos firmado en Provincia.

Pocos años fueron tan duros para las farmacias argentinas como el 2014. Los avatares de la economía nacional tuvo un fuerte impacto en un sector que desde hace años viene pidiendo una reforma en el sistema de seguridad social, sostenido desde el 2001 por los mostradores, y que hoy están librados a su suerte. El año trabajo una nueva pelea por la deuda del PAMI, el rechazo a la política de medicamentos del gobierno nacional y la polémica por la falta –o no –de fármacos importados. También hubo buenas, como la ratificación de la vigencia de la ley de medicamentos en Capital federal, o el compromiso de la provincia de Buenos Aires a la prescripción de genéricos. Aquí, un repaso de MIRADA PROFESIONAL de los hechos que marcaron la agenda farmacéutica.

Política de precios de medicamentos

En enero, una brusca devaluación hizo temblar la economía argentina. Esto desató una escalada inflacionaria, que nunca se detuvo. En enero, el gobierno comenzó a programar con los laboratorios las subas del precio de los medicamentos, que son la fuente de rentabilidad de las farmacias argentinas. En una primera medida, retrajo los valores al 9 de enero, antes de la devaluación. Luego, con el correr de los meses, fue autorizando aumentos muy por debajo de la inflación real. Así se llegó a este presente, con subas promedio del 13 por ciento, tres veces mínimo por debajo de la inflación real, que la mayoría de las estimaciones calculan que promediará el 40 por ciento.

Esta grieta es la que las farmacias vienen denunciando, que sumado a la deuda del PAMI, hacen que la viabilidad del negocio independiente está al límite. Esta mirada la comparten los laboratorios, ya que las farmacéuticas remarcan que “el porcentaje permitido no llega ni siquiera a empardar lo que tuvieron que desembolsar para los diferentes ítems operativos”.

La deuda del PAMI

Si bien muchas veces en este tiempo las farmacias sufrieron con los desfasajes financieros que la principal obra social del país tiene a la hora de pagar los servicios, este 2014 tuvo un carácter terminal. Sobre todo en la segunda parte del año, la deuda se fue acumulando hasta un punto que muchos mostradores dejaron de atender a los afiliados. El corte de fue difundiendo en varias provincias, que encontraron en dejar de atender la única arma para defender la rentabilidad.

En septiembre, las farmacias del conurbano bonaerense, Capital Federal y varias ciudades del interior se cansaron, y cortaron efectivamente la atención del PAMI. Fuentes farmacéuticas confirmaron que la deuda del PAMI en ese momento con las farmacias de la provincia de Buenos Aires “alcanza los 357 millones de pesos, por los últimos 4 meses de cobertura”. A nivel nacional, la misma supera los 900 millones de pesos, lo que hace “insostenible” la atención de los afiliados. Los farmacéuticos declaran durante todo el año que “las farmacias no pueden continuar financiando la prestación de medicamentos a los jubilados porque no tienen la posibilidad de proveerse para reponer los productos”.

Este y otros problemas hicieron que unos 300 farmacéuticos autoconvocados marcharan al confederal de la COFA para exigir una política nacional para lograr que el PAMI asuma su deuda, y deje de discriminar a las farmacias. La marcha generó polémica por el intento de la dirigencia nacional de minimizar la movilización y el problema de fondo. Para colmo, al cierre del año se desvinculó a una consejera opositora, Marcela de Caria, por promover la actividad.

Restricciones a las importaciones

El cepo financiero tuvo su correlato en el freno a algunas importaciones, buscando evitar la fuga de dólares y fomentar la producción nacional. Esta política trajo denuncias sobre faltante de algunos medicamentos y vacunas, que según las versiones no estaban ingresando al país, cosa negada rotundamente por las autoridades.

Las versiones sobre faltantes comenzaron cuando en una nota periodística, mamás del vacunatorio Municipal de Avellaneda denunciaron que no encuentran las pentavalentes para los bebés de ocho meses. “No se está vacunando la pentavalente, ya que desde provincia no la traen, hay demoras, puede ser que en una o dos semanas la traigan, porque el problema es que son importadas y están retenidas en la aduana” explicaron.

Hace unos meses, el titular de la Cámara de Importadores Miguel Ponce, afirmó que “toda los días la lista se agranda (de los faltantes)”, e incluyó entre estos productos guantes descartables, vacunas y medicamentos oncológicos. “Basta entrar a las páginas de (el centro) Stambulián o Vacunar para comprobar que están con problemas de las vacunas contra la de hepatitis, varicela y hasta la antirrábica”, ratificó, según replicó el diario La Nación.

Consultado acerca de si en algún momento tuvo una reunión con algún funcionario nacional de primer nivel para explicarle esta situación, el directivo respondió: “Por supuesto que no”. Ponce añadió a la nómina de faltantes “todo lo que tenga que ver con los repuestos para la aparatología de laboratorios de investigación, reactivos para la glucosa o medicación para el Alzheimer”.

Además, con la firma de su director Carlos Sánchez, la Aduana difundió un comunicado donde confirmó que “no existe ningún tipo de vacunas ni remedios pendientes de entrega”. Además, la Aduana destacó que “este tipo de mercadería tiene un protocolo de seguimiento y reporte permanente que permite advertir con alertas tempranas cualquier tipo de inconveniente o demora potencial, antes que la misma suceda”.

Más fallos contra Farmacity

Si bien la estrategia de Farmacity no se detiene, y a través de sus locales de cosmética, e intenta filtrar las leyes, nacionales y provinciales. Pero gracias al trabajo de los farmacéuticos, por ahora se mantiene a raya. El último revés llegó en noviembre de este año. Cuando la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires falló finalmente a favor de la ley 26.567, conocida popularmente como Ley Nacional de Medicamentos. La cámara rarificó que en Capital Federal “se prohíbe la venta de medicamentos en kioscos, supermercados y almacenes”, y confirmó que su dispensa únicamente debe realizarse dentro del ámbito de la farmacia bajo control del profesional farmacéutico.

La causa la inició el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal (COFyBCF), como parte de la estrategia realizada en todos los ámbitos: judicial, legislativo y gubernamental. “Es un logro de todos los farmacéuticos, los que en su momento caminamos todos los pasillos de todos los organismos para que se vote la adhesión de la Ciudad a la Ley Nacional”, dijo el presidente del COFyBCF, Claudio Ucchino. Margarita Menéndez Llano, Secretaria del Consejo, agregó que “cuando la adhesión fue vetada, tampoco bajamos los brazos y seguimos insistiendo con perseverancia”.

Compromiso con los genéricos

En medio del desconcierto por la política de medicamentos, la provincia de Buenos Aires decidió comprometerse a potenciar el uso de los genéricos. Así, en el marco de la jornada “Los medicamentos y la gente”, el ministerio de Salud provincial reunió a farmacéuticos, médicos, funcionarios y otros especialistas para firmar un compromiso para potenciar la ley provincial 11.405/93 y su modificatoria 12.895, relacionados con la prescripción del medicamento por nombre genérico respetando principio activo, concentración, forma farmacéutica y dosificación prescripta. Esta se complementa con la ley nacional de 2001, creando el ámbito para la prescripción genérica.

La ley fue aprobada en agosto de 2002, un proyecto que contó con un amplio respaldo del justicialismo, el ARI, el radicalismo, Polo Social, Frente para el Cambio, los partidos provinciales, y sólo anunciaron su voto negativo Marta Alarcia y se abstuvieron los legisladores de Autodeterminación y Libertad. Según cálculos extraoficiales del Ministerio de Salud en esos días, con la sanción de esta ley “se podría ahorrar un 60 por ciento los costos en medicamentos de la población, que representarían una cifra cercana a los 4.000 millones de pesos anuales”.