La tercera causa de muerte en Estados Unidos son los medicamentos

NUEVA YORK, septiembre 29: Un libro reciente de Nicholas Freudenberg, profesor de salud pública en la Universidad de New York, afirma que los medicamentos son los responsables de la muerte de 200 mil personas al año, ubicándose sólo detrás del tabaco y los alimentos y bebidas.

Realizado por Nicholas Freudenberg, profesor de salud pública en la Universidad de New York y fundador y director de la organización Corporations and Health Watch, el libro ¨Lethal but legal¨ ofrece una despiadada crítica a la sociedad de consumo en la cual nos encontramos inmersos.

Fue la ideología del mercado -defendida tanto por el neoliberalismo como por la socialdemocracia- la que estableció el marco para la expansión del complejo corporativo consumista, una red de compañías que actúan en régimen de oligopolios mundiales -alimentación, automóviles, farmacéuticas, tabaco, alcohol y armamento, fundamentalmente, aunque podríamos incluir las industrias energéticas- junto con instituciones financieras, académicas, científicas, profesionales y empresas de comunicación y publicidad que impone, con el único objetivo de obtener beneficios económicos, un patrón de hiper-consumo que es la principal causa de la emergencia de las enfermedades no transmisibles o crónicas en el mundo (cardiovasculares, cáncer, respiratorias y diabetes); hoy en día, el mayor problema prevenible de salud pública, explica Freudenberg en su libro.

De acuerdo a un cuadro comparativo, el tabaco lidera las muertes anuales en Estados Unidos debidas directa o indirectamente al modelo de negocio basado en el hiper-consumo, con 467.000; seguido por las 216.000 muertes anuales en USA causadas por la industria de la alimentación y las bebidas. El tercer escalón lo ocupa la industria farmacéutica, que con la sobre e infra-medicación causó 200.000 muertes.

En su libro, Freudemberg ofrece un ¨Marco de actuación contra las prácticas corporativas causantes de mala salud¨:

-En una democracia moderna, los pre-requisitos para la salud –aire limpio, comida saludable, productos de consumo seguros- deberían ser derechos y no privilegios.

-las políticas públicas deberían fomentar que las decisiones saludables individuales fueran las más sencillas, impidiendo beneficios privados a expensa de la salud de la población.

-Una sociedad decente debe proteger a los niños y a otras poblaciones vulnerables del especial interés de las corporaciones por instar a comportamientos y estilos de vida poco saludables.

-La primera misión del gobierno es proteger la salud pública. Solamente el gobierno tiene los recursos y la posición para llevar a cabo este mandato eficazmente.

-La disminución del poder del gobierno no siempre incrementa proporcionalmente el de las personas sino que se cede poder a las corporaciones.

-La protección y la expansión de nuestros derechos democráticos otorga a las personas más oportunidades para mejorar las decisiones que afectan a sus vidas; disminuir esos derechos, otorga ese poder a otros, especialmente las grandes corporaciones.